DAVID LÓPEZ MARTÍNEZ

Que en Asia se hace cine de una calidad sobresaliente es por todos sabido, y me voy concretamente a Corea del Sur, donde han nacido títulos como Oldboy, El Arco, The Fake, Seom (La isla), Encontré al diablo, Train to Busan, The Chaser, El extraño o la recientemente oscarizada Parásitos de Bong Joon-ho. Pero uno no puede quedarse solamente con estos ejemplos, les invito a que busquen, porque van a encontrar verdaderas joyas del séptimo arte. Corea del Sur es una potencia en cuanto a cine y es un hecho irrefutable. Pero por qué hablo de Corea del sur, pues porque me voy a la primera serie asiática que creo haber visto en toda mi carrera y quiero celebrarlo con ustedes para que también la disfruten como lo he hecho yo.

Les hablo concretamente de Kingdom (sus dos temporadas las pueden disfrutar en Netflix ahora mismo), una sorprendente producción donde se mezcla fantasía, historia, acción y zombies (infectados, mejor dicho), de manera asombrosa. Una historia dividida en seis capítulos por temporada de una hora de duración aproximadamente donde se nos narra cómo el Príncipe Heredero de Joseon investiga una misteriosa enfermedad epidémica, descubriendo una verdad cruel, que amenazará todo el país. Ambientada en la era de la dinastía medieval Joseon (1392-1897), Kingdom hace un despliegue de medios para llevarnos hasta esa época, de órdago. De forma exquisita, vemos cómo se vivía, cómo se luchaba por el poder, pero sobre todo, y para muchos, cómo se subsistía con nada y menos. Y entonces, a esta interesante clase de historia, se nos añade un apocalipsis, digamos zombie, y ya la cosa se pone tan seria y épica, que uno necesita llegar hasta su final, le cueste sangre, sudor o lágrimas (entenderán mejor esto último cuando la vean).

La primera temporada va de menos a más en cuestión de tres capítulos, y a partir de ahí, todo coge una velocidad, interés y derroche de absolutamente todo, que es un disfrute loco y emocionante. Y así es o son muchas de las ciento de miles de propuestas cinematográficas de Corea del Sur, exageradamente buenas por su calidad en cuanto a guión, realización o actuaciones. Acabada su primera temporada, sin pensarlo, se meterán en la segunda, y ahí explotarán de satisfacción como lo hace la propia producción escrita por Kim Eun-hee y dirigida por Kim Seong-hoon. Una continuación que doblega en todo (tensión, caos, sangre…) a su primera, consiguiendo mantener un nivel en sus seis capítulos de notable alto. Su tramo final es éxtasis puro. Un sueño para todo amante del cine, pero principalmente, para aquel o aquella que se deje llevar por los derroteros que he venido comentando.

La serie, con su cantidad de personajes y niveles, puede causar confusión en algunos momentos, pero todo es ir haciéndose, porque el cine asiático hay que trabajárselo, pero cuando lo dominen, van a encontrarse como el Tío Gilito entre su fortuna, hecho un Rey. Kingdom es una maravilla. No tarden, ahora en tiempos de reclusión.