Ana María Vacas Martínez-Blasco.
Fotografía: Cristina Peral
Cuando visito una nueva exposición siempre intento ir con buen ánimo para poder descubrir además lo visible, la obra en si, lo no visible, el esfuerzo del montaje, su entramado interno, y sobre todo si es capaz de trasmitir, logro conseguido por muy pocos autores. Intentar sumergirme en cada trazo para llegar hasta el lienzo y entablar conversación con el artista me ayuda a entender la obra. Hace tiempo que una exposición no me impresionaba en su conjunto como la presentada en la Iglesia de la Compañía de Jesús por la artista Molin´s.


Serendipias Cervantinas, titulo que adorna magníficamente esta exposición cuya simbología y estructura literaria forman una simbiosis perfecta entre la pintura y la obra literaria. Apadrinada en todo momento por el personaje de Cervantes, que como bien la autora misma describe en el tríptico que nos invita a leer y del cual he quedado totalmente abrumada por su lectura, no hay compañero más fiel para su crecimiento personal. Exultante de mostrarnos sus descubrimientos dentro de las vidas de los personajes más diversos, pero con un nexo de unión épico que desarrollan a lo largo de su vida, mostrándonos el camino de la verdad llena de sensibilidad, expresividad, filosofía, e inteligencia. Construyendo la presentación con la maestría de una persona cultivada, y haciendo visible el conocimiento del lugar donde habita momentáneamente con sus obras. Esta pintora autodidacta, nos transporta con genialidad a las palabras de los grandes, llena de ideas y versos de Santa Teresa y recién llegada de Ávila de su última exposición en dicha localidad, atisba las señales que paradójicamente la sitúan en esta enorme y sobria Iglesia Jesuita que reafirma sus pensamientos llenos de vida y de luz.
Sencilla en el trato, con su cazadora de cuero con pequeños recuerdos de su estudio, reconoce el asombrarse alguna vez al terminar un cuadro sin saber como ha podido hacerlo sin técnica adquirida, excepto su crecimiento propio; trabajando continuamente para poder conseguir los pigmentos artesanos mas idóneos que reflejen esa luz diferente sentida por el espectador que mira sus trabajos atónitos; obras cargadas de emociones y mensajes claros y concisos que nos muestran a la niña rebelde que todos llevamos dentro, pero que ella muestra sin decoro, con orgullo de encontrarse en el buen camino, de reconocerse épica por su lucha.
Sólo decirte, que ese día, se convirtió en un hermoso viernes después de observar tu obra. Molin`s la seguiría como Sancho Panza lo hacía con su Quijote.