VERÓNICA FERNÁNDEZ SÁNCHEZ . CUIDADORA DEL CENTRO DE DÍA “EL COPO”, ASOCIACIÓN APCOM

¿Qué es un cuidador/a profesional?

Yo, como cuidadora en el centro de Día “El Copo” (APCOM) tengo que decir, que para ser cuidadora lo primero que tenemos que tener es vocación y empatía. La llave mágica para desarrollar nuestro trabajo no es otra que “el sentido común”. A las personas siempre hay que tratarlas con amor y paciencia. Cuidar a una persona con discapacidad intelectual es una tarea solidaria, sobre todo conmovedora y dura en algunas ocasiones, no es tarea fácil, aunque contribuyen para que mi vida sea mejor. Trabajar para mejorar su calidad de vida ha sido para mí, la experiencia más bonita que me ha enseñado y me sigue enseñando a descubrir cosas maravillosas y a darle importancia a lo que en realidad lo tiene.

Como he dicho anteriormente cuidar es duro y muy bello a la misma vez. Hay que vivirlo para saber qué vínculos de amor tan prodigiosos y estrechos se forman entre ellos y tú.

Las personas que frecuentan mi taller son de una calidad humana indescriptible, a la vez que enternecedora son almas de un don especial, que facilitan la vida de sus compañeros ayudándose entre ellos de corazón y a mí me aportan tanta energía positiva, un activación tan alta… que hacen que mi trabajo lo realice con más facilidad y alegría.

A veces los cuidadores pensamos que somos nosotros los que les enseñamos a ellos a que aprendan algo cada día y si, lo hacemos. Pero en realidad la mayoría de las veces son ellos los que hacen que aprendamos cada día las cosas más importantes y bonitas de la vida. Hay personas de mi entorno (amigos, familia) que cuando hablo con ellos de lo maravillosos que son, me dicen: “qué pena, pobrecitos, con lo bonitos que son, vaya tela”. Han sentido lástima por esas discapacidades sin mala intención. Yo siempre les digo que si creen que porque una persona tenga discapacidad merecen compasión y pena están equivocados. ¿Os habéis parado a pensar cómo se sienten ellos? ¿Cómo te sentirías tú si todos los que te rodean sienten lástima por ti?

Yo como cuidadora les diría que no los traten con pena. Yo los trato como a cualquier otra persona con el conocimiento de sus limitaciones y con respeto. Hay que empatizar sin sentir pena y darles la importancia que se merecen.

Desde que empecé a trabajar en APCOM me di cuenta de que cada persona con discapacidad intelectual es un mundo, pero que cada uno de ellos te enseña algo nuevo cada día. Te enseñan honestidad, sinceridad, ayudar a los demás, a tener ganas de aprender, a superarse cada día, tener ganas de vivir y sobre todo… a ser compañeros. Hoy me siento muy orgullosa de ser cuidadora, de trabajar en un centro con personas con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo, de poder ofrecerles todo mi cariño y también mi ayuda, nunca me han importado después de echar mis horas prestarme voluntaria a cualquier tipo de salida que se haga con ellos. La verdad es que lo paso genial y hacen que me divierta y ría muchísimo con ellos. Son personas que dejan huella. Cuando me dan las gracias por algo les digo que no me las den, porque las gracias las debería de dar yo por todo lo que me han enseñado y siguen enseñándome día a día. Su capacidad es grandiosa, con el apoyo adecuado pueden realizar cualquier cosa que se propongan, hasta las que casi ni habían pasado por mi mente cuando les conocí.

Gracias a ellos puedo ser mejor persona y ver la vida como es, maravillosa. Me gustaría que todo cuidador tuviera empatía, que se pusiera en el lugar de estas personas y que las traten como se merecen, con muchísimo amor y respeto. Pensar que nosotros somos parte de su familia y que de nosotros depende su bienestar y también su felicidad. “Si te ríes de las personas diferentes, ellos sonreirán contigo. Porque su inocencia es aún mayor que tu ignorancia”