PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Con la proximidad de la Navidad y en un ambiente tan entrañable como acogedor, en el «Restaurante Rincón Huertano de Murcia», se ha celebrado una gala-homenaje al insigne empresario de espectáculos José Parra Molina, quien proporcionó a Murcia, Alicante, Albacete y Almería, así como a sus correspondientes municipios las actuaciones de los mejores artistas del panorama musical nacional e internacional. Parra Molina, homFoto de familia homenaje a Parra Molinabre jubilado hace 14 años y que cumplirá los 80 en Mayo próximo, es persona querida, valorada y muy relacionada en el mundo artístico y, por ello, un grupo de músicos murcianos se ocupó de convocar a los numerosos amigos con los que cuenta el empresario murciano para ofrecerle una noche verdaderamente inolvidable y en la que disfrutó como un niño con el acontecimiento que a tal efecto se le preparó. Una pantalla gigante recibió a los comensales con fotos históricas de este amigo de los artistas. Posteriormente y durante toda la velada, esa misma pantalla fue ofreciendo secuencias del programa que le dedicó el caravaqueño Alfonso de la Cruz, dentro del espacio titulado «De la tierra al mar» que divulga la «7 Región de Murcia». El acto, en su conjunto, en el que participaron más de una decena de artistas de la región murciana, entre grupos, solistas, humoristas, ventrílocuos y todo tipo de géneros, estuvo presentado por quien esto escribe, a petición del propio homenajeado, lo que nos honró y nos motivó hasta el punto de prepararlo con la profunda minuciosidad y el exquisito mimo que Parra Molina merece. Los organizadores, por otro lado, tuvieron que ser muy selectivos en el tratamiento de los ofrecimientos de artistas hasta que, finalmente y muy en contra de su voluntad, se vieron «obligados» a desestimar numerosas intervenciones de deseosos participantes para no prolongar demasiado la velada que, no obstante, se extendió hasta casi llegadas las cuatro de la madrugada, pese a que cada artista solamente interpretó un par de números de su repertorio, pero los saludos, las alabanzas, el cariño, el aprecio y el respeto al homenajeado se ocuparon de consumir otra importante parte de tiempo, aunque siempre contando con el aplauso y la connivencia de toda la nutrida concurrencia.

Con la presencia del alcalde del pueblo que le vio nacer: Abarán
Nada más acomodarse los comensales, hicimos, desde el escenario, una semblanza sobre la estructura del acto y una introducción de los motivos y razones que habían propiciado esta cena-gala que resultó brillante, esencialmente, por las numerosas personas que asistieron a la congregación de amigos que aglutinó el homenajeado, lo bien que la sirvió el equipo profesional del «Rincón Huertano de Murcia» y la plena identificación de los asistentes con Parra Molina para que, en todo momento, se sintiera feliz, contento y protagonista único de un evento que, por merecido y caluroso, propició ese sentimiento entrañable, cariñoso y cercano en el hombre al que se pretendía agasajar, extremo que se consiguió, afortunadamente, y de muy holgada manera. Estuvo presente el alcalde de Abarán, Don Jesús Molina Izquierdo, pueblo donde vio la luz primera la persona que nos reunía en ese grato acontecimiento, quien le entregó a Para Molina una escultura muy bonita de la noria abaranera, le deseó lo mejor, le testimonió el cariño de todo el pueblo de Abarán, en general, y el suyo, en particular, disertó sobre sus valores personales, humanos y profesionales y emocionó entrañablemente a su convecino Pepín, como se le conoce en la exportadora población murciana, quien, igualmente, hizo sentir su gratitud con emocionadas, sentidas y muy elocuentes palabras. Por su parte, el conocido y popular músico conocido como Paco Casablanca, líder de la organización del evento, le entregó una placa a Parra Molina en nombre de los amigos, músicos y artistas de la Región de Murcia. Sobre lo mucho y bueno que se dijo de Parra Molina no queremos ser muy extensos, porque, no en vano, se le dedicó, muy recientemente, una página completa, en este mismo semanario, al músico y empresario abaranero que, esa noche y en la pantalla gigante mencionada, hizo una exhibición con un solo de batería, grabado en 1990, es decir hace ahora 24 años, en el casino de Algezares, con motivo de un homenaje que se le dedicó a la «Orquesta Azul», en la que fue batería titular el personaje de la noche que comentamos. Pero, además, fue un momento en el que llevaba 18 años sin practicar el múltiple instrumento. En ese momento, se elevó el sonido de la muda proyección y fue el público, entonces, quien enmudeció al sentir la forma tan elegante, limpia y armoniosa de percutir las pieles el afamado músico nacido en Abarán del que recordamos que, igualmente, fue funcionario del ayuntamiento capitalino y estrella del escenario musical de aquellos años, aunque bien es cierto que lleva dentro, de inquebrantable manera, el gusanillo, el arte y la cultura musical que brota por todos los poros de su cuerpo.

Quienes quisieron pero no pudieron estar
Se disculpó la ausencia, nunca deseada, de los propietarios de las conocidas y legendarias salas regionales «La Carroza» y «Mundo», de Murcia; «El Gato Azul», de Cieza; «La Dama de Oro», de Cartagena; «El Club Náutico», de Islas Menores; «Barbus», de El Palmar o, por no hacernos muy extensos, «Picos», de Molina de Segura, quienes se disculparon al no poder acompañar a Parra Molina en tan significativa noche, como les hubiera gustado, esencialmente por razones de edad y salud, lamentablemente. Pero sí estuvo entre los asistentes uno de los empresarios que, en los años finales de la década de los ’70 y principios de los ’80, más éxitos cosechó con grandes artistas, en sus sesiones de tarde y noche de los sábados, un hombre que mantuvo una relación excelente con Parra Molina, que le proporcionó mucha actividad y al que Parra quiere, admira y respeta. Hablamos del propietario de la Discoteca «Tito’s», de Alguazas, quien también lo fuera de la denominada «Momentos», de Orihuela, Juan Campuzano Sánchez, esforzado y persistente empresario del mundo del espectáculo que hizo una firme apuesta por ofrecer lo mejor junto a la maestra mano de Pepe Parra, quien mantuvo en su catálogo de presentadores a un servidor, proporcionándonos intervenciones en la Región de Murcia, Alicante, Albacete y Almería, especialmente.
Artistas que se volcaron para agasajar a Parra Molina
Intervinieron artistas como el propio Parra Molina, quien abrió el escenario, acompañado de su hijo, Salvador Parra Illán, en los teclados, y José Luis Armero Salinas, en la guitarra, para estrenar en público su pasodoble titulado «Romeros de la Fuensanta», un disco patrocinado por CAJAMURCIA-BMN, Cafés Jamaica y el Ayuntamiento murciano, así como los boleros «Contigo en la distancia» y «Sin previo aviso» (este último de creación propia), el tango «Vira, Vira», y el pasodoble Abarán», ambos también originales del músico abaranero. Luego ocuparon el escenario el cuarteto «Fusion Show», con repertorio de la «Década Prodigiosa»; la ventrílocua Lolita Torres, excepcional y convirtiendo en «muñecos» a personas del público; Mateo, también conocido como «La Voz», quien fuera batería de «Los Ases»; el mejor imitador de Manolo Escobar que el mismo artista de Almería «bendijera» en vida, el simpático y noble «Julián»; Juan Serna, cantautor murciano con varias décadas de experiencia; el «Trío Sombras», compuesto por miembros de Los Parrandboleros y, en esta ocasión, contando con las preciosas voces del conocidísimo Antonio, del «Trío Las Vegas», con sus 86 años y en plena forma, así como uno de los grandes solistas de los citados Parrandboleros, Vicente Navarro. Perteneciente a las formaciones «Madera», «96 Octanos» y «La Cuadrilla Latina», entre otras, contamos con la melodía de Juan Romera, conocido en el mundo artístico como «Jimmy». Antonio Castillo trajo el humor más refinado y gracioso, mientras que Marisa Moreno fue la artista sevillana convertida en estrella de la canción española. Y «Los Divosaurios» pusieron cierre a la velada con un rock auténtico, muy bien interpretado y con melodías llevadas al más puro ritmo rock, como la inolvidable y siempre presente «Hotel California», de «The Eagles». Una noche, pues, en la que no faltó de nada y en la que Parra Molina estuvo en una nube colmada de aprecio, cariño y respeto de la que no sabemos si ya se habrá bajado, o no. Buenos días.