CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Todos en algún momento de nuestra existencia hemos soñado con ser otra persona, sentir aquello que experimenta nuestro prójimo, aunque solo sea por abandonar los barrotes de nuestra cárcel diaria, esa que nos hace presos de las rutinas cotidianas y que nos aletarga hasta hacer de nosotros uno más del rebaño. En la mayoría de los casos, cuando pensamos en ser otros, optamos por cosas banales, ser un famoso de turno, un deportista de élite, un actor, etc., sin darnos cuenta de que el simple hecho de vivir la vida de otro, independientemente de quien sea éste, es lo suficientemente atractivo como para no hacerles ascos a nada.
Los Wachowski, esa pareja de hermanos que se hicieron famosos por una obra mayúscula como Matrix, y que tras este sonado éxito no han hecho otra cosa que dar bandazos, parece ser que han tomado esta idea, la de ser otro, la de sentir y experimentar lo que vive otra persona, para pertrechar la que hasta ahora puede que sea su obra más interesante junto con la película anteriormente citada.
Sense8, la serie de la que son productores, creadores y de la que dirigen más de un capítulo, es un camino hacia a la empatía, visto desde el prisma de un puñado de personajes, que desde distintos rincones del mundo (EE.UU, la India, Islandia…), conectan su vidas y emociones con el fin de descubrir el terrible enigma que ha hecho de su existencia una sensación multiorgásmica.
Este relato de historias paralelas y personajes que se entrecruzan es el caldo de cultivo para que los Wachowski tiren la casa por la ventana y den rienda suelta a todas sus inquietudes. En esta obra encontraremos romanticismo, pasión, miedos, religión, anhelos, aventura, acción…, todo ello envuelto en una excelente factura técnica y un cuidado uso del ritmo narrativo. Los Wachowski son capaces de aunar en su relato la más lacrimógena de las escenas, con una perfecta coreografía de acción, todo ello acompañado por una selección musical muy interesante y por las dosis justas de ciencia ficción y paranoia.
Sense8 no es, ni más ni menos, que la vuelta de unos hermanos que parecían perdidos, pero que con un poco de suerte puede que hayan sido encontrados. La cuestión está en saber si en las próximas temporadas su serie mantendrá el tipo y el público tomará asiento para durante 40 minutos ser otra persona, tener otra vida, o sin embargo, abandonará la atractiva oferta y se conformará simplemente con ser ellos mismos…