MICAELA FERNÁNDEZ

Salvador Egea es bullero y desde hace años coordinador médico en el Centro de Salud de Bullas. Junto a su compañera Charo ha sido el encargado de pregonar las Fiestas Patronales que rinden en este acto un emotivo homenaje a todos los sanitarios que han estado al frente durante la pandemia.

¿Cómo recibe la noticia de que es elegido para pregonar las fiestas de su pueblo?

Es un honor y era una responsabilidad que no sabía si podría hacerle frente, pero en nombre de todos mis compañeros, porque este nombramiento es el homenaje al equipo de Atención Primaria de Bullas, y pensando en ellos, acepté esta responsabilidad.

Como sanitario, después de los momentos tan duros pasados, ¿qué se siente cuando reconocen su trabajo?

Es un orgullo. Los profesionales sanitarios sabíamos que era nuestra responsabilidad. Teníamos miedo pero como profesionales era nuestro trabajo y había que hacerlo. Que se reconozca nuestro trabajo para mi es un orgullo y para mis compañeros espero que también.

¿Cómo fue su discurso el día del pregón?

Recordé mi experiencia con las fiestas de Bullas. Estuve viviendo aquí hasta los diez años y tuve que marcharme. Recordé mis primeros años de infancia en Bullas. Fue una época feliz donde teníamos la oportunidad de estar siempre en la calle.

También recordé mi regreso a Bullas posteriormente ya con 25 o 26 años cuando empecé a hacer guardias con los médicos que había entonces don José Zoyo, Elvira y don Manuel López Carreño, que para mi eran excelentes profesionales.

Hablé sobre la pandemia, una experiencia muy triste para mi, por el miedo, el desconocimiento. No sabíamos hasta donde podía llegar la pandemia y la información que nos llegaba era bastante alarmante y con pocas las medidas de protección. P

¿Cómo recuerda las fiestas de Bullas?

En las fiestas de Bullas hacia frío. Recuerdo que nos compraban la ropa y el calzado para el invierno que estrenábamos durante las fiestas. Recuerdo al Tío de la Pita, el tambor, la dulzaina, y las atracciones que venían, la noria, la barca, el tren de la bruja, los caballitos.

Era una época feliz porque éramos niños y todo lo vivíamos con bastante entusiasmo. Cuando volví después me encontré unas fiestas bastante cambiadas, la diana, la noche de las migas donde la población podía participar de las fiestas de una manera colectiva y se lo pasaban muy bien.

¿Quién le acompañó durante la lectura del pregón y a quién echó más en falta?

Me acompañaron mis dos hijas y mis dos hermanos. Eché en falta a mi mujer que falleció hace dos años y a mis padres, quizá les hubiera gustado estar presentes.

Estos actos donde se habla de vivencias y de la familia son emotivos. El detalle que recibí ocupará un lugar especial en casa junto a la fotografía de mi mujer.

Después del pregón, cuando ha salido a la calle, ¿le han dicho algo los vecinos y/o amigos?

La verdad que la mayoría que he visto me han felicitado. Que me lo merecía, y si la gente lo dice, tendré que estar de acuerdo con ellos.

¿Cuál es su reconocimiento para los sanitarios?

A los sanitarios del equipo de Atención Primaria de Bullas yo les doy un diez.

Sabíamos que teníamos una pandemia complicada delante y le hicieron frente con todas las medidas que tenían a su alcance, incrementando sus jornadas incluso los fines de semana.