Ana María VACAS

Las primeras palabras que me dirige Rubén nada más conocerme son para  dejarme claro de antemano que no se considera un artista; el camino para llegar hasta ello sería muy largo y él acaba de empezar a sentir esta afición como un proyecto profesional, a pesar de llevar diez años disparando con diferentes cámaras  que lo llevan irremediablemente a sumergirse cada vez más profundamente en el mundo de la fotografía.  Mostrándome sus obras con timidez descubro una intimidad en cada una de ellas difícil de explicar; quizás no sea artista como él mismo dice, o quizás aún no lo sepa, pero sus fotogramas irradian una fuerza arrolladora que me deja enganchada de su trabajo mientras duran  las secuencias, no muchas por cierto quedándome con ganas de continuar.

Se traslada a Sevilla donde desarrolla sus estudios, Arquitecto de profesión se deriva a esta vertiente artística porque le gustaba mucho dibujar y porque piensa que habría más oportunidades de trabajar que en Bellas Artes; aunque inquieto demora terminar dicha carrera por sus continuos viajes, que le muestran la visión de un mundo con una riqueza expresiva, que le seduce a repetir  para volver a  reencontrar esos contrastes tan poco habituales en nuestro entorno.

Comienza a trabajar con su cámara con su propia familia, sus abuelos parte costumbrista que refleja con emoción, cariño, y profesionalidad. Esa visión determinante  de la luz, jugando a captar sus más pequeños efectos consigue una variedad tanto de claro oscuros como contrastes de color, tan reales que parecen despegarse del papel fotográfico para atraparnos con sus miradas en el caso de los retratos tanto como en de los objetos.

Viaja a Nueva York  varias veces y queda impresionado por su efecto visual. Posteriormente en la Universidad conoce  un amigo que  le cuenta numerosas historias de sus viajes, haciéndole plantearse esta manera de vivir nómada para captar  y conocer otras cultura; le mostro un mundo que él siempre había estado buscando. En 2009 se compra una réflex SONY ATSC 300, deja la Universidad por un tiempo poniéndose a trabajar en un bar para conseguir financiación para poder realizar un viaje desde Sevilla hasta la India en tren, pasando por distintos países de Europa hasta llegar a Rusia. Desde allí utilizando como medio de trasporte el Transiberiano llega a Nepal, continuando al Tíbet e India como destino final, con la idea romántica de  cruzar la frontera a pie y finalizar así en este país los cuatro meses que duró su viaje.

Estuvo trabajando seis meses en Turín en un estudio de Arquitectura por medio de una beca, y allí interesado  de manera más profesional por la fotografía decidió comprarse una cámara analógica.  Su presente está iniciándose con   esta manera más artesana de trabajar la luz, realizándose  desde la autoformación. Da forma a su trabajo con una página web donde plasma su trabajo de manera visual con un proyecto que acompaña cada fotografía compaginando su trabajo con su compañero de viajes y amigo José Alberto Sánchez Porras.

La fotografía también es una forma de vida, llevar siempre la cámara encima para aprovechar cada momento que se pueda presentar, intentar conseguir imágenes inéditas en la que puedas trasmitir la esencia. Cuando más conoces de este mundo, más te sugiere cambiar tu vida de urbanita para poder vivir lo más coherente con este pensamiento, una vida más libre sin limitaciones, un mundo más globalizado.

Señores, que envidia sana de esta juventud que no conoce fronteras donde compartir experiencias y proyectos, enriqueciéndose durante el trayecto. Esa nobleza que nos muestra a Rubén, persona que reconoce la humanidad en el rostro de los demás y profesional de la fotografía, que aunque no se identifique aún con esta imagen, lo es por la sensibilidad del trabajo que nos muestra, libre, sin prejuicios y de una belleza emotiva.

Sin dejar de lado la arquitectura seguirá compaginando su tiempo con la fotografía, estas dos especialidades  en realidad van unidas de la mano, y no es extraño que un artista se derive por distintas `perspectivas para encontrar su camino.

Deseando mostrar su obra para cumplir la promesa hecha desde el respeto a sus abuelos y con alguna exposición prevista después de esta en Sevilla de manera individual, nos desnuda su trabajo con la humildad que le caracteriza; sencillo y observador por defecto profesional, buen conversador, y mago de la luz nos ayuda a entender esta disciplina artística tan seductora para los sentidos.