MARINA MARÍN GARCÍA/ESCRITORA

La historia de un escritor siempre va ligada a la historia de su vida y son, en la mayoría de ocasiones, acontecimientos puntuales los que hacen que la vocación aflore. Rosa Campos ha escrito desde niña. No recuerda una época de su vida en la que no estuviera entre sus manos un folio en blanco y un bolígrafo.

Rosa, durante el colegio, destacó en la narrativa y poesía, aunque se dedicaba mayormente a lo primero pues, donde estudiaba, solían hacer pequeños concursos para animar a los niños a escribir. Con el paso de los años, esas maestras fueron elogiando sus escritos, animándola a seguir escribiendo más allá de esos momentos. Ella, como cualquier niño de su edad, se sintió importante y orgullosa de su trabajo y fue ahí cuando comenzó a escribir con mayor frecuencia. <<Mis primeras maestras son las que más me han influido porque, en esas edades, es muy importante que valoren tu trabajo>>, recuerda con cariño.

Su primera publicación fue un poema en una antigua sección del periódico La Verdad llamada “Jóvenes poetas” cuando era adolescente. Pasaron muchos años hasta que volvió a publicar. De hecho, fue en fue en el verano del año 2000, coincidiendo con una de las primeras acogidas veraniegas a niños del Sahara. Esa publicación consistió en la recopilación de tres relatos que había escrito durante los años en los que sus hijos iban al colegio y que habían tenido una gran aceptación cuando, en alguna ocasión, los había sacado a la luz. De esta forma, esta escritora no solo publicó su primer libro, titulado Tres historias (Ediciones Siembra), sino que logró recaudar dinero para ayudar a los niños saharauis. Algunas veces son los actos más simples los que reavivan la llama de los sueños.

Como artista, su proceso de escritura es visceral: son los sentimientos y las emociones quienes la guían cuando se sienta a escribir. Los temas son variados, al igual que el público al que se dirige, pero el tema de los valores destaca por encima del resto. Rosa afirma que, aunque los cuentos que escribe tienen como principales destinatarios a los niños, los adultos debemos seguir leyéndolos para nunca olvidar esos valores. Sinceramente, no puedo estar más de acuerdo con ella, ya que vivimos en un mundo que peca de egoísmo y donde la empatía y la solidaridad han sido relegadas a un segundo plano. Los adultos debemos recordar esos valores y no hay mejor forma de hacerlo que inculcándoselo a los más pequeños.

Además, Rosa también me cuenta que, siempre que ha ido a un colegio con uno de sus libros, la experiencia ha sido fantástica y enriquecedora en todos los sentidos, pues el vínculo que se genera en cada ocasión la motiva a seguir escribiendo. <<La niñez es una etapa que pervive en nosotros y, cuando la dejamos por ahí perdida, abandonamos un poco esa curiosidad y esa frescura que la caracteriza. Con mis textos pretendo la curiosidad de la infancia se mantenga encendida>>, explica con entusiasmo.

En cuanto a publicaciones más enfocadas a los adultos, esta escritora tiene una novela centrada en la crisis económica de 2008. Este libro se publicó en el año 2018 con la editorial Tres Columnas y su título es Cruzar el río. La historia nos habla del cambio que ha de hacer una familia al cambiar de residencia, pues pasar de vivir en una gran ciudad a volver a vivir en un pequeño pueblo no es algo simple y fácil de realizar. Durante la trama, la protagonista debe hacer frente a todas las adversidades que le presenta la vida y, para su sorpresa, encuentra en el pueblo que la vio nacer la cercanía y los beneficios de las actividades ligadas al campo.

Su última publicación salió a la luz en diciembre de 2020 con Ediciones Siembra. En esta ocasión, la obra se titula Las calles que vendrán y consiste en una recopilación de veinte relatos cortos que hablan de la solidaridad, la ecología, el amor, el valor de la cultura y la actual pandemia, entre otros temas.

A pesar de su larga trayectoria en el mundo literario, Rosa no se dedica en exclusiva a escribir. Ella es licenciada en Historia del Arte e imparte clases de dibujo y pintura, además de realizar trabajos de investigación para el periódico Crónicas de Siyâsa sobre mujeres que han muerto y que ella considera que debe rescatar para que no queden en el olvido. Según ella, tiene la gran suerte de poder trabajar en sus tres vocaciones.

Esta escritora, a pesar de los años y de todas sus publicaciones, mantiene la emoción y la ilusión como si cada libro fuera el primero. Por muchos años que pasen, Rosa sigue emocionándose con cada nueva publicación y con cada nuevo proyecto, da igual si es literario o no. Ella es una de esas personas a las que la vida le ha brindado la oportunidad de dedicarse a todo lo que le apasiona y Rosa, sabiamente, se dedica a ellas en cuerpo y alma.