JAIME PARRA

Rosa Campos Gómez, escritora calasparreña afincada desde hace años en Cieza, ha obtenido múltiples galardones literarios, como el Premio-Selección del “II Certamen Ángeles Palazón” de Cuentos de Navidad, el Primer Premio ex aequo “III Memorial Mariano Camacho de Investigación por las pinturas del Paseo de Cieza” y el 2º Premio de “Poesía Sólo para Mujeres”, teniendo en su haber una larga relación de publicaciones, en verso y en prosa, como “De Colores”, “Tres Historias”, “Las estrellas concéntricas”, “De luz y de sombra”, “La ética del pie”, y más recientemente la novela “Cruzar el río” y el libro de relatos cortos “Las calles que vendrán”. Pero en esta entrevista nos habla de su última aventura, la editorial Almadenes.

¿Por qué decide emprender esta aventura editorial llamada Almadenes?

Por amor a los libros. Porque editar siempre me ha parecido un ejercicio de misterio que extiende su halo con vocación de llegar a quienes sienten deseos de desvelar ese misterio. Y a partir de 2020, que fue cuando se empezó a gestar en serio, fue especialmente por rebeldía ante la cancelación de toda actividad de interacción social física que devino a raíz del confinamiento.

Mis primeros pasos en la edición se dieron con la revista Cultura de Notas, en la que editábamos artículos de diferentes autores, fue una experiencia gozosa.

Para llevar adelante este proyecto de editorial tradicional tenía que partir con algo que yo hubiera escrito para que aportara su suma a una imprescindible base económica, y que si no salía adelante nadie se sintiera fracasado. Así fue cobrando forma el caminar de Almadenes (nombre árabe que significa minas y del que deriva nuestra frase “minas de palabras”), ese espacio sin frontera que pertenece a Calasparra y Cieza, y que da nombre al paraje presidido por el impresionante Cañón, zona que, desde la prehistoria, ha sido cobijo de diferentes culturas.

2020 fue un tiempo de escritura en el que tejí varios relatos, recuperé algunos que tenía hilvanados e incluí uno premiado anteriormente. Había decidido, ya desde finales de marzo, que ese año no lo iba a terminar con un frenazo a mi quehacer, y así, entre otras cosas, fue cobrando vida Las calles que vendrán, el libro que abrió la posibilidad de ser a nuestra editorial, que cuenta con Sara Alarcón como diseñadora y con la colaboración de Míriam Cano Motos.

Almadenes es una editorial pequeña e independiente, con ganas de aportar a los lectores ese libro impreso que sienta bien al tacto, también al oído que se alegra con el sigiloso sonido de las páginas al pasar, cuyo contenido pueda generar la escucha propia y ajena, junto al viaje que siempre promete su lectura.

¿Con qué catálogo cuenta hasta la fecha?

Con Las calles que vendrán, formado por relatos que tienen protagonistas de diferentes edades y que presentan dilemas que evidencian la interdependencia de la que nadie nos libramos, por suerte; son personajes cuya fuerza anímica les empuja a crecer ante las dificultades, a no achantarse; La Estación, de Juana Martínez Vázquez, edición de mayor envergadura por la cantidad de imágenes que documentan el texto; es un tema que no se había recogido antes, aportando una buena dosis de historia de la estación de tren calasparreña contada desde la intrahistoria, algo que la hace cercana a la vez que ilustrativa de un espacio y una época, con unos personajes entrañables; y Ataraxia, de Javier Mateo Hidalgo, que contiene el poemario de una voz joven y a la vez bien curtida,  donde la transparencia del sentir anida con esa hondura que solo la buena poesía sabe horadar.

¿Habrá novedades en los próximos meses?

Habrá, y el más próximo será de poesía. Creemos con Gabriel Celaya que “la poesía es un arma cargada de futuro”, necesitamos construir mundos de emociones, de respeto a la vida, de libertad (concepto que nunca se debe pervertir), porque son las mejores herramientas humanas que tenemos y debemos usar frente al armamento bélico que no deja de demostrar, vergonzosamente, cuanta tragedia esparce, urdida por una insaciable economía que no deja de producir rastrojos de destrucción.

Y seguiremos publicando narrativa en sus diferentes géneros, pero poco a poco, según nos vayan permitiendo nuestras posibilidades. Procuraremos mantener en todos la línea de cubiertas ilustradas con obra pictórica de diferentes artistas, combinando la poética de las artes plásticas con la literaria, ya que ambas son fuentes de comunicación.

¿Qué clase de libros tienen cabida en la editorial Almadenes?

Los que contengan valores humanos, en los que la igualdad y la diversidad se conjuguen, en los que se exprese el cuidado del Medio Ambiente… El tiempo irá diciendo hasta donde podemos llegar. De momento no podemos dejar de agradecer la buena acogida que van teniendo los títulos publicados, pedidos desde librerías y hogares de diferentes regiones.

¿Qué ha aprendido del oficio de editor de otros editores con los que ha ido publicando su obra?

Mucho. Con la Asociación de Mujeres Atenea, el gusto de estar reunidas por el amor a la cultura desde distintos enfoques relacionados con las mujeres, y el estar acompañada siempre por ellas. Desde MurciaLibro los distintos pasos que conlleva la publicación de un relato. Con Trirremis los diferentes nombres que componen una publicación y la facilidad a la hora de las revisiones digitales. Con Club Atalaya- Ateneo de la Villa de Cieza y Universidad de Murcia el rigor combinado con la cercanía que conlleva la edición de un texto de investigación. Con Tres Columnas la proximidad en todo momento, la versatilidad en la adaptación de los tiempos disponibles, el cuidado en el diseño, la compañía y facilidad en las presentaciones…

La verdad es que editar conlleva una responsabilidad que he ido percibiendo en todos ellos, y que este oficio necesita aunar diferentes características, tomarlo en serio, pero también con mucha calidez.