PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

FOTOGRAFÍAS: PEDRO SÁEZ

Jamison Ross.-Causó sensación tocando la batería con precisión, contundencia y profundo sentido del ritmo. Canta con magisterio impecable y construye unas baladas románticas cadenciosas y de las que no dejan indiferente a nadie, así como temas jazzísticos de enorme dimensión. Tiene madera de líder, capitanea su banda desde la batería, con una intensa firmeza y toda la autoridad que le otorga su acreditada profesionalidad. Simpático y cercano, metió al público “en faena”. Es, sin duda alguna, lo que suele denominarse, con ese gran respeto que nos merece este genial músico, un auténtico “animal de escenario” a sus jóvenes 31 años. Trabajador incansable, enamorado de lo que hace, maestro ante los suyos, premiado y reconocido internacionalmente, entonó, ya en los bises, un “Yesterday”, de Lennon-McCartney, popularizado por “The Beatles”, que supo a gloria dulcificada. Mariano Díaz (piano y teclados); Barry Stephenson (bajo y contrabajo), y Rick Lollar (guitarra).

Miles Sanko.-Este británico, de origen ghanés, joven músico de 39 años, pero viejo conocido del certamen de San Javier, tuvo especiales deferencias en su actuación, algo que suele ser habitual en él, pues ofreció canciones, en riguroso estreno, del disco que lanzará al final del presente 2019. Adicionalmente, invitó a la gran estrella del soul europeo Vanessa Haynes, también británica, aunque originaria de Trinidad, vocalista que fuera de la reputada banda inglesa de soul, acid jazzy funk, conocida como “Incognito”, además de unirse a las giras de Van Morrison. Sanko es maestro del rhythm and blues y profeta del soul. Voz limpia y potente que se alió con el público para conformar un coro al que fue enriqueciendo con su capacidad de desbordado perfeccionismo. Tras unas cuantas canciones, llegó ella, Vanessa Haynes, poderosa, clara experiencia escénica, dueña de una prodigiosa y apasionada voz, sonrisa inquebrantable, control evidente del soul y perfecta sincronización y equilibrio con Sanko en dúos de bellísima factura, propios de auténticas estrellas. Pusieron las gradas en pie, en numerosas ocasiones, para bailar con sus interpretaciones. Extraordinario. Rick Hudson (batería); Tom O’Grady (piano y teclados); Phil Stevenson (guitarra); Jon Mapp (bajo); Gareth Lumbers (saxo y flauta), y Sam Ewens (Trompeta).

Dixieland Train.-Banda murciana que sabe despertar la atención de la gente, a ritmo de pasacalles, por las principales arterias, plazas, avenidas y lugares por los que transita llevando su jazz ambulante al estilo de Nueva Orleans, aplicando al certamen esa pizca de color, aroma, sabor y perfume jazzístico que “certifica” sus jornadas. Recorrieron calles de San Javier y, también, de Santiago de la Ribera, con puntos especiales de concentración en el “Parque Almansa” y Plaza de España, en el municipio, y Explanada Barnuevo, en la pedanía. Muy animado y totalmente certero el “invento”. Diego Nicolás Abellán (banjo principal); Juan José Murcia Martínez (banjo); David Cano Rodríguez (saxofón); Diego Molina Pinera (tuba); Carlos Lozano Salas (Trombón); Joaquín Molina Ruiz (trompeta), y Antonio Gutiérrez (washboard).

Roberta Gambarini y Fabrizio Bosso.-La italiana de Turín, a sus 47 años, goza de una voz nacida para el jazz. Vocaliza, refina la pronunciación, hace cadencioso el canto, te envuelve, te atrapa y conquista a la audiencia como pocos artistas. Elegante como nadie para presentar a Fabrizio, también turinés, de 45 años, dejándole sitio, otorgándole protagonismo y realzando su magnífica instrumentación con la trompeta. Finura auténtica. Los músicos alternaron y se apoyaron en diferentes “solos” instrumentales con Bosso como “capitán”. Del compositor mexicano Luis Demetrio, interpretó Roberta “La Puerta”, en perfecto castellano, pero también cantó en portugués, italiano e inglés con un jazz “de nota”. Rob Bargad (piano); Joshua Ginsburg (contrabajo) y Mario Gonzi (batería).

Marcus Miller.-El bajista de Brooklyn (60 años) acaricia la guitarra como si fuera de terciopelo, sus dedos son un prodigio. Su mano izquierda, un jeroglífico; la derecha, manantial de dominio. Un auténtico espectáculo ver a este hombre hacer magia con ese instrumento de cuatro cuerdas que cambia y adapta para cada canción. Se percibe como sus músicos le imploran, tratan de imitar su genialidad y beben de su fuente. Sencillamente, magistral. Se llenó la pista, no por bailar, sino, esencialmente, para tomar posiciones de cercanía con el “maestro” que se colocó la guitarra en bandolera para tocar el saxo con sobresaliente. Magistral. Alex Bailey (batería); Julian Pollack (piano); James Francies (teclados); Alex Han (saxo) y Russel Gunn (trompeta)

Karen Souza.-Bonaerense, con 35 años, un sólido presente y un envidiable futuro. Versiona grandes canciones del rock de los más “grandes” compositores, como Lennon/McCartney, John Fogerty o Sting, por no citar a otros muchos. Y lo hace llevando esas canciones a un estado de jazz de lujo, incomparable e impensable si nos lo anunciaran previamente. Dulzura de una voz aterciopelada en la que se percibe lágrima y sentimiento. Dominio escénico, serenidad interpretativa, elegancia artística. Toda una estrella que brilló con luz propia. Jaume Vilaseca (piano); Dick Them (contrabajo y bajo eléctrico); Ramón Díaz (batería), y David Pedragosa (guitarra).

Steve Gadd Band.-Todos quieren tocar como él. Probablemente, el mejor batería viviente del mundo. Steve Gadd, neoyorquino, de 74 años, hace sencillo lo complejo. No gesticula ni un agobio con sus baquetas, porque lo percibe todo resuelto. Sus músicos le siguen con la vista y le imitan en su ritmo. Maestro de maestros y figura de dos siglos: XX y XXI. Reciente ganador del Grammy 2019. Sencillamente, excepcional e inimitable. Puso las gradas a sus pies. Kevin Hays (piano y teclados); David Spinozza (guitarra); Jimmy Johnson (bajo), y Walt Fowler (flugelhorn y trompeta).

Ron Carter Foursight Quartet.-Ron Carter es Ron Carter, sus músicos son sus músicos y, entre todos, nos conducen a otra galaxia, a otra dimensión del jazz. Impecable presentación, indumentaria de lujo, respetuosísima su colocación escénica, extraordinariamente profesional su actuación, finísima la ejecución, buen gusto en el repertorio y demostrando que ser el mejor y más veterano contrabajista del mundo no es un regalo caído del cielo, sino el resultado de una trayectoria brillante. Formación sólida y capacidad enorme para jugar con las cuerdas del contrabajo y aprovechar la presencia de acompañamiento de unos músicos de exquisito nivel. “Solos” prodigiosos, pero muy especialmente el del “maestro” Carter: espectacular y, al mismo tiempo, refinadísimo. Glorioso. Donald Vega (piano); Payton Crossley (batería); Jimmy Greene (saxo tenor).

Premio del Festival.-Ron Carter fue distinguido, este año, con el “Premio del Festival”, acto protocolario que presentó el director del certamen, Alberto Nieto Meca, quien dijo que el premio, en cualquier caso, “es pequeño para lo grande que es su destinatario, pero, para hacerlo más inmenso, se lo entregamos con el corazón”. El alcalde, José Miguel Luengo Gallego, le hizo entrega de una bonita placa conmemorativa de este premio institucionalizado en el certamen, diciendo que era el primero que se entregaba después de que este ciclo haya sido declarado de “Interés Turístico Nacional”, además de que “en la sesión de pleno del ayuntamiento, en la que se dictaminó al respecto, nos pusimos rápidamente de acuerdo en nombrar, unánimemente, a Ron Carter”, concluyó tras dar las gracias a los numerosos asistentes que apoyan, con su presencia, esta cita jazzística, felicitando a esta leyenda viva del jazz que es Ron Carter (82 años), quien agradeció el gesto del reconocimiento en un festival que ya le había brindado su escenario anteriormente, así como los aplausos del público. El concejal de cultura, David Martínez Gómez ofició de intérprete. Buenos días.