JESÚS AMO PÉREZ

María Rocío Álvarez, es doctora en Farmacia, especialista en Análisis Clínicos y en Inmunología y primera mujer en acceder al cargo de Jefe de Servicio en un Hospital en Murcia. Rocío es natural de Moratalla (Pedanía del Sabinar) y vecina de Caravaca de la Cruz, donde cursó primeros estudios y bachillerato en el Colegio Cervantes de la Consolación. En sus primeros años de postgrado simultaneó estudios de doctorado con los del programa MIR de Análisis Clínicos y organizó la primera Unidad de Inmunología en la entonces denominada Residencia Sanitaria y Hospital Clínico Virgen de la Arrixaca. Después de finalizar el doctorado, tuvo la fortuna de ser aceptada para una estancia postdoctoral de dos años en el Servicio dirigido por del Profesor Jean Dausset, Premio Nobel de Medicina e impulsor de los primeros trasplantes desde el Hospital Saint Louis de París. Allí completo su formación en Inmunología y a su vuelta a Murcia puso apunto los nuevos métodos de Histocompatibilidad requeridos para poder dar luz verde al Trasplante de órganos y tejidos en nuestra Región. Actualmente es Catedrática Extraordinaria de Inmunología en la UCAM y Académica de número en la Real Academia de Medicina y Cirugía y en la Academia de Farmacia Santa María de España de la región de Murcia.

Durante los últimos años, diversas voces de alcance internacional como Bill Gates venían avisando del riesgo de enfrentarnos a una pandemia como la que afrontamos estos días ¿Realmente era previsible? ¿Se esperaba que fuera un coronavirus quién la causara?

La existencia de tal riesgo era previsible, pero no el momento exacto en que aparecería la pandemia. En un mundo tan globalizado como el actual, donde las migraciones e intercambios intercontinentales son constantes y con tan alta degradación del ambiente, no solo no solo Bill Gates sino también cualquier persona o institución medianamente observadora podía pensar que, ante la emergencia de nuevos microorganismos con alta virulencia y capacidad de trasmisión entre humanos, quedaríamos expuestos a una epidemia o catástrofe de dimensiones incalculables. De hecho, después de epidemias tan serias las ocasionadas por virus como el SARS-CoV-1, el Ébola o el MERS, la propia OMS (Organización Mundial de la Salud) y otras instituciones científicas, venían advirtiendo de la necesidad de estar prevenidos para defendernos de una potencial pandemia.

El problema es que en general, se hayan desoído tales recomendaciones, lo que ha motivado que la invasión por un nuevo y desconocido coronavirus como el SARS-CoV-2, nos haya cogido desprevenidos. Situación agravada porque después de las experiencias vividas en China e Italia, en es España no se tomarán con suficiente antelación, las medidas necesarias para evitar su rápida y peligrosa expansión.   

Otras voces, quizás con cierto criterio, o más bien, motivadas por teorías de la conspiración, están afirmando que este virus ha nacido de un laboratorio de Wuhan. Sin embargo, otros expertos afirman que se trata de una zoonosis. ¿Qué opinión tiene usted al respecto? ¿En qué consiste exactamente una zoonosis?

Hasta ahora las teorías sobre un origen de laboratorio para este virus no han sido demostradas, aunque dado el avance de la ciencia actual, nada es del todo descartable. No obstante, la mayoría de científicos acreditados, piensan que el virus proviene de reservorios animales y hay incluso un grupo que, opina que el virus pervive en el murciélago sin dañarle gracias a una predisposición de estos vertebrados mamíferos para adoptar una potente respuesta inmunitaria capaz de frenar el daño que el virus pueda causarles.

Por tanto, la hipótesis por la que yo me inclino es que se trate de una zoonosis. Entendida esta como una enfermedad que puede ser trasferida de forma natural del animal al hombre y, en ciertos casos, también del hombre a los animales..

Algunos virus, como el de la gripe, vuelven año tras año a manifestar su presencia, son por tanto virus estacionales ¿Qué riesgo existe de que el coronavirus se convierta en un virus estacional como la gripe?

Yo no soy viróloga, pero a estas alturas de la pandemia, pero según los virólogos más expertos y, en particular la Doctora Li Lanjuan que cerró Wuhan, piensan que el virus se quedará con nosotros bastante tiempo, aunque por ahora no es fácil precisar hasta cuándo, ni si se convertirá en estacional o no. En principio dependerá, por una parte, de la capacidad del virus para mutar y por otra, de la fortaleza de la respuesta inmunitaria del huésped y de la disponibilidad de futuros tratamientos en los que se tenga en cuenta el tipo de cepa del virus infectante.

Por esta razón, no debemos bajar la guardia si queremos poner freno a nuevas oleadas más o menos virulentas, máxime si como indican los primeros resultados del primer estudio de seroprevalencia en España, se confirma que solo un 5% de la población ha desarrolla anticuerpos.

Según los datos, la incidencia del virus ha sido menor en las áreas rurales comparada con su incidencia en las grandes ciudades ¿Cómo cree que afecta a la distribución del virus la organización de las ciudades actuales? ¿Deberíamos de plantearnos su organización?

Es un hecho demostrado que la alta densidad poblacional favorece los contactos individuales y ello, sumado a la contaminación ambiental, constituye el mejor caldo de cultivo para la expansión epidémica enfermedades infecciosas, particularmente de las que afectan al aparato respiratorio. Esto sumado a la gran capacidad de difusión de SARS-CoV-2, ha favorecido que la COVID-19 se haya propagado tan rápida y drásticamente en los núcleos urbanos con mayor número de habitantes. Prueba de ello, es que la confinación ha rebajado sensiblemente el número de contagiados.

Respecto a la segunda pregunta, opino que una planificación más saludable es altamente deseable, pero también que es una difícil apuesta. Estructuralmente, porque no es fácil retroceder en el túnel del tiempo y, sanitariamente porque promover un cambio de hábitos en una población como la española, tan atraída por una vida de cercanía social y grandes festejos, cuando menos requerirá mucho tiempo.

Usted fue fundadora del área de Inmunología en Murcia desde el Hospital Virgen de la Arrixaca. Estos días el foco está puesto sobre la investigación que se realiza en los laboratorios de inmunología ¿Cuál piensa que es la labor más importante que se realiza dentro de este campo de la investigación? ¿En qué línea sería necesario aumentar la financiación?

Antes de nada, quiero destacar que la labor de la Inmunología es hoy esencial para poder prestar una asistencia sanitaria de calidad. Un beneficio, derivado de que esta especialidad ha llevado siempre asociada una intensa, compleja y dura labor investigadora. Y ello, a pesar contar con limitados recursos financiaros, pues con frecuencia las instituciones no se hacían eco del valor y trascendencia de sus logros para la mejora de la salud.

Respondiendo a su primera pregunta, he de afirmar que toda la investigación propia de esta disciplina es siempre importante. Tal es así, que hoy una mayoría de proyectos de investigación en Biomedicina contienen proposiciones o métodos inmunológicos. No obstante, ciñéndome a la cuestión planteada, me parece importante seguir profundizando en el estudio de mecanismos que conducen a una “respuesta inmunitaria” equilibrada, mediante la que el Sistema Inmunitarito salvaguarda la salud del organismo. Cierto es que, a este respecto se hicieron grandes aportaciones a partir de la segunda mitad del siglo pasado, primero al demostrar primero que, los linfocitos son responsables de la génesis de anticuerpos específicos inducidos por vacunas y enfermedades infecciosas y después, la importancia su implicación en la aceptación y rechazo de trasplantes. Y cierto también que, en las últimas décadas se ha progresado en el conocimiento de su impacto en el control y la terapia del cáncer y enfermedades autoinmunitarias, pero todavía se desconocen muchos de los detalles que hacen efectiva la capacidad defensiva del Sistema Inmunitario. Precisamente, el descontrol observado en la mala evolución de la COVID-19, ha dado buena cuenta de ello y ha alertado sobre la urgencia de proseguir investigaciones dirigidas a conocer cuáles son los puntos clave de control que, a modo de interruptores de luz que encienden y apagan dicha respuesta, a fin de poder modular a conveniencia sus dañinas alteraciones, producidas por sobreactivación o déficit funcional.

En cuanto a la segunda pregunta, la urgencia del momento exige que ahora se centre la atención en el control de esta pandemia, por lo que son muchos los estudio puestos en marcha para conseguirlo y afortunadamente algunos empiezan dar resultados esperanzadores sobre la disponibilidad, a corto plazo, de vacunas fiables y tratamientos seguros. Sin embargo, a medio plazo, los poderes públicos no deberían olvidarse de proveer y mantener financiación para otras propuestas focalizadas en el estudio de la respuesta inmunitaria en otras patologías, pues se trata siempre de estudios que requieren ensayos complejos y consumen muchos recursos materiales y humanos.

Por todo ello, como concluía en mi entrevista anterior quiero remarcar que, es hora de dar visibilidad y poner en valor la callada tarea investigadora de los inmunólogos, pues la acción del Sistema inmunitario subyace en la mayoría de patologías, bien como responsable directo de su origen o como resultante de una disfunción deficitaria o excesiva del mismo

Existe la idea, entre la opinión general, de que esta pandemia solo acabará cuando tengamos un tratamiento eficaz o una vacuna ¿Cuánto tiempo debemos de esperar para esto?

La necesidad de una vacuna es una idea meridianamente clara en toda la comunidad científica, pero el tiempo para disponer de ella supone una importante limitación, pues la experiencia nos dice que en su preparación hay procesos que no se pueden acelerar, si se quiere garantizar su seguridad. Nos obstante, cada día aparecen nuevas y esperanzadoras informaciones, las últimas de esta semana sobre buenos resultados en un primer ensayo clínico de una vacuna en EEUU o sobre la capacidad SARS-CoV-2 para generar anticuerpos en enfermos que han superado la pandemia y también para reconocer anticuerpos elaborados frente a otro coronavirus, SARS-CoV-1. Un estímulo para intentar producir anticuerpos monoclonales específicos que neutralicen su virulencia.

Para finalizar, ¿Qué medidas cree usted que deberían de ponerse en marcha para evitar futuras pandemias y reducir el impacto de las que puedan producirse?

A estas alturas de la pandemia creo que, nadie ignora cuales son las medidas esenciales que los expertos recomiendan: imprescindible una exquisita de asepsia y lavado de manos, distancia poblacional y uso de mascarillas. Como ya he dicho, yo no soy viróloga ni epidemióloga, pero hasta los científicos más acreditados en esos campos, reconocen que a medida que han ido conociendo el comportamiento del virus y de la COVID-19, se han visto obligados modular sus recomendaciones de protección para reducir la contaminación. Lo mismo puede suceder con otros tipos de futuras pandemias o epidemias, sobre todo si son de origen desconocido.

No obstante, para finalizar, quiero solicitar a toda la sociedad que no abandone o descuide sus hábitos de protección. Por otro lado, a los responsables de las diversas instituciones les envío mi más vehemente súplica para que, cuiden con el mayor celo a todos los sanitarios y personal más expuesto que cumple con el meritorio encargo de proteger nuestra salud. También que no limiten el uso de medios para un correcto diagnóstico y seguimiento de enfermos con pruebas de RT- PCR primero en el momento preciso y la detección de anticuerpos después, a fin de prevenir nuevos contagios y posibles recaídas ocasionada por falsos resultados negativos.