Tomás García Martínez (documentalista)/@huertano21

En el mes de octubre, la localidad muleña de Fuente Librilla conmemora las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario. Los mayordomos de sus fiestas, se encargan de preparar los mejores acontecimiento a lo largo de un año de trabajo, organizando multitud de eventos y siguiendo la tradición de “Las Ánimas”. En este pueblo, pegado a las inmediaciones de Sierra Espuña, se viene celebrando desde hace varios siglos, un ritual propio de la Navidad, “La Carrera” de aguilandos por las calles del pueblo. Los mayordomos de las fiestas en honor a la Virgen del Rosario, patrona de Fuente Librilla, son los encargados de convocar a la Cuadrilla de músicos a finales del mes de noviembre, así como a los vecinos y amigos, durante el mes de diciembre, para organizar y llevar a cabo este ancestral rito desaparecido en la actualidad en gran parte de la Región de Murcia.

Para los días de esta “Carrera de aguilandos”, prevista para el 16, 17, 23 y 24 de diciembre de 2017, los símbolos que estos Mayordomos portan son el estandarte con la imagen de las Ánimas Benditas; la bolsa para recoger las dádivas de los vecinos del pueblo; la campana, encargada de anunciar la llegada de “las Ánimas Benditas” a las casas de La Fuente; y junto a ellos, una parte esencial de este rito, la cuadrilla de músicos, junto a los Mayordomos provistos de escobas y sus peculiares gorros de “moros” de color rojo.

Fuente Librilla conmemora las fiestas de Navidad con un importante catálogo de dulces navideños muy típicos. Postres tradicionales que han ido pasando de una generación a otra hasta nuestro días entre los que se encuentran, cordiales, flor de almendra, alfajor, rollos de anís, tortas y mantecados ordenados en las casas y panaderías del pueblo mientras “Las Ánimas” van casa por casa llevando la música o el rezo con la frase de “Ánimas de La Fuente, ¿en esta casa, se canta o se reza?”, si toca rezo, los componentes de la misma realizan una oración por los difuntos, si por el contrario toca canto, la Cuadrilla arranca por aguilando y en algunas ocasiones jota, parranda o malagueña.

Tras varios días de Ánimas por las calles y cortijos del pueblo, la fiesta concluye entorno al 25 o 28 de diciembre (día del Nacimiento o de los Santos Inocentes), con la celebración de la Santa Misa y el baile de pujas. Tras finalizar la misa, los inocentes provistos de los gorros y las escobas convocan a la gente para el baile, todo el pueblo se ubica formando un círculo y en el centro los inocentes dando vueltas (uno detrás de otro) hasta que se “rompe el baile”. Durante el baile los inocentes (normalmente gente joven acompañada de alguno de los inocentes viejos) enlazan juegos picarescos para incentivar a los lugareños y pagar más por bailar, creando en alguna ocasión confusión entre ellos con el fin de conseguir más, cuanto más dinero mejor, para las fiestas patronales. Durante el baile las escobas son despedazadas, por los grandes golpes que se da contra el suelo, hasta quedar destrozadas. De igual forma, aquellos que han “roto el baile” son los encargados de pedirle a la cuadrilla que estilo musical quieren bailar en su primera pieza, por lo general vals, mazurca, pasodoble o jota, según la destreza de los afortunados.

Para este año, el tradicional Baile “subastao” se realizó en la mañana del 25 de diciembre en la plaza de la iglesia.

En el recuerdo quedan antiguos inocentes de esta popular fiesta, así como músicos de la cuadrilla, entre ellos: Vicente, Paco Caravaca, El Gori, Damian, Pedrin. En la actualidad, se encargan de seguir trabajando y mantener la tradición, un grupo de jóvenes entusiastas los cuales año tras año dedican tiempo y esfuerzo.

Después de varios días, la campana, la bolsa y el estandarte son guardados hasta el siguiente año en la iglesia o en casa de alguno de los mayordomos, para ser custodiado hasta el siguiente año, tal y como se viene haciendo generación tras generación.