CARLOS MARTÍNEZ SOLER
Tras su paso fugaz por The Walking Dead de donde salió por la puerta de atrás, Frank Darabont regresa de nuevo a la televisión, pero esta vez con un producto diametralmente opuesto al universo zombie. En esta ocasión, la obra pergeñada por el prolífero director, Mob City, se trata de un relato-homenaje a uno de los géneros más abordados en el audiovisual, Mob City, la serie negrael cine negro.
Mob City se trata de la adaptación de la novela L.A. Noir de John Buntin, cuyo título tuvo que ser modificado para la televisión para evitar problemas legales con el videojuego del mismo nombre. La serie ambientada en Los Ángeles en el año 1947, nos narra el conflicto existente entre la policía local, dirigida por William Parker (Neal McDonough), y los capos de la mafia Bugsy Siegel (Edward Burns) y Mickey Cohen (Jeremy Luke).
Seguro que lo que acabo de contarles ya les suena, obras como L.A. Confidential, Camino a la perdición, etc., ya han abordado historias de similares características con anterioridad, por lo que hasta aquí nada nuevo se vislumbra en el horizonte. De hecho, Darabont no hace ninguna aportación al género, pero lejos de ser un inconveniente se trata de su principal virtud. Dejando a un lado cualquier innovación estética y formal que pudiera dotar de sello propio a su creación, Darabont apuesta más por una serie de brillante factura que sirve de particular homenaje a un género que él admira profundamente, presentándonos una obra con todos los alicientes propios de este universo, femme fatale, corrupción política y policial, sexo, alcohol, violencia, diálogos lapidarios, voz en off, Jazz…., todo ello rodeado por una atmósfera densa, tóxica, donde todo huele a podrido y en la que cualquier paso en falso supone un billete directo a la tumba.
Mob City no pasará a la historia por inventar la pólvora, pero sí que dejará satisfechos a los amantes del género y a aquellos que se acerquen a éste por primera vez.