Pedro Antonio Hurtado García

Existen artistas que, al fallecer, se llevan en su mente muchas obras por alumbrar y numerosos proyectos pendientes de divulgar. Es un perfil al que también pertenece Stephen Joshua Sondheim (22-03-1930, Nueva York-EE.UU./26-11-2021, Roxbury-Connecticut-EE.UU.), artísticamente conocido como Stephen Sondheim, compositor consagrado y letrista, con enorme especialización en el teatro musical.

Hostil niñez.- Situemos al artista en sus primeros años para recordar que, de niño, hizo vida en Manhattan. Posteriormente, una granja en Pensilvania sería otra de sus residencias familiares. Eran sus padres Herbert y Janet (Foxy) Sondheim, de la industria textil. Mientras su madre diseñaba vestidos, su padre producía esas prendas. Existe una biografía del artista, titulada “Stephen Sondheim: A life”, que escribió Meryle Secrest, en la que se desvela que su niñez fue descuidada y hostil. Con nueve años, gozó de la oportunidad de asistir a la representación de teatro musical denominada “Very warm for may”, donde se despertó, en él, la afición por este atractivo género. Explicaba el músico que “la cortina se levantó, revelando un piano. Un mayordomo agarró un trapo y lo limpió, con lo que hizo sonar las teclas. Fue muy emocionante”, sentenció el, entonces, futuro músico. ​

Madre arrepentida de su alumbramiento.- Sondheim y su madre fueron abandonados por su padre, cuando Stephen tenía diez años. Herbert intentó conseguir la custodia del artista, ya que dejó a Foxy por otra mujer, de nombre Alicia, con la que tuvo otros dos hijos, pero no lo consiguió. El músico fue generando, en él, un cierto odio hacia su madre, quien practicaba un marcado abuso psicológico con el que descargaba sobre el niño su ira acumulada, al no asumir su rotundo fracaso matrimonial, situación sobre la que Sondheim manifestaba que “cuando mi padre la abandonó, ella lo sustituyó por mí, y me trataba de la misma manera con que lo trataba a él: me torturaba psicológicamente, se me insinuaba sexualmente, me pegaba, me regañaba y otras dolorosas adversidades. Durante cinco años, me trató como basura”. ​En una ocasión, incluso, ella le dirigió una carta en la que le manifestaba que “lo único que lamentaba en toda su vida era haberlo dado a luz”. Tan insoportable era la situación que, cuando su madre falleció, el 15 de septiembre de 1992, Sondheim no asistió a su funeral. ​

Padre “prestado”.- El artista, con esos diez años, inició una amistad con Jimmy Hammerstein, hijo del reconocido Oscar Hammerstein II (1895-1960), quien vendría a ocupar un lugar semejante al de padre, para el músico. Hammerstein ejerció una enorme influencia en el jovencísimo Sondheim, lo que alcanzó mayor intensidad en materia musical y teatral. Tanto, que el joven llegó a asistir al estreno de la obra “South Pacific”, celebración en la que conoció a Harold Prince, quien, mucho más tarde, dirigiría numerosas obras del propio Sondheim. ​En una escuela privada de Pensilvania, asistió a la “George School”, donde escribió un musical, amparado en los hechos del colegio, llamado “By George”. Sondheim exhibió su trabajo a su tutor, rogándole que lo evaluara sin tener en cuenta al autor e, incluso, como si no lo conociera. Hammerstein, que, en aquel momento, contaba con 52 años de edad, le comentó que era lo peor que había leído hasta entonces, pero que, si quería conocer por qué, él, se lo haría saber. El resto del día Sondheim y Hammerstein lo ocuparon trabajando sobre el musical. Más tarde, Sondheim manifestaría que “en esa tarde, aprendí más, sobre la escritura de canciones y del teatro musical, que lo que la mayoría de la gente aprende en toda su vida”. ​

Estudioso de la composición musical.- Hammerstein construyó lo más parecido a un curso para que Sondheim aprendiera cómo diseñar un musical, un ejercicio elaborado muy concienzudamente. Y llegó la graduación magna cum laude de Sondheim, en 1950, en la “Universidad Williams”, en Williamstown-Massachusetts-EE.UU., donde el músico fue designado como miembro de la fraternidad “Beta theta pi”. Luego, continuó estudiando composición con el músico Milton Babbitt. Los años posteriores ​sitúan a Sondheim viviendo en el comedor de su padre, donde componía canciones. Escribiendo para la serie de televisión “Topper”, pasó otro tiempo viviendo en Hollywood.

Míticos escenarios.- Y corría 1954 cuando Sondheim escribió la letra y la música de “Saturday night”, pero el musical nunca se estrenó en Broadway. Se exhibiría por primera vez, no obstante, en la producción que, en 1997, se presentó en el “Teatro Bridewell”, de Londres. Un año después, “Saturday night” recibió una grabación profesional, continuada por una revisión con dos nuevas canciones. Se estrenó en el “Teatro Second Stage” del Off-Broadway, en el año 2000. En 2009 se anunció su reposición en el “Teatro Jeremyn Street”, de Londres.

Decisiva oportunidad.- Su oportunidad decisiva le surgió cuando le llamaron para crear la letra para el musical del que Leonard Bernstein estaba escribiendo la música, basado en el libreto de Arthur Laurents y que llevaría por título “West side story”. A Sondheim le presentaron a Bernstein, quien había escuchado “Saturday night”, por lo que lo contrató sin ningún tipo de dilación con el ánimo de que escribiese las letras del que, posteriormente, sería un musical mítico. Con Jerome Robbins como director, se estrenó en 1957, sin poder imaginarse, nadie, que iba a permanecer en cartel durante 732 funciones.

Reconocimientos de lujo.- Luego, y ya telegráficamente, escribió la letra de la comedia musical “Gypsy”. Escribió, igualmente, letra y música de “A funny thing happened on the way to the forum” (“Golfus de Roma”). “Sweeney todd” es su partitura de mayor corte operístico. Sin embargo, “Merrily we roll along”, de 1981, es, probablemente, su partitura más tradicional, de la que grabaron algunos temas artistas de la talla de Frank Sinatra o Carly Simon. En 1984 estrenó “Sunday in the park with George”, varios musicales para Broadway, numerosos premios, reconocimientos, galardones y notables distinciones jalonan una carrera plagada de éxitos y presidida por un nivel artístico de altura. Y hasta recibió una condecoración del que fuera presidente de EE.UU., Barack Obama, amén de conseguir ocho premios Grammy, ocho premios Tony, un Pulitzer, un Oscar, un reconocimiento del “Kennedy Center” y la “Medalla Presidencial de la Libertad”.

Repentino fallecimiento.- Su muerte, según el “New York Times”, tuvo lugar, de forma repentina, tras celebrar el “Día de acción de gracias” con una cena entre amigos. Descanse en paz este artista con merecida vitola de “maestro”. Buenos días.