RAQUEL LÓPEZ DE LA CERDA/FACILITADORA DE APOYOS EN LA VIVIENDA EN COMUNIDAD MI CASA/ASOCIACIÓN APCOM

Queridos lectores, me han dado la oportunidad de redactar este artículo y sin dudarlo me he puesto manos a la obra para intentar llegar a vuestro corazón y cabeza, con la misión de concienciar y abrir los ojos porque no todo es tan difícil. Relájate, valora y vive.

Hace ocho años, los senderos de la vida me llevaron al mundo de la discapacidad y mi mundo cambió por completo, mi manera de ver la vida y de vivirla. Entendí, que hay cosas que son muy sencillas pero tenemos la fea costumbre de hacer de ellas un problema, que hay necesidades básicas que no tenemos cubiertas pero solo nos entretenemos con los detalles que creemos que completan nuestra vida: como tener un trabajo que no te hace feliz o una pareja que no te da amor… Lo importante es ser feliz, no insistas en mantener ese trabajo que te impide avanzar o a esa persona que no te aporta felicidad. Puede que estén pensado que no es fácil cambiar de empleo o tomar decisiones sobre situaciones a las que estamos acomodados, bien, pues ahora poneos en la situación de una persona que no puede hablar para decir que es feliz o que no lo es, y que otra persona toma las decisiones de su vida por ella. Todos tenemos los mismos derechos pero no las mismas oportunidades. Aprovecha y valora todas las oportunidades de las que disfrutas y úsalas para ser feliz, ser feliz es un derecho que no todas las personas tienen la oportunidad de luchar por él y si está en tu mano, ayuda a aquellas personas que no lo tienen tan fácil.

Nosotras en la vivienda en comunidad MI CASA desde hace tiempo y sin darnos cuenta, empezamos a hacer uso de un derecho: “tener una vivienda independiente”. Todas las personas para evolucionar en su vida necesitan seguridad , estabilidad, sentir y poner en práctica su independencia y como he comentado antes, algunos tienen la oportunidad de tener un empleo que te hace feliz y posibilidad de construir un futuro “fácil”. Nosotras tras una persistente lucha por nuestro derecho de una vivienda independiente lo hemos conseguido en cierta forma (seguimos necesitando más apoyo de la administración y que crean en nosotras realmente). Esta lucha nos ha hecho valorar y aprovechar cada segundo en nuestra casa, este es otro de los derechos que requiere un esfuerzo para poder disfrutarlo pero hay muchos más. Pequeños derechos diarios que se pasan por alto como poder elegir la ropa que te pones, el corte de pelo o simplemente ser escuchado.

La semana pasada, dando un paseo, María Ascensión comentó que cuando la situación mejore le encantaría ir a una cafetería con mesas al solecito y tranquilamente tomarse un café y una tostada, Antonia (su compañera de piso) se enfadó porque no le gusta ir a la cafetería a desayunar, no quiere gastar el dinero en cosas que no le gustan, María Ascensión lo entendió y muy respetuosa le pidió que la acompañara sin necesidad de tomar algo, Antonia accedió. Si prestamos atención a este suceso, María Ascensión está respetando el derecho de Antonia de ser escuchada y de poder elegir no consumir en la cafetería al igual que Antonia ha escuchado a María Ascensión y respeta su decisión, incluso la quiere acompañar. Sin darnos cuenta en nuestro día a día hacemos uso de derechos que para la mayoría son actos que realizamos automáticamente, sin apreciarlos.

Lo que para unos es insignificante, para otros es un verdadero logro, aprecia lo que la vida te ofrece, disfruta viviendo, disfruta pudiendo elegir qué ropa te pones cada mañana o de qué sabor quieres un helado, quizá en esas cosas tan simples esté la felicidad.