José Jesús Sánchez Martínez

        Cronista Oficial de la Villa de Moratalla

Vuelven a nuestras calles los tradicionales y típicos “redobles de tambor” quizá, con más fuerza y entusiasmo que antes y ello, por dos razones: una, que llevamos dos años sin manifestación callejera por imposición legal debido a la pandemia y otra, porque la “Fiesta del Tambor” ha sido declarada por la Unesco Bien de Interés Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Pero conviene saber que antes del reconocimiento de la Unesco –concretamente desde 1990 – el redoble de los tambores en  Moratalla goza de la declaración de Interés Turístico Regional por sus características y peculiaridades propias que le confieren un algo distinto y diferente.

Así, este Jueves y Viernes Santo y Domingo de Resurrección, los redobles de tambor volverán a inundar con su sonido las calles de Moratalla, siguiendo esa tradición. Redobles revestidos con túnicas multicolores, como si quisieran hacer la competencia a la recién estrenada primavera. Con esta celebración, la Villa de Moratalla se viste de gala, de Fiesta, ofreciendo lo mejor de su repertorio.

Respecto al origen del toque del tambor, hay diversas teorías y opiniones, barajándose la hipótesis de su implantación o inicio en la mitad del siglo XIX. Lo que sí es cierto es que las tamboradas siempre han estado ligadas a Semana Santa y, salvo contadas ocasiones, invariablemente, se han celebrado Jueves y Viernes de Pasión. No obstante, a finales de la década de 1960, un grupo de tamboristas “acordó” con el ayuntamiento tocar el tambor en Domingo de Resurrección. Desde entonces, ininterrumpidamente, se viene haciendo contando, pues, la “Fiesta del Tambor” con un día más de tamboreo. Un día que, bajo el punto de vista litúrgico, “rompía” con los esquemas preestablecidos dado que las connotaciones religiosas eran muy distintas a las que en principio se fijaron y se supone que adaptaron para tocar el tambor. Entonces se pensó por parte de la Iglesia establecer un festejo especial: “Acto de Jesucristo y los tambores” –después pasaría a llamarse, simplemente, Bendición de los Campos–   con la imagen del  Patrono, Jesucristo Aparecido, sacada en procesión a la Plaza de la Iglesia, imagen que era recibida en la escalinata de la iglesia parroquial con redobles de tambor por parte de los nazarenos-tamboristas, retronar que seguía acompañándole  a la plaza y de regreso al templo. El acto de los tambores se ha definido como un canto a la Resurrección. Comenzó a gestarse con el nuevo milenio y ya en 2001 fue cuando se inició formalmente por primera vez, siendo el Patronato de Jesucristo Aparecido y Virgen de la Rogativa quien se encarga de su organización.

En la actualidad el redoble de tambores sigue siendo Jueves y Viernes Santo y Domingo de Resurrección, constituyendo un peculiar atractivo a los numeroso visitantes que en estos días de Pasión llegan a Moratalla.