Francisco Fernández García

(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

Las fiestas de Caravaca son un conjunto de rituales, ceremonias y actos que representan la historia y tradición de nuestra ciudad, muchos de ello apenas han variado a lo largo del tiempo, otros en cambio si han sufrido modificaciones. Durante los mas de siete siglos los caravaqueños hemos celebrado la festividad de la Invención de la Cruz el 3 de mayo de diversos modos; lo que nos proponemos en este artículo es hacer un recorrido rápido y sin profundizar demasiado, evidentemente no puede ser de otra manera, por el programa festivo actual recordando lo que se hacía en esos mismos días en otras épocas.

Los días previos a las fiestas

El primer festejo es la cabalgata de gigantes y cabezudos que comienza el 25 de abril tras la llegada del Tío de la Pita el día anterior. Los gigantes se incorporaron a las fiestas de la Cruz a mediados del siglo XIX. D. Manuel Amoraga y Torres, que fue alcalde de Caravaca, en las Memorias de su vida política publicadas en Madrid en 1886 narra las dificultades que tuvo para organizar las fiestas del año 1869 manifestando: «Hace treinta años que estoy viviendo en Caravaca, y siempre ha habido función de Cruz, y es singular que este año no la haya; y aseguro a usted que la habrá,…; y en efecto la hubo, como en el año de mejores mayordomos, mucha cera en la iglesia, la música bien pagada, enanos, gigantes y todo cuanto pudo contribuir a su mayor esplendor», lo que indica la inclusión de estos elementos varios años antes. Posiblemente los primeros gigantes fueron los antecesores del Nano y la Nana (los califico de esta forma ya que a lo largo del tiempo se han ido fabricando diversas figuras para sustituir a los deteriorados sin apenas cambiar el tipo), ya que la presencia de la pareja de gitanos y de negros comenzó en 1881. A fines del siglo XIX se fabricaron en la caravaqueña fábrica de juguetes del Sr. Echevarria una pareja que representaban al rey Jaime I y a su esposa Dª. Berengüela que participaron en el festejo hasta principios de los años 20 del pasado siglo, aunque en esa época se conocían como Don Pelayo y su esposa. Más recientemente se aumentó el grupo con una pareja de reyes cristianos, otra de reyes moros y finalmente con el espectacular Gigante Tomir.

En cuanto a la figura del dulzainero, su participación en las fiestas de la Cruz está documentada a mediados del siglo XVIII, procediendo el primero que conocemos de la ciudad de Hellín. Desde finales de la centuria siguiente era costumbre que el tío de la pita, hiciese dos pasacalles diarios, uno a las cinco de la mañana y otro a las cinco de la tarde. El primero lo realizaba junto al tamboril y el público que se voluntariamente se agregaba, sin ningún otro acompañamiento, y aparece reseñado en los programas de fiestas hasta el año 1949. En el segundo, su cometido era acompañar a los gigantes y cabezudos.

El gran festejo del día 30 de abril es la Noche de las Migas que tiene una historia relativamente corta, ya que se realizó por primera vez en 1972, siendo el profesor y escultor Rafael Pí Belda su principal promotor.

Noche las Migas

Noche las Migas

El 1 de mayo

En la actualidad, durante la mañana de este día, tiene lugar la ofrenda de flores a la Stma. y Vera Cruz, constituyendo el ritual más moderno incorporado a las fiestas de mayo, apareciendo por primera vez en el programa oficial de fiestas del año 1975. En otros tiempos esta mañana se destinaba a la inauguración oficial del Real de la Feria, que se instalaba en la Plaza del Ayuntamiento, que era el lugar donde tenían lugar la mayoría de las actividades recreativas y comerciales que ofrecían durante las fiestas, y también al conclusión de la colecta oficial, que se había iniciado unos días antes. El programa de la tarde y noche consistía en un concierto en el real de la feria y en los diversos espectáculos ofertados en los teatros y locales públicos de la ciudad. En épocas posteriores también se han celebrado corridas de toros, partidos de fútbol y espectáculo de lo más diverso, llegándose incluso en 1971 a realizarse el Desfile-Parada de Moros y Cristianos, teniendo lugar ese año en la tarde del día 4 un desfile-retreta.

En la actualidad la tarde del día 1 está ocupada por el Concurso de Caballo a Pelo y la visita a los diversos locales donde se exhiben los mantos que vestirán los caballos al día siguiente. Ambas actividades aparecen por primera vez en el programa de fiestas de 1981, aunque en el del año anterior se anunciaba una exhibición de caballos en la Plaza del Hoyo en la tarde de este día.

Caballo a Pelo

Caballo a Pelo

El 2 de mayo

Hasta finales del siglo XVI el día 2 carecía de actos festivos, ya que la reliquia de la Vera Cruz salía de su capilla del castillo a primera hora de la mañana del día 3. Robles Corbalán en su libro de 1615 da noticia de la inclusión de celebraciones en ese día, pues refiere que por la tarde, poco antes de la hora de las vísperas, se organizaba un cortejo formado por las autoridades civiles y religiosas, el clero y gran cantidad de vecinos que se dirigía al castillo, donde después de celebrar ciertas ceremonias religiosas se organizaba una procesión para llevar la Cruz a la Parroquial, donde quedaba depositada hasta el día siguiente.

El primer acto que tiene lugar en este día es la Misa de Aparición que se celebra en el Templete. No conocemos con precisión su origen, aunque parece que su principio tuvo lugar a mediados del siglo XIX, momento muy importante en la historiografía de las fiestas ya que es cuando se incorporan los grupos de moros de cristianos y comienzan a celebrarse el Parlamento y los simulacros de combate.

Los Caballos del Vino son el festejo más original y característico del ciclo festivo caravaqueño. Los documentos más antiguos que hoy se conocen están fechados en 1765, aunque evidentemente su origen es anterior y está relacionado con la ceremonia del baño del la Cruz en Vino que ya se realizaba en 1722 cuando Martín de Cuenca, que es el primero que da noticia de él, publica su libro sobre la Cruz de Caravaca. En él indica que la ceremonia se realizaba en el interior del templo de la Vera Cruz a las 9 de la mañana del dos de mayo y que el vino, que era blanco y que estaba colocado en el presbiterio en unos grandes jarrones, una vez bendecido era consumido en ese mismo momento y lugar primeramente por «las mas principales personas» y el resto entre los demás asistentes, aunque también se reservaba una pequeña cantidad para los enfermos.   Es también en este libro donde encontramos las primeras referencias a la bendición de las flores y purificadores.

Durante la segunda mitad del siglo XIX los Caballos del Vino experimentan una notable novedad ya que dejan de subir las cargas de vino al Santuario. El vino se trasporta ahora de manera diferente pero, al contrario de lo que cabría suponer, los caballos no desaparecen sino que continúan saliendo aunque ahora llevando solamente los adornos a modo de representación de lo que antes hacían. El caballo se convierte así en protagonista y probablemente es también en esta época cuando se institucionalizan las carreras, elemento importantísimo gracias al cual el festejo se mantiene vivo entre la población. Este hecho debió producirse en las décadas finales del siglo XIX ya que Torrecilla de Robles en su libro El aparecimiento de la Cruz de Caravaca de 1888 indica que los caballos hacían el recorrido cargados con el vino y adornados con un manto y una bandera mientras que Sala Nogarou en su manuscrito Apuntes para formar el reglamento de la Comisión de Festejos de la Santísima Cruz de Caravaca redactado diez años después, en 1898, explica que los caballos ya no transportan el vino si no que solamente representan el hacerlo.

Por la tarde del día 2 tiene lugar la procesión de bajada de la reliquia de su Santuario a la Parroquial. En esta procesión participan además de las autoridades y los fieles grupos de moros y cristianos. Antes de la aparición de estos grupos el acompañamiento lo realizaba una soldadesca integrada por vecinos de la localidad al mando de un capitán y un alférez que eran elegidos anualmente y dos sargentos. Era característico de esta soldadesca el disparar pólvora constantemente durante toda la procesión. Desde finales del siglo XIX se celebraba con anterioridad a esta otra procesión que partía de la Parroquia de El Salvador y que se dirigía al castillo llevando la imagen de Santa Elena para que pudiese incluirse en la procesión posterior. Cuando esta imagen llegaba al inicio de la cuesta daba comienzo el primer simulacro de combate, en el que los moros vencen a los cristianos, cuyo origen y principio queda referido anteriormente.

Carrera día 2 de mayo

Carrera día 2 de mayo

El 3 de mayo

El día 3 de mayo, festividad de la Cruz, siempre fue el día grande de las fiestas de Caravaca, teniendo lugar en ese día la ceremonia de la bendición de las aguas. Al principio todo se realizaba en este día, bajando en procesión la reliquia a primera hora de la mañana hasta el templete para verificar en él la ceremonia y tras la misma regresar rápidamente hasta el santuario, concluyendo todo a medio día. Posteriormente se decidió que el regreso se realizaría en dos etapas, la primera que concluía en la parroquia se haría antes del mediodía, quedando allí depositada hasta la tarde en que se haría la segunda procesión en la que se reintegraría la Cruz a su capilla. Los horarios se irían dilatando conforme avanzaba el tiempo, lo que juntamente con el protagonismo que iría tomando la celebración de la misa solemne que tiene lugar en la mañana de ese día en la parroquial para celebrar la festividad de la patrona de la ciudad decidió finalmente trasladar el comienzo de la procesión del Baño a la tarde del día 3. Esto sucedió en los años finales del siglo XIX, ya que en el Programa de Fiestas de 1896 aparece situada en la mañana y en el de 1899 en la tarde.

En cuanto a la propia ceremonia del Baño, las primeras noticias sobre la misma nos la ofrece Juan de Robles Corbalán que nos narra la bendición de las aguas en 1384 para combatir una plaga de langosta que asolaba los campos de Lorca. No sabemos el día en que esta ceremonia tuvo lugar, y por tanto si se produjo en el día de su festividad, aunque por otros casos posteriores hemos de suponer que no fue el día 3 de mayo, ya que estas ceremonias se realizaban cuando lo exigían las circunstancias, de modo que tampoco podemos precisar desde cuando se realiza en el día de la festividad de la Cruz.

Cristianas Bajada hasta el Templete

Cristianas Bajada hasta el Templete

El 4 y 5 de mayo

Las fiestas concluyen con la devolución de la Cruz a su Santuario, lo que ha ido variando en el transcurso del tiempo. A principio esto sucedía el día 3, posteriormente se pasó al día 4 y finalmente el día 5. Esta variación se ha debido a la necesaria permanencia de la reliquia fuera de su Santuario para visitar las restantes iglesias de la ciudad y la celebración de la Cruz de Impedidos.

  1. Francisco Sala Nogarou en sus apuntes para la redacción de un nuevo reglamento de la Comisión de Festejos elaborados en 1898 señala el motivo de esta ampliación en las paradas que antiguamente se realizaban durante las procesiones del 2 y 3 mayo a su paso por los conventos de monjas carmelitas y clarisas para entrar en los mismos y posibilitar a esas religiosas la adoración de la Vera Cruz. La detención prolongada del cortejo procesional era causa de que se produjese cierto desorden en el mismo e incluso que algunos lo abandonasen definitivamente para dirigirse a la parroquial de El Salvador en busca de un buen lugar donde ubicarse. Esto motivó la supresión de las paradas y en su lugar realizar una procesión en las primeras horas de la mañana del día 3 para llevar la reliquia a ambos conventos, posteriormente se fueron añadiendo otros puntos de parada como la Parroquia de la Concepción, la de San Francisco y el resto de las iglesias y ermitas de la población, así como la cárcel y el hospital para que los presos y enfermos en ella confinados pudieran también adorarla y ofrecerle sus oraciones, aumentando de este modo el número de mañanas en que se lleva cabo este ritual y que en la actualidad son tres, las de los días 3, 4 y 5 de mayo. Este ritual se formalizó en el último cuarto del siglo XIX apareciendo por primera vez en el programa oficial de fiestas en 1880.

La tarde del día 4 la ocupa ahora el gran desfile de moros y cristianos, pero en otros tiempos se destinó a las más variadas actividades entre las que hay que citar la retreta, y las corridas de toros. La Retreta consistía en un desfile con carrozas en cuya organización colaboraban diversos sectores de la población, especialmente el comercial y sociedades recreativas y culturales como el Casino o el Círculo Artístico. Las primeras noticias sobre su realización proceden del año 1910 y su éxito fue tan rápido y extraordinario que ya en 1913 en el semanario local El siglo nuevose le califica como «festejo magno y numero principal de las Fiestas de la Cruz». Tuvo, sin embargo, una existencia efímera ya que se mantuvo hasta los años finales de la década de los 20, aunque posteriormente se volvió a recuperar a mediados de siglo, aunque solamente durante un breve espacio de tiempo.

Cruz de Impedidos

Cruz de Impedidos