JAIME PARRA

El decano del Colegio de Economistas de la Región de Murcia, Ramón Madrid, ha sido convocado por el presidente de la Comunidad Autónoma junto a otros seis expertos para diseñar la estrategia para la reactivación económica y social post Covid-19.

Este Grupo Asesor Económico (GAEC) lo forman, además de Ramón Madrid, el decano de la Facultad de Economía y Empresa de la UMU, Samuel Baixauli, y la doctora en economía y directora de la Universidad del Mar, María José Portillo. Además, forman parte de este equipo Domingo García Pérez de Lema, catedrático de la UPCT; Víctor Guillamón, que también fue decano del Colegio de Economistas; Jesús García Sánchez, economista y auditor de cuentas; y Miguel Martín Fernández, jefe del Departamento Económico del Consejo Económico y Social de la Región (CES).

El objetivo de la constitución de este grupo asesor económico es disponer de propuestas cualificadas e independientes que ayuden a tomar medidas con más garantías de éxito ante la complicada situación a los sectores empresarial e industrial, así como los autónomos.

¿En qué estado se encuentra la economía murciana?

Es una época de recesión pura y dura. Pero a Murcia, al tener un PIB importante basado en el sector agroalimentario, la crisis le va a afectar menos. El paro se ha incrementado en un 6,4% mientras que en España estamos rozando cifras del 8% y si hablamos de Canarias, Cataluña y Baleares estamos hablando de desempleo de más de dos dígitos. También no podemos olvidar de que igual que es bueno para amortiguar la crisis el tener un sector productivo con intensidad de mano de obra, también hay que reconocer que para salir de la crisis tampoco salimos tan fácilmente.

Es decir, el sector agroalimentario, el sector primario en general, lo que hace en este tipo de crisis es amortiguar el efecto, por lo que no estamos ni mejor ni peor que el resto de España, aunque los datos sanitarios sí digan que estamos bastante mejor y que los datos de desempleo no sean tan malos como en otras partes de España.

¿Cuáles son los sectores que se verán más afectados por la crisis?

Los más afectados ya de hecho por la crisis: todo el sector relativo al turismo, hostelería, restauración…

Pero otros que aparentemente no lo estaban ya están dando señales de afectación, como el transporte. El transporte sabemos que la región tiene una flota inportantísima, mucha dedicada a la exportación, pero para hacerla rentable, cuando vuelvan tienen que venir cargados, y difícilmente están encontrando mercancía para importar.

Luego está el sector de la educación, que también está dando ya señales de debilidad.

Y como decía los que más han sufrido, pensemos en la hostelería, que está cerrada, estamos hablando del comercio al por menor, pensemos en el vestido, la confección, que ha perdido toda la campaña de venta; lo mismo que la restauración, que no van a tener ningún tipo de celebraciones de eventos. Han perdido la campaña de primavera verano, y ahora ya están pensando en la campaña de invierno…, y que vaya bien. Porque en estos sectores se van a dar problemas de falta de liquidez e incremento de la morosidad.

Muchas de las empresas que se han visto obligadas a cerrar durante meses no tendrán capacidad para reabrir.

¿Qué le parecen en general las medidas que está tomando el gobierno ante la crisis?

En general, yo creo que son medidas acertadas, aunque no sé si en los tiempos y en las formas.

El afrontar el problema de liquidez dando líneas de financiación a través del ICO es importante. Luego lo que pasa es que uno pregunta y se informa de cómo está llegando eso al empresario y no todos los empresarios tienen la misma opinión. Unos pensamos que en los tiempos se podía haber hecho mucho antes.

No se deberían tampoco poner muchos problemas para acceder si la empresa da morosidad o si una empresa está en concurso de acreedores. Hay que facilitar que no se destruya el tejido empresarial, que es lo más importante después de la crisis sanitaria, porque pensemos que todos estos subsidios, estas ayudas, de alguna forma habrá que pagarlos.

Luego está el tema de los ERTEs, espero que se recapacite, porque por ejemplo una cafetería que tenga cuatro empleados y que cuando termine el estado de alarma tenga que incorporar esos cuatro empleados durante seis meses porque si no pierde todas aquellas bonificaciones de cotización y subsidios que le han dado, yo lo considero absurdo.

Es decir, si en la desescalada se tiene que ir poco a poco, pues se tiene que ir poco a poco en la reincorporación de la mano de obra al trabajo. Pensemos que hay que hacerlo muy proporcional. T

ambién tenemos la incertidumbre de si el estado de alarma seguirá y por cuánto tiempo. Si es que sí, se podría hacer esa desescalada, si no toca pensar otras medidas.

Como te he dicho, las medidas son correctas, lo que no sé si los tiempos y las formas de aplicación son los adecuados.

¿Qué más se podría hacer desde su punto de vista para favorecer esta recuperación?

Hay tantas medidas que no creo que sea oportuno hacer una lista de ellas. Pero sobre todo hay que profundizar en las que tenemos. Los ERTEs habría que flexibilizarlos para no incurrir en el defecto de que cuando se acabe el estado de alarma estas empresas no tengan recursos y tengan que ir a una liquidación, ordenada o no.

La liquidez hay que darla, por supuesto y bienvenida, pero no se puede estar de alguna manera ninguneando a ciertas empresas por algunos defectos. Hay que pensar que la morosidad va a crecer de forma exponencial en determinados sectores y si queremos que esos sectores no se destruyan habrá que darles liquidez, toda la que necesiten.

Y luego también hay medidas que por supuesto hay que apoyar decididamente, como a los autónomos, a los que no se les ha hecho un apoyo definido. No es lógico por ejemplo que tengan que demostrar que han reducido sus ingresos de un ejercicio a otro cuando muchos de estos autónomos están en un sistema de objetivos por módulos, es decir, para entendernos, no tienen un cálculo de ingresos, si no por el número de mesas que tienen en la terraza, por el número de metros cuadrados que tiene el local…

Hay que seguir con las medidas pero profundizando en ellas, es decir, queremos apoyar esto, pues vamos a hacerlo decididamente. Lo que se destruye es muy difícil recuperarlo.

¿En qué situación se encuentra el Estado para ayudar a las empresas?

El Estado se encuentra mal porque la deuda pública es alta, y eso no significa que sea ni mejor ni peor que otros países porque siempre nos ponen el ejemplo de Japón que es mucho más alta en porcentaje PIB. Pero el Estado se encuentra sin mucha liquidez para hacer frente a estas medidas.

Se está planteando un programa europeo, lo que podríamos reprocharnos es que se haga muy lento. Si yo quiero pagar al acreedor de mi empresa, al que está poniendo la mampara, tengo que pagarle ya, y para pagarle ya el Estado me tiene que proporcionar liquidez.

Volvemos a que no importan tanto las medidas, con las cuales casi todos estamos de acuerdo, pero las formas y los tiempos de aplicarlos empiezan a ser determinantes. De hecho hay países que lo hacen de otra manera, y como en todo h ay que aprender de los que lo hacen mejor que nosotros.

¿Qué países serían?

Aquellos que han estado sin acumular deuda por lo que ahora pueden tener liquidez. La Europa del Norte, por ejemplo, tiene una posición de salida mucho mejor que la nuestra. Hemos tenido parones industriales que otros países no han tenido… aunque también es cierto que hablar en términos históricos, a toro pasado, es más fácil.

Hablando de historia, ¿se parece ésta a alguna crisis pasada?

Si se parece en algo sería más a la del 29 que a la de 2008.

Ahora la empresa está menos endeudada que en 2008, aunque si es cierto que el sector público está más endeudado. Es una crisis totalmente atípica, se ha producido cuando teníamos una fase de crecimiento económico, un crecimiento moderado, débil, pero estaba ahí.

Ahora tenemos un problema de oferta y de demanda. No podemos ofertar ni podemos demandar porque está todo el mundo en confinamiento, además del confinamiento hay una política de austeridad porque no se tienen claro que ingresos va a haber en los próximos meses, si uno se incorporará al trabajo, y con un Estado más endeudado. Pero no se puede comparar con las guerras mundiales porque el sector productivo está ahí, nada se ha destruido, se puede poner en marcha en cualquier momento. Tampoco como en otras crisis podemos ir a otros mercados distintos porque no es un problema solo de España o de Europa, sino mundial

Cuando se habla de recuperación económica, ¿cómo será esta, en forma de V como pronostican los más optimistas?

Yo no me atrevo sinceramente a decirlo. En forma de V puede ser porque tenemos la estructura productiva ahí, pero no creo porque no tenemos la demanda.

Me explico. Yo mañana puedo tener todas las fábricas de automóviles en marcha y estar en plena producción, pero ¿usted piensa cambiar de coche mañana si está en un ERTE o temiendo por su futuro laboral?

Todavía nos espera un periodo de generar confianza, algunas consultoras dicen diciembre de 2020, enero de 2021, personalmente no sé si será en esas fechas pero no creo que vayan muy desencaminadas.

Dependiendo de cuando se controle esta pandemia, estamos hablando de como mínimo seis meses para volver a una normalidad entre comillas, para que se dé una época de cierto crecimiento.