JESÚS LÓPEZ GARCÍA/http://jesus-lopez-garcia.blogspot.com.es/

No sabemos si al final has sufrido. Nunca lo sabremos. Desde luego si ha sido así, no lo merecías.

Has vivido mucho y en tu balanza personal ha ganado lo positivo. En general has sido feliz, optimista, alegre. Has recibido cariño de tu gran familia, de tus amigos, de tus compañeros de partido. Claro está, te lo has ganado, sobre todo porque has sido una persona transparente e incapaz de hacer daño a nadie. Has dado ejemplo y por eso te reconocemos como alguien singular, como un hombre bueno.Santi

Aquí en el partido, dónde estamos ahora, has visto pasar toda clase de sucesos. Has disfrutado como nadie de lo bueno, pero has sabido encajar con dignidad lo menos bueno y lo malo. Con la misma dignidad que cuando te fuiste a Alemania a buscarte la vida como tantos otros. Has conservado intacta tu ilusión con cada grupo de personas que ha tirado para adelante de este partido. La misma ilusión que cuando hicisteis realidad aquel proyecto cooperativo de trabajadores, la CIOC.

Tu mesa, tu cajón bien ordenado, tus cuentas al milímetro, perfectas hasta en la letra; en cualquiera de los locales que hemos tenido, rodeado de compañeros en los momentos más cálidos o tú sólo, en los peores baches. Cada día un rato antes de comer y por la tarde si hacía falta; preparando el informe para la asamblea o recogiendo en un cubo una gotera que se había abierto en el techo. A cambio de nada.

Santi, no me puedes oír, pero, por si acaso, te digo que he visto a poca gente, que, como tú, haya sentido tanto entusiasmo por las cosas que no se pueden tocar con las manos. Por un discurso, por un espectáculo, por una nota musical, por una idea bien expresada, por un aspiración, por una ilusión. Sin embargo, no sé si al final te habrás dado cuenta de que ese socialismo idílico en el que creías seguramente no vamos a ser capaces de conseguirlo. Pero desde luego, si alguien se lo merecía ese eras tú.

Que sepas también que nuestro partido socialista, igual que todas las organizaciones, tiene muchos defectos, pero entre nosotros se ha creado un tejido de afectos, cuyos hilos los forman unas pocas personas como tú.

Bueno Santi, ya me voy a despedir. Que sepas que estas palabras las estoy lanzando al aire delante de un montón de gente que te quiere y que te van a aplaudir a rabiar. Pero no llores Santi, que tienes la puñetera manía de llorar cada vez que hablamos bien de tí.