FELIPA GEA/Psicóloga, Sexóloga y Neuropsicóloga/

ESPACIO DE ALCOBA

Aprovechando las nuevas reformas de ley y que es un tema que está candente, además de la petición por parte de mi sección “Espacio de Alcoba” en la Onda de Bullas para abordar este tema, vengo esta semana a hablarte de pobreza menstrual.

La pobreza menstrual es un fenómeno que todavía nos a lleva a las mujeres a bajar la voz para pedir prestado una compresa o un tampón, a no coger la baja en el trabajo por un dolor menstrual incapacitante y también a no poder comprar productos básicos de higiene femenina por la falta de recursos económicos. Y es que la falta de recursos económicos afecta a millones de personas, dificultando el acceso a recursos básicos (vivienda, alimentación, energía, sanidad…) y específicamente a las mujeres en el acceso de productos básicos para su vida (compresas, tampones, medicamentos…).

Como ya sabes, la menstruación es un proceso fisiológico inevitable y cíclico de las mujeres. No es algo que elijamos, sino que va unido a nuestra propia biología. Por lo que los productos asociados a este proceso natural se hacen imprescindibles en las vidas de las mujeres, incluso también lo son cuando ya han traspasado la barrera de la menopausia. ¡Exacto! Millones de mujeres en todo el mundo no tienen acceso a productos básicos e imprescindibles para su vida.

Esta situación, como es obvio, genera desigualdad entre las mujeres de diferentes estatus económicos, además de la desigualdad de género ya dada por el Sistema Patriarcal. Es decir, la brecha de género aumenta con respecto a los hombres, que como ya sabes que no presentan esta característica biológica como es la menstruación y eso se ve como lo normal en esta sociedad. Este sistema hecho por hombres y para hombres, una vez más, nos deja en la estacada a las mujeres y nos saca de la norma. No sólo nos hace sentir mal por ser diferentes en este sistema no-inclusivo, sino que además nos culpa y castiga por la diferencia dejándonos sin acceso a compresas, copas menstruales, tampones, salva slip, bragas menstruales, analgésicos, etc.

El estigma social que existe en relación a la sexualidad femenina fomenta que haya tabúes y actitudes negativas hacia los sucesos vitales de las mujeres, entre ellos la menstruación, por lo que se hace palpable la dificultad hacia la difusión de información adecuada y una concienciación que fomente una igualdad de género. Por lo tanto, esta pobreza menstrual va más allá de tener acceso a dichos productos de higiene íntima, ya que la falta de disponibilidad de agua potable, jabón y otros elementos necesarios para cuidar la higiene y salud femenina también están en relación directa con esta pobreza.

Lo cierto es que, en España, 2 de cada 10 mujeres sufren dicha pobreza menstrual. Algo que se traduce en infecciones y enfermedades, pero también en humillación y denigración hacia las mujeres. Caemos en la trampa cuando creemos que la menstruación ha dejado de ser un tabú porque salen anuncios de tampones “con los que puedes hacer el pino” o anuncios de compresas “con las que sientes fina y segura”, ya que a nivel social la menstruación sigue siendo algo innombrable, que da miedo y asco. Si caemos en la trampa dejamos de movilizarnos para conseguir que exista una educación sexual sin exclusiones, pues la educación menstrual es parte de la vida y todas las personas deben obtener una formación al respecto. ¡La menstruación la tienen las mujeres, pero no sólo afecta a las mujeres! ¡La menstruación es parte de la vida!

No me canso de repetir la importancia que tiene la educación sexual en nuestra vida, nuestras vivencias y nuestro desarrollo, especialmente para que cuidemos nuestra salud sexual. Debemos salir de esa educación sexual que aborda la menstruación desde la enfermedad y estigma, pero también debemos dejar de abordarla únicamente desde la reproducción. Si únicamente vemos este punto de vista, nos quedamos a la intemperie desprotegidos y desprotegidas sin la información completa y adecuada que nos ayude a protegernos. ¡Y no podemos olvidar que la menstruación es un fenómenos fisiológico y natural de las mujeres! ¡Tú no has elegido pasar por ello y yo tampoco!

Yo, como siempre, te espero en “Espacio de Alcoba” con los ojos y los oídos bien abiertos para poder leer y escuchar tus experiencias, dudas y sugerencias para poder ayudarte.

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