MANUELA SEVILLA

Es la estación de tren de Calasparra un importante enclave en el desarrollo del sistema viario español, estando en el camino de hierro que une Madrid con Cartagena, pero debido a su función estratégica podría haber sido el camino para enlazar el este español con Andalucía y así completar el tan ansiado Arco Mediterráneo (desde Estocolmo a Algeciras) que nunca se realizó. Para los calasparreños siempre ha sido un punto de referencia visual cuando nos acercamos al pueblo y empezamos a sentir el nerviosismo de la cercanía de lo nuestro.
Su historia comienza cuando en España se da la fiebre por el ferrocarril, al igual que pasó en Europa,construyéndose las principales vías.Todo se lo debemos al ingeniero de Caminos, Canales y Puertos D. José Almazán que, en 1852, escribió una pequeña memoria uniendo el este con el norte de España. A partir de ahí se desarrolló la construcción del eje ferroviario que unía Madrid con Murcia y Cartagena, respondiendo al objetivo de conectar la capital con las capitales provinciales y los puertos más importantes en ejes radiales, cuyo centro sería Madrid.En un primer momento el estudio original contemplaba una línea desde Madrid, Albacete hasta Alicante, y de esta última, un ramal a Cartagena. Había otros proyectos que pretendían realizar el nudo de Madrid por Almansa y Novelda dejando así a Murcia,y por extensión a Calasparra, sin camino de hierro. Es en ese momento cuando sendas comisiones de Murcia y Cartagena van a negociar a Madrid, logrando la deseada luz verde para el tren. Don José Almazán también es el responsable de que la estación diste del pueblo 7 km, ya que propuso dos ubicaciones: una cerca de la presa de Rotas y el pueblo de Calasparra y la otra la definitiva, en la pequeña Loma del Bayo.
A la subasta de la construcción concurrió José Salamanca, vicepresidente de MZA, siglas de Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante, consiguiendo la concesióny siendola empresa que construyó las vías así como los edificios anexos. Los trenes circularon entre Murcia y Cartagenaen 1863 en pruebas, cubriendo la totalidad del trayecto el 27 de abril de 1865, fecha en la que se abrió nuestra estación, al completarse los 240 kilómetros de trazado, desde Chinchilla a Cartagena.El día que se inauguró numerosos vecinos de Calasparra acudieron a ver salir el demonio negro del túnel envuelto en el halo de humo que producía su maquinaria de vapor, asustados salían corriendo por el estrepitoso ruido, las carbonillas que desprendía y la fama que le predecía como transmisor de enfermedades y artefacto que anunciaba el fin del mundo.
Enseguida se construyó la fonda para dar alojamiento a los viajeros que tenían que pasar la noche para poder acomodarse a los horarios. Recordaremos que en aquella época existía un servicio de carruajes y diligencias de caballos que llevaban a los viajeros desde Calasparra y la comarca a la estación. Es en esta época cuando hubo un suceso en la posada regentada por un matrimonioy su hija de 16 años, que fue atacada por un factor (categoría de trabajador ferroviario) que pernoctaba en la citada posada. Al defenderla su padrese pelearon, resultando el factor muerto por las heridas de cuchillo ocasionadas. El posadero fue apresado deambulando por las vías del tren ensangrentado por una pareja de guardia civiles que iban en el tren.

Otra singularidad de nuestra estación es que poseía un muelle especial donde
recibía las vagonetas de un «tranvía aéreo», que en Calasparra se llamaba «el cable». Las vagonetas llegaban cargadas de hierro de la «Mina Edisson» y del «Coto Minero de Gilico», ambas de Cehegín, pasando uno por el Cerro Angular (La Caverina) y otro por «los tunelillos»descargaban en el muelle minero y volvíanvacías por el cable de salida con un recorrido de 17 y 15 km respectivamente. La construcción del cable, que ya funcionaba en 1903, el primero lo llevó a cabo Miguel Zapata Sáez, , quien yarealizó en 1874 el primer tranvía aéreo enPortmán y el segundoJoaquinPayá, gerente de la Mancomunidad de Hierros de CehegínTambién contaba en 1902 con un muelle para el esparto, que recogía este producto del almacén construido por el propietario de una fábrica de esparto en las inmediaciones de laestación.

En aquellos años el volumen de toneladas expedidas con origenen Calasparra ascendía a las 42.675 toneladas, de las cuales37.000 correspondían al tráfico de minerales y cerca de5.000 al esparto.

Toda esta actividad dealmacenaje y de carga de minerales trajo consigo la necesidadde mantener una plantilla de ferroviarios que se empleabaen todos estos procesos de expedición, dando lugar a asentamientos a lo largo de la línea férrea para concentrar la mano de obra. Así nace la «Aldea ferroviaria de Calasparra», en torno a la estación del tren y varios grupos de casa dispersos alrededor del haz de vías. Por esta razón MZA, en 1907, inició el proceso para la adquisición deterrenos aledaños a la estación con el objetivo de edificar unmodesto grupo de seis viviendas de planta baja. Dicho grupo estaría construido durante la década de 1920, sirviendo de modelo para otrosgrupos de casas para empleados que MZA mandó construiren otras tantas estaciones de su ámbito de explotación.
El importante papel que fue adquiriendo la Estación deCalasparra en su entorno sería el detonante para que en elaño 1916 el Ayuntamiento de Calasparra demandara a MZA el cambio de ubicación de la estación, proponiéndole el traslado al sitio denominado Cuartos de Rotas, por encontrarse éste más próximo al núcleo de población, pero fue desestimada.
Por la estación han pasado trenes especiales como el «tren botijo», que venía de Madrid a Murcia lleno de personas a ver las fiestas de Primavera, que pasó desde finales del XIX hasta 1918 por la estación donde acudían los calasparreños a saludarlo. Ya mas nuestros, los «trenes de los romeros» que se ponían en servicio para la Romería de la Virgen de la Esperanza. Acudían los romeros desde Albacete y Murcia, bajando en la estación y siguiendo su camino a pie por la margen izquierda del rio, llegando al Olivarejo donde unos vecinos ponían un puente de madera para cruzar al otro lado del rio.

En 1941, con la nacionalización de la totalidad de la red ferroviaria española, la estación pasó a ser gestionada por RENFE. En los años 60 es cuando el núcleo de población de la Estación cobra mayor auge, llegando a tener 300 habitantes en un entorno que contaba con escuela, fonda, bar, una pequeña tienda y el patrocinio de Don Antonio Bach, contratista de obras públicas del Ministerio de Fomento y casado con una calasparreña, que encargaría al arquitecto Emilio Pérez Piñero la construcción de una ermita en la entrada del Camino del Bayo, para que los lugareños no tuvieran que desplazarse los domingos a Calasparra. Esta ermita no llegó a terminarse pero de ella se conserva la maqueta en yeso en la Fundación Pérez Piñero de Calasparra.

En 1973, en un concurso de RENFE,recibió un premio como Estación mejor cuidada y decorada, siendo Jefe de Estación D. Cristóbal Moreno que empezó a trabajar con 12 años en la sección de Paquetería.Desde diciembre de 2004 Renfe Operadora explota la línea mientras que Adif (Administración de Infraestructuras ferroviarias) es la titular de las instalaciones ferroviarias.

Hoy en día sigue en pie, siendo la única estación de ferrocarril abierta en la comarca del Noroeste, desvencijada pero inhiesta, la casa de la antigua fonda, así como algunas casas de la aldea ferroviaria reconvertidas en casas de campo,edificios que algunos aficionados a la fotografía congelan, mostrando el momento de su deterioro y olvido actual, mientras esperan el paso del AVE.