FABIANA COSTÁ SOUZA/Responsable técnico del Centro de Cuidado Integral SM 

La presoterapia es un tratamiento utilizado en tanto en fisioterapia como en medicina estética para mejorar la circulación sanguínea, linfática y reducir y mejorar el aspecto de la celulitis.

El método se basa en crear una serie de presiones positivas sobre la zona a tratar (habitualmente brazos, piernas y abdomen) mediante una serie de bolsas o cámaras que van conectadas a un compresor que las infla y las desinfla de manera secuencial o según los parámetros que se hayan previamente determinado. En este sentido, es vital controlaPresoterapiar adecuadamente las presiones que se ejercen así como el tiempo.
Al ejercer una acción similar al drenaje linfático manual, es muy recomendable en personas que suelen acumular líquidos, para promover su eliminación y por consiguiente, favorecer también el drenaje de toxinas. De esta manera, las personas que suelen acumular líquidos en las extremidades (edemas) pueden también ver mejorado su problema. A pesar de ser un tratamiento bastante inocuo, existen algunas contraindicaciones, como en el caso de pacientes con trastornos cardio-circulatorios graves o descompensados, personas con marcapasos y pacientes oncológicos. Tampoco es recomendable su aplicación en personas que sufran trombosis venosa profunda (TVP), tromboflebitis y en embarazadas, a pesar de que puede tener utilidad a la hora de mejorar la pesadez de piernas y retención de líquidos, siempre es obligada la consulta con el ginecólogo.

La presoterapia es un método que complementa muy bien los tratamientos de cavitación y radiofrecuencia corporal, ambos con excelentes resultados en el tratamiento de la celulitis y piel de naranja, así como en la eliminación de las adiposidades localizadas.
Existen diversos protocolos de tratamiento, en los que el programa de inflado y desinflado, el tiempo de actuación así como las presiones generadas varían en función del objetivo concreto a conseguir.
Para que el tratamiento resulte plenamente satisfactorio, es necesario conocer previamente el historial médico del paciente así como las expectativas del tratamiento, para poder elegir el programa que más se ajuste a las necesidades del paciente.