POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Tras una tarea laboriosa, complicada e interminable, se ha culminado con un extraordinario éxito el libro titulado «El Castillo de Mula (Murcia)», del que es autor José Antonio Zapata Parra, una publicación patrocina por la FUNDACIÓN CAJAMURCIA que ha contado, igualmente, con el decidido apoyo e impulso del Ayuntamiento muleño. El libro fue presentado en la tarde-noche del pasado viernes en el recuperado edificio conocido como «Plaza del Hospital» o «Antiguo Asilo», destinado, actualmente, a la ubicación del Archivo Municipal de la capital de la Comarca del Río Mula, un libro compuesto por nada más y nada menos que un total de 531 páginas. Y gracias a que la corporación municipal le dijo al autor aquello de «José Antonio, ¡¡¡para ya!!!», porque Zapata Parra no tenía límite en su tarea investigadora, animado a cosechar para los muleños un documento impreso de un incalculable valor. Y, en la tribuna de esas instalaciones, totalmente abarrotadas de público, ávido de conocer de primera mano los contenidos del extraordinario libro, cuatro personas que se ocuparon del brillante desarrollo del acto. Como presentadora de todos los intervinientes, la concejala de cultura en funciones, Maravillas Abril Hernández; Juan González Castaño, cronista oficial de Mula e hijo predilecto del pueblo; José Antonio Zapata Parra, autor del libro y arqueólogo municipal de la localidad y, todos ellos, presididos por el alcalde en funciones, José Iborra Ibáñez.

La concejala de cultura presentó el acto

Comenzó la concejala refiriéndose, con muy profundas palabras, a «un libro nuestro sobre el castillo que dejó de ser nuestro». Añadió que las cosas se han hecho con el cariño que la ocasión merecía y destacó las ganas con las que todo se ha llevado a cabo. Agradeció la nutrida presencia de los asistentes y presentó la mesa de manera general para hacerlo, luego, de forma individualizada y a medida que intervenían quienes la componían. El libro, en su concepción inicial y, aunque, ahora, en su portada no figura así, se había concebido con el título «El Castillo de Mula (Murcia). Aproximación histórica y arqueológica a la fortaleza de los Fajardo». Y era obvio aplicar esta denominación más clarificadora y enriquecedora, aunque, por otro lado, sea lógico no usar un título tan largo que, en su portada, achicaría los titulares y le haría menos atractivo en su aspecto comercial, pese a que el libro no llega con espíritu de comercialización o enriquecimiento, sino de convertirse en un documento histórico que ofrezca valores, datos, comentarios y posibilidades de consulta realmente excelentes. Es un saludo o entradilla del alcalde en funciones, José Iborra Ibáñez, lo que abre la publicación y, en él, dice el primer mandatario local, entre otras muchas cosas, «el lector tiene en sus manos, al parecer de entendidos en esta materia, el estudio más completo sobre el castillo de Mula publicado hasta el momento». Un índice muy completo, nos desvela el titular de todos y cada uno de los capítulos que lo componen; figura, seguidamente, el prólogo de Juan González Castaño. Casi cinco páginas excelentemente redactadas y muy cuidadas en sus contenidos que, de alguna manera, resumen los numerosos y muy valiosos datos que nos ofreció en su brillante y muy destacada intervención en el acto que comentamos.

Documentadísima participación de Juan González Castaño

Y lo hace con tanta humildad, pese a sus sólidos y manifiestamente claros conocimientos que atesora, que comienza diciendo que «redactar unas palabras de presentación a un libro es siempre una responsabilidad para la persona que las escribe. En muchos casos se suele indicar que la obra no necesita más preámbulo que su lectura, con lo que se envía a los lectores la idea de que es el ‘non plus ultra’ del trabajo bien hecho, al que no es preciso aderezar con prólogos y otras zarandajas, por hacerlos innecesarios la genialidad del autor». No obstante, nos regaló un montón de ideas, comentarios, datos históricos, nombres de personajes de la época y partícipes en la construcción, mantenimiento, utilización y vida del castillo de Mula que sería tan complejo como prolijo relatar, en esta crónica, los muchos conocimientos que atesora el prologuista de la obra, pero, además, de forma natural, intensa y muy bien trabajada de este cronista oficial de la señorial localidad de Mula que cosechó aplausos sinceros, sentidos y emocionados de toda la concurrencia, porque, verdaderamente, nos ofreció una auténtica lección de historia sobre un castillo singular que, sin duda alguna, la obra de Zapata Parra lo convierte en lo que nunca debió dejar de ser: un símbolo, un emblema y una seña de identidad esencial de la localidad en la que lo encontramos. Recomendó recordar, de forma especial, el significativo nombre de Luis Fajardo de Mendoza. Se refirió al importante puente levadizo de acceso al castillo. Hizo referencia a la batalla de Almansa. Comentó la posibilidad de tapar la puerta de entrada, iniciativa que fue pensada en 1773. También se refirió a cuando, en 1897, fueron vendidos todos los bienes de Mula. Recordó cuando, de joven, «íbamos a celebrar ‘el día de la mona’ en sus almenas, paseando por las terrazas, pero no a pintar sus paredes, como han hecho otras personas faltas de cultura y necesitados de alguna multa», dijo con notable malestar. Mencionó el nombre de Manuel Gea Rovira, corresponsal de prensa, que tuvo el valiente arrojo de denunciar el estado del castillo para reclamar su recuperación. Se refirió a los equipos de trabajo y demás detalles de la obra. Y comentó que el libro se cierra con varios apéndices, elaborados por el propio José Antonio Zapata Parra, que ofrecen, entre otros muchos valores, un rico vocabulario para manejarse en el ambiente propio de ese edificio renacentista, conocido popularmente como «La fortaleza de los Fajardo», tal como se le denominó desde la tercera década del siglo XVI.

Marcada ilusión del autor del libro

Con un indisimulado cariño, la concejala de cultura presentó, también, al autor de la publicación. Dijo, de él, que es un trabajador incansable, que contagia ilusión, que habla del castillo incesantemente y que ha escrito el libro con un ímprobo trabajo que sería indescriptible y muy difícil de trasmitir en pocas palabras. Ocupó el atril el documentadísimo Zapata Parra para decir «lo he hecho para Mula y para los muleños». «He viajado a muchos lugares decisivos a la búsqueda de la información adecuada que me posibilitara confeccionar un documento histórico suficientemente serio, fiable y seguro para que los vecinos de esta localidad puedan conocer su castillo en toda su dimensión y hablar del mismo con la suficiente autoridad», añadió. «Fueron 12.000 páginas escritas de puño y letra –prosiguió- las que ocuparon unas vacaciones mías de un mes y medio que, por lo menos, me posibilitaron escudriñar esa ingente cantidad de documentos y pude, así, comenzar a redactar el libro». «Un documento de 1526 menciona a Luis Fajardo como alcalde de la fortaleza», sentenció. Y, ahí, con ese dato esencial, inició la investigación. Viajó, luego, a Málaga en busca de más documentación de Luis Fajardo. También tuvo que trabajar sobre Pedro Fajardo Chacón, primer Marqués de los Vélez. Fue, posteriormente, en el Archivo de la Fundación Casa Medina Sidonia, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en Abril de 2014, donde tuvo que valerse de otra importante documentación que le ofrecería pistas sobre toda la genealogía familiar. Y consiguió detalles, tales como que la fortaleza, durante todo el siglo XVI, fue custodiada por mercenarios. Luego, se montó el archivo en la misma mazmorra del castillo, en la torre del homenaje, en su planta segunda, «porque eran los documentos que certificaban el poderío del Marqués y había que protegerlos muy cuidadosamente», añadió. A partir de 1750, el castillo comienza a ser desmantelado y solamente queda allí un portero. Curiosidades como la campana que se usaba para el cambio de guardia y que, inesperadamente, cayó desde la torre del homenaje a la plaza de armas. El brote de cólera, que en 1855, género un importante volumen de mortandad en Mula. Una reunión del concejo municipal con cinco puntos en el orden del día tan variados como la intensificación de médicos, la participación de boticarios y, repentinamente, en el punto número cuatro, se anuncia, cuando cabía esperar que la mortandad fuera elemento único de debate, que se aproximaba el cobro del recibo de la contribución, ordenando que se instalara el servicio de recaudación, para ello, en el castillo. Y, así, nos ofreció el autor del libro una cantidad de datos, anécdotas, curiosidades y vivencias de la época que nos mantuvieron expectantes durante toda la presentación de esta publicación. No se olvidó de un importante capítulo de agradecimientos en el que destacó, como hace en el libro, el mucho tiempo que le ha robado a su familia y, en especial, a Marisa, su esposa. También tuvo cariñosas palabras de gratitud para el ayuntamiento de Mula y para todas las personas que le han ayudado desinteresadamente para sacar adelante este ambicioso y extraordinario proyecto. Trasladó ese cariño, igualmente, a los numerosos representantes de la FUNDACIÓN CAJAMURCIA que allí estábamos (la plantilla al completo de las dos oficinas de Mula y el personal de la Dirección de Zona), a quienes nos dijo que «no me olvidaré nunca de la atención y el trato tan excelentes que me habéis dispensado, porque apostasteis por mi proyecto a ciegas, os fiasteis de mí sin conocerme y sin tener la garantía de que la obra podría ser lo que finalmente podemos presumir de que ha sido».

El cierre del alcalde en funciones

Finalmente, fue el alcalde en funciones de Mula quien cerraría el acto en un ambiente de emoción, euforia, gratitud y clara consideración al autor del libro, al que «solamente le falta convencer a su esposa para venirse a vivir a Mula, porque, sin haber nacido aquí, ha demostrado ser tan muleño como yo y sentir este pueblo como si realmente fuera el suyo», aclaró. Continuó diciendo que «fue un gran golpe para mí, al presidir la corporación en ese momento, cuando tuve que dar la noticia de que habíamos sido injustamente desposeídos de la titularidad del castillo por una cacicada incomprensible, quizás porque todavía hay gente que piensa que las influencias están por encima de la razón», señaló dolido. Pero «el pueblo de Mula –continuó- supo responder y ser sensible ante tal cacicada por una sentencia que no procedía en modo alguno. Recurrimos al Constitucional y hasta a Estrasburgo. Propusimos fletar autobuses desde Mula con dirección a la citada capital europea, pero, eso, al final, resultó desaconsejado por muy buenos juristas. No obstante, se ha conseguido el 27% de posesión por donación de los propietarios, pero uno de los actuales dueños quiere un dinero que no podemos pagar. Tenemos que reclamar el castillo y darle mucho valor a ese ‘pin’ que ‘se ha inventado’ el autor del libro y todo su equipo de colaboradores, de tal manera que lo luzcamos con orgullo en nuestra solapa, así como que el acto de esta tarde-noche nos fortalezca para identificarnos con nuestro castillo y reivindicarlo permanente e incansablemente», concluyó. Por último, se sorprendió al autor, por parte de la primera autoridad local, al obsequiarle con el cuadro original que ha servido de portada de la publicación, obra del gran pintor muleño Nono García, que se hallaba entre el público y en primera fila, muy feliz del entrañable acto protocolario en el que cobraba protagonismo la atención y relevancia de su precioso cuadro y la inusitada sorpresa que, con él, se le daba al ya engrandecido escritor. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano