VÍCTOR MARTÍNEZ-CARRASCO GUZMÁN/DIPUTADO REGIONAL POR EL PARTIDO POPULAR

A nivel mundial existe desde hace tiempo un éxodo masivo del campo a las ciudades.

Este hecho global tiene su reflejo en numerosos municipios de nuestra región, que contemplan con tristeza como año tras año disminuye el número de vecinos en las tierras más alejadas. Visto desde la distancia es del todo razonable, dado que en las ciudades disfrutamos de todo aquello que cubre nuestras necesidades, sin embargo, olvidamos que éstas se satisfacen en gran medida gracias a lo mucho que nos aportan desde el mundo rural.

Por tanto, tenemos un problema que debemos afrontar con determinación. El envejecimiento de la población en las zonas rurales junto con la pérdida progresiva de habitantes nos plantea un enorme reto a las administraciones si queremos asegurar el futuro del territorio.

Es de vital importancia adoptar medidas para garantizar en los pequeños núcleos de población rural las mismas oportunidades y servicios de los que disfrutamos el resto de ciudadanos. Cuestiones tan cotidianas y sencillas para nosotros como acudir a un cajero a sacar dinero, acercarse a una farmacia de guardia, repostar combustible o atender una urgencia médica puede suponer un auténtico problema si resides en las tierras más alejadas de cualquier municipio de nuestra comarca, pero sobre todo, cuestiones que pueden contribuir a decantarse por migrar a lugares más amables con estas “vulgares” necesidades.

Se dice además, que los pueblos dan a la ciudad lo mejor que tienen, su juventud. Y es cierto. Suele ocurrir, que cuando los jóvenes se desplazan a la ciudad para cursar estudios universitarios se difumina el vínculo con su territorio y se produce el punto de no retorno. Nuestras acciones políticas deben por tanto, ir encaminadas a “ponerles difícil” a los jóvenes que habitan en el medio rural la elección de dónde establecer su proyecto de vida.

Desde el Partido Popular creemos que el mundo rural no es un espacio vacío sino un lugar lleno de oportunidades y por ello, nos hemos marcado como objetivo esta legislatura luchar contra la despoblación a través de ayudas y acciones concretas que mejoren la vida de nuestros vecinos rurales. Estamos trabajando ya en una Ley de Medio Rural que recoja la eliminación de trabas administrativas que permitan diversificar la economía rural y favorecer la creación de empleo mediante incentivos fiscales y bajada de impuestos para quienes decidan establecer su residencia o empresa en un entorno rural. También trabajar en la formación específica en actividades susceptibles de poder desarrollarse en el medio rural y favorecer la empleabilidad así como la puesta en marcha de planes de empleo.

La revolución tecnológica debe ayudarnos a conectar mejor aún el mundo rural y el urbano. Debemos trabajar intensamente por disminuir la brecha digital existente en la población rural con respecto a los urbanitas.

Otras de nuestras propuestas son el apoyo y potenciación de la cultura y patrimonio rural, tan rico en nuestra querida comarca como variadas son nuestras tradiciones.

Y sobre todo, aprovechar el hecho de que hoy la ruralidad no se identifica exclusivamente con estereotipos campesinos o agrícolas, sino con todo lo relacionado con el medio natural, la sostenibilidad, lo local, lo auténtico y la preservación del medio ambiente.

Atractivos de los que no podemos disfrutar en la urbe y que sin duda, con ayudas bien dirigidas, harán reforzar a nuestros jóvenes su enorme vínculo con el territorio y evitaremos así el dramático desarraigo del que estamos siendo testigos.