Vecino/as por Bullas

Hemos visto que en un estudio reciente, aludido en este medio, aparece el Ayuntamiento de Bullas como el único municipio del noroeste que “aprueba en transparencia”, y que son pocos los que lo hacen en toda la región. Como grupo municipal que tiene dos concejales en el Ayuntamiento, Vecinos por Bullas, cuando leímos esta noticia nos asaltaron dos sentimientos contradictorios. Por un lado, pensamos estupefactos: ¿cómo estarán los demás?, y por otro lado nos pusimos contentos.

La primera reacción tiene que ver con que en dicho estudio se evalúe, por ejemplo, el hecho de que la alcaldesa tenga publicada una agenda institucional, con las veces que nosotros nos hemos quejado de que eso era así en el papel pero no en la realidad, donde la agenda ha estado vacía durante meses, hasta que por fin parece que se ha considerado una petición seria. Y como este ejemplo, otros muchos, donde el papel sostiene una transparencia que no vemos reflejada en la realidad, es decir, que nos parece que queda mucho por hacer y que hace falta mayor voluntad para hacerlo. Entra más luz, pero sigue siendo difícil ver al otro lado.

Sin embargo, preferimos centrarnos en la segunda reacción, puesto que es justo reconocer que el Ayuntamiento de Bullas es hoy más transparente que hace dos años, por no irnos más atrás (es posible que nunca antes) y pensamos que nosotros hemos colaborado en lo que hemos podido para que así sea, como queremos poner de manifiesto aquí haciendo un breve recorrido por nuestras actuaciones en este sentido, indicando las que han tenido algún efecto y las que, habiendo sido importantes para avanzar en la transparencia real, han sido rechazadas.

En nuestra breve experiencia política hemos comprobado que, ni siquiera teniendo concejales en el ayuntamiento, es fácil acceder a la información necesaria para poder participar en las decisiones que se toman. Fue por eso que en una de nuestras primeras mociones solicitamos al equipo de gobierno que publicase la agenda institucional de todos los miembros del gobierno para poder hacer un seguimiento de sus actuaciones. Fue rechazada.

Seguimos trabajando en el tema y presentamos una segunda moción mucho más ambiciosa (que incluía la anterior) solicitando la elaboración de una Ordenanza Municipal de Derecho a la Información y Portal de la Transparencia del Ayuntamiento. Esta vez fue aprobada. Trabajamos después a fondo en la elaboración de esta ordenanza para garantizar que nuestros vecinos tengan acceso a toda la información posible.

Solicitamos la modificación del régimen de las Comisiones Informativas (reuniones que se realizan antes del pleno y a la que solo asisten parte de los concejales), para que fueran, como el pleno, abiertas a la ciudadanía. Fue rechazada.

Propusimos, junto con IU, la modificación del Reglamento Orgánico Municipal del Ayuntamiento que, actualmente, conforme lo dejó el PP, pone bastantes cortapisas a la participación tanto de los ciudadanos como de la oposición. Fue aprobada, y estamos ya en el proceso de modificación del reglamento, aunque aún no sabemos si el resultado nos parecerá satisfactorio.

Hemos presentado dos mociones relativas a la mejora de la transparencia y la gestión de las instalaciones públicas. Una rechazada (sobre las instalaciones deportivas) y otra aceptada (sobre las instalaciones en general). Hemos constatado que se incluye en los presupuestos de 2017 una partida para adquirir un programa informático para materializar lo que pedíamos en esa moción sobre la agilización y transparencia en el uso de las instalaciones del Ayuntamiento. Esperamos ver este funcionamiento pronto, creemos que será un buen servicio para el pueblo.

Pedimos en una moción, entre otras muchas cosas, que ante la posible remunicipalización del servicio de suministro y abastecimiento de agua, se creara un órgano participativo, donde tuvieran cabida técnicos y ciudadanos, como ocurre en otros lugares, para estudiar el modo de llevarla a cabo y la posterior gestión del servicio. Fue rechazada.

Llevamos una propuesta al pleno de septiembre que pedía mejorar la valoración técnica en las mesas de contratación, para garantizar que las contrataciones se hagan de forma responsable y justa, y evitar las malas prácticas a las que nos hemos acostumbrado. Fue aprobada, de hecho, se contempla en el borrador de los presupuestos de 2017 una partida, como pedíamos, para contratar a técnicos que puedan realizar la valoración de los proyectos cuando no se pueda disponer de ellos por medios propios del ayuntamiento o de otros organismos oficiales.

Al último pleno de noviembre hemos llevado otras dos propuestas relevantes en este sentido: una para la transparencia, equidad y eficiencia en las subvenciones municipales y otra para pedir una auditoría ciudadana de la deuda que arrastra nuestro ayuntamiento. Ambas han sido aprobadas con el apoyo de todos los grupos excepto el del PP, lo que consideramos pasos importantes.

Por otra parte, como grupo político, hemos realizado todas nuestras asambleas en espacios públicos abiertos a la ciudadanía. En nuestra página web tenemos publicadas las actas de dichas asambleas, así como la declaración de bienes de nuestros concejales y lo que cobran como concejales, y publicamos la Agenda no sólo de los concejales sino de los eventos o reuniones a los que asisten otros miembros de Vecinos por Bullas relativos a la política local.

Nos queda mucho por hacer en el camino de la transparencia, que está íntimamente ligado al de la participación. No existe costumbre ni interés por hacer que más gente participe en las decisiones políticas que se toman a diario, ni siquiera en las más importantes y que más nos afectan como ciudadanos.

Cuando no existe costumbre de algo, no existe tampoco demanda, porque parece que no es posible, que es difícil o que no es necesario, pero continuamente comprobamos que si nos hubiésemos enterado a tiempo de ciertas cosas habríamos hecho algo para evitarlas. Luego resulta que, aunque uno se entere a tiempo, tampoco puede intervenir porque no existen los mecanismos para opinar, votar o proponer.

En definitiva, tendremos el acceso a la información y la posibilidad de intervenir en las decisiones, que los ciudadanos demandemos a los políticos, no al revés. Es la ciudadanía la que tiene que ir por delante, quebrando el pronóstico de tantos políticos que actúan confiando en que no será así, o no por mucho tiempo, contando con que en la práctica nadie les pedirá cuentas.

Debemos hacer un gran esfuerzo para desarrollar el saludable hábito de participar en las decisiones que luego nos afectan. Es un ejercicio básico de responsabilidad, que nos sacará del bucle de echar la culpa a otros de lo que nos afecta. «El municipio que queremos» ha de ser construido por todos.