MANUELA SEVILLA ARNAO

Al igual que García Lorca tuvo que irse de su tierra natal para encontrar su camino, Enrique Rius Zunón llegó a Calasparra con 14 años y empezó a florecer su vena artística latente en sus genes.

Nació en Tarancón el 15 de julio de 1914, hijo del matrimonio entre José María Rius y Hermina Zunón. Nueve hijos y cada uno cultivó una faceta artística, ya que todos demostraron tener inquietudes dentro del mundo de las artes, desde temprana edad. El mayor de los hermanos, José Rius Zunón, poeta y literato; Carlos, pintor y dibujante; Herminia, poetisa; Luis, poeta y muy activo en el mundo cultural interesado por el folklore; María Pilar, poetisa y pintora; Antonio, poeta, literato, pintor y músico; Carmen, poetisa; Manuel, poeta; y Enrique, pintor y poeta. En Tarancón la Biblioteca Municipal lleva el nombre  de la Familia Rius.

Enrique llegó a nuestro pueblo acompañando a su hermano José Mª que estaba de maestro en Calasparra. Fue estudiante precoz, cursó Magisterio y con 21 años terminó la carrera de Derecho. Pronto conoció a Isabel Galindo, su gran amor, se casaron y tuvieron tres hijos. Como maestro trabajó en Cartagena, el Macaneo y Calasparra, aprobando por oposición la plaza de  Director del Colegio Nuestra Señora de la Esperanza.

También ejerció de abogado en Calasparra, poniendo un despacho con Joaquín Moreno Abellán, al que acudían numerosos clientes para resolver juicios y papeles, posteriormente trabajaría solo. Persona muy querida en el pueblo por su saber hacer y don de buena gente. Le gustaban las tertulias y frecuentar las casa de sus amistades: la familia Jaén, Celita y su marido Fernando, los Buendía…con los que no dejaban pasar los momentos de fiesta como los carnavales o las fiestas de San Isidro Labrador, que se estuvieron celebrando unos años en el pueblo y en las que participaba con la construcción de las carrozas

Como un artista del Renacimiento le gustaban todas las artes: escritor, pintor y la artesanía (madera, metales…), el contacto con la Naturaleza, sus paisajes preferidos era el Santuario como lugar excavado en la roca; los paisajes marinos de Carboneras; su pueblo natal Tarancón al que volvía todos los años por las fiestas. Su hijo José Mª, ya fallecido, heredó sus dotes artísticas como pintor y poeta

Artísticamente estaba influenciado por Dante y su obra “La Divina Comedia”, que reflejó en diversas pinturas, como el mito del “hombre-árbol”, también por los grabados de Doré de El Quijote y las pinturas negras de Goya, destacando así su lado más esotérico y místico.

Le gustaban los poetas de la generación del 98 y del 27. Su poesía es de corte clásico y sus temas son la naturaleza, familia, tradición y folclore. En una época de su vida se dedicó a presentarse a los “Juegos Florales”, concurso de poesía que convocaban los Ayuntamientos de toda España para celebrar las fiestas patronales, ganando muchos de ellos en el apartado “Flor Natural” al mejor poema y al ser un premio en metálico ayudaba a la economía familiar. A lo largo de su vida colaboró con periódicos de Murcia, dio conferencias y obtuvo premios en certámenes nacionales de poesía.

Como maestro muchos calasparreños lo recuerdan pues tienen firmado por él su Certificado de Estudios de E.G.B. Como director, sus compañeros de claustro destacan sus inquietudes pedagógicas, apoyándolos siempre en cualquier tema de innovación. También dio clases particulares a numerosos estudiantes que preparaban el examen de ingreso a Magisterio.

A su fallecimiento, en 1973, un grupo de amigos decide publicar una selección de sus poemas bajo el título “Este río de amor” en 1974. De su venta queda un dinero y se decide la creación de un Premio Internacional de Poesía, siendo la “Agrupación Músico-Cultural Galindo” quien se hace cargo, convocando su primera edición en 1978, que posteriormente fue bianual. Han sido numerosos los poetas premiados, pero destacaremos al calasparreño Pedro Antonio Martínez Robles, que lo ganó en 1983. En el año 2000 se convocó por última vez y, este año 2021,  se ha reanudado, haciéndose pública la convocatoria el 23 de abril “Día Internacional del libro”, estando prevista la publicación de la persona ganadora en noviembre. Con este Premio colaboran sus hijos Alejandro y Herminia, ya calasparreños, a los que agradezco su ayuda.

A ti Isabel

Si algún día volvieras

al Santuario sin mí, reza, no llores.

Yo estaré en cada una de las flores

esperando mi nueva primavera.

La ausencia de mi jardín

Estáis conmigo los cinco:

Un botoncillo de nácar,

dos alas de mariposa,

una rosa

y un clavel;

y por encima otra rosa

abierta como un dosel.