ALFREDO JOSÉ PADIAL GARCÍA

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Seguro que alguna vez habéis visto la pirámide nutricional española, esa que en la base destacan dibujitos de: cajas de cereales de desayuno, un bol lleno de arroz blanco, pan de molde, pasta blanca, un saquito de harina, etc. Esta pirámide sería una buena referencia nutricional para una persona que tenga un gasto energético superior a la media por su profesión o afición deportiva. En ningún caso es una buena referencia a nivel global en un país donde el 60% de la población padece sobrepeso, menos aún si tenemos en cuenta que los alimentos mencionados anteriormente son refinados y no integrales. Dar a entender que la base de la alimentación humana debería estar compuesta por: harina refinada, pan blanco, pasta blanca, arroz blanco y cereales de desayuno azucarados es un atropello al sentido común. El ser humano nunca ha necesitado alimentos refinados para subsistir, y ahora nos dicen, no solo que son imprescindibles sino que tenemos que consumir 5 raciones al día de estos malsanos alimentos. Una vez más, la inacción política permite y provoca que esta pirámide nutricional, desfasada y errónea, muestre una información nefasta acerca de las recomendaciones nutricionales en nuestro país. En Australia ya “cayeron del burro” y modificaron su pirámide nutricional: pasando las frutas, verduras y hortalizas a la base de ésta y subiendo los cereales al escalón superior.

Pero, en mi opinión, la mejor referencia para alimentarse de forma adecuada, no son las pirámides nutricionales sino el Plato de Harvard. Es una imagen de forma circular que simula un plato de comida dividido en cuatro partes: Vegetales, Cereales (integrales), Proteína (tanto animal como vegetal) y Frutas. Según el Plato de Harvard, los vegetales han de tener mayor protagonismo y representación en nuestras comidas y cenas, aproximadamente un 40% del total. Los cereales integrales (arroz integral, trigo sarraceno, avena, pan integral, etc.) tendrían que representar un 25% del total (siempre son cifras aproximadas, nunca exactas). Las proteínas sumarían otro 25% (carnes, pescados, huevos, legumbres, etc.). Y, por último, las frutas conformarían el 10% restante.

Un ejemplo atendiendo a sus recomendaciones: – Primer plato: Ensalada de lechuga, pepino y cebolla. – Segundo plato: Filete de ternera a la plancha con guarnición de arroz salvaje. – Postre: Un melocotón. ¡Os deseo un feliz mes de agosto! SANUM VICTU