Pedro Antonio Hurtado García

Figuramos entre los peores países del mundo en cifras de pandemia. Paradójicamente, la mayoría de estados fortalecen restricciones, mientras nosotros practicamos desescaladas. ¡¡¡De locura!!!. Por añadidura, en Cataluña, votaron miles de contagiados. Entretanto, se hunde la hostelería, tras haber instalado multitud de precauciones exigidas.

En la Región de Murcia nos quedamos sin Consejero de Sanidad (PP) y sin alcaldesa de Molina de Segura (PSOE), por haberse vacunado anticipadamente. Sin embargo, en el resto del territorio nacional, se descubren decenas y decenas de políticos que miran para otro lado, con el mismo “pecado”, porque no piensan dimitir. ¿No parece injusto?.

Y resulta excesivamente “casual” que se libere a los políticos del “procés” catalán, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral, cuando el Tribunal Supremo dictaminó duras penas.

Sin disculpar actitudes en ninguna fuerza política, simultáneamente, un vicepresidente del gobierno español pone en duda la calidad democrática de nuestro país, a lo que suma su campaña de presión al Rey, quien elige para su hija, futura Reina, colegio transfronterizo, como tantas otras familias. Lo hace, él, legítimamente, afrontándolo con presupuestos de libre disposición, ¿o es que no nos enteramos?.

El susodicho vicepresidente, además, apoya a “ocupas” (nos negamos a escribirlo con “k”), despreciando el título de propiedad notarial debidamente registrado; intensifica su permanente actitud antisistema, que está bien, al venirle de origen, pero con el matiz de que no es practicable una actitud antisistema desde el propio sistema. ¿O no sabemos qué responsabilidad desempeñamos?. Quizás no, por no ser merecida. Debería haber sido cesado por esas razones, pero “alguien” le otorga mucho valor al Palacio de la Moncloa, del que es “ocupa”, privilegio que quiere mantener a toda costa. Buenos días.