ADELA GIMÉNEZ TORRECILLA

En nuestra trayectoria de vida conocemos a personas que de diferente manera dejan en nosotros su estela y sobre todo, dependiendo de la actitud armonizamos más o menos, algunos dejan una huella indeleble de la que nunca nos vamos a desprender. En mi caso he tenido la gran suerte de conocer a muchísimas personas y de todos o casi todos, -para ser más exactos- tengo un agradable recuerdo. Algunos continúan siendo mis amigos y en general todos pueden contar conmigo, ya que ese lazo de unión por haber participado de tantos proyectos en las diferentes etapas de mi vida que estuve involucrada en unos cuantos colectivos no desaparece jamás. Así que no podía ser de otra forma en esta ocasión, sino mostrando mi agradecimiento por tantas y tantas experiencias compartidas, la mayoría han dejado un sello en mi corazón.

ADELA GIMÉNEZ TORRECILLA

En nuestra trayectoria de vida conocemos a personas que de diferente manera dejan en nosotros su estela y sobre todo, dependiendo de la actitud armonizamos más o menos, algunos dejan una huella indeleble de la que nunca nos vamos a desprender. En mi caso he tenido la gran suerte de conocer a muchísimas personas y de todos o casi todos, -para ser más exactos- tengo un agradable recuerdo. Algunos continúan siendo mis amigos y en general todos pueden contar conmigo, ya que ese lazo de unión por haber participado de tantos proyectos en las diferentes etapas de mi vida que estuve involucrada en unos cuantos colectivos no desaparece jamás. Así que no podía ser de otra forma en esta ocasión, sino mostrando mi agradecimiento por tantas y tantas experiencias compartidas, la mayoría han dejado un sello en mi corazón.
Así pues hoy intentaré – aunque no es fácil- hablar de Pepe Salcedo que nos dejó el 8 de Septiembre del año 2000 y el sí que entendía de AMISTAD, con este artículo solo pretendo traerle a la memoria de todos. Qué duda cabe de que si se trata de un amigo el sentimiento unánime de tantos compañeros es de dolor, si bien para mí aun conociéndole toda la vida tuve la oportunidad de compartir la legislatura 1995-1999, fue entonces cuando se produjo un acercamiento indisoluble y fue tan intenso que enumerar cada instante, cada proyecto, cada visita a todas las pedanías de Caravaca y tantas otras cosas, ni que decir tiene el grado de confianza y complicidad que teníamos, era más que notable. Fueron muchos momentos buenos, yo diría muy buenos y otros distintos pero en su conjunto yo los valoro visiblemente positivos y pasado el tiempo extraordinarios, por tanto dejó un vacío irremplazable, así como buenos recuerdos que ayudan a continuar viviendo con alegría.
Pepe Salcedo con su gran perspectiva lo hacía todo muy sencillo, era una persona humilde, sincera y sobre todo comprometida con todo y con todos, sí hablamos de Educación estuvo en diferentes equipos directivos de su querido Colegio Cervantes con sus buenos amigos José Antonio “El Punto” buen maestro, compañero… y Antonio García Martínez-Reina, amigo, compañero… y un gran Alcalde que cambió Caravaca, con el compartimos y aprendimos mucho, por supuesto un honor formar parte de su equipo de gobierno. Pepe siendo muy joven participó en las Comisiones de Fiestas de Barranda, su pueblo natal y allí se promovió la fiesta de las Cuadrillas, posteriormente y como Concejal les dio un impulso importante, fue entonces cuando se iniciaron las Jornadas de Tradición Oral junto a los Aguilanderos y en la actualidad se continúan haciendo. Hizo mucho por su pueblo y por todos, Pepe no miraba el reloj ni simplificaba para terminar rápido, no era de la cultura del triunfo fácil sino un trabajador incansable, todo lo que hacía formaba parte de su vida. Por supuesto lo más importante era su familia, cabe mencionar que Juana Mari, su mujer lo apoyaba en todo, sus hijos aun siendo muy jóvenes puedo afirmar lo orgullosos que están de su padre.
Fue un formidable MAESTRO en el amplio sentido de la palabra, un gran Concejal, estoy convencida que nada es lo que parece y lo digo por su apariencia tranquila y que tal vez no daba la impresión de estar agotado, quería hacer bien las cosas y creía en sus amigos, también en la verdad, en la lealtad y nunca le daba importancia a las decepciones aunque le conmovieran. Era una persona íntegra, entendía que todos constituíamos parte de un todo y que cada aportación que se hacía era para que nuestros anhelos posibilitaran un mundo mejor. Pepe Salcedo nos dejó demasiado pronto, le quedaba mucho por hacer y estuvo en sus vacaciones remodelando el Colegio Cervantes, preparándolo todo para iniciar el curso 2000-2001 como Director y que todo estuviese perfecto, tenía mucha ilusión y dos días antes nos dejó, no dábamos crédito a lo que había sucedido. Sin lugar a dudas siempre estará en el corazón de quienes lo queríamos y yo personalmente estoy agradecida por el privilegio de haberlo conocido, de que fuese mi compañero y mi amigo incondicional.
Es por ello que agradecemos a la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Caravaca la aprobación en Pleno para poner su nombre al Centro Sociocultural de Barranda.
COMPAÑEROS Y AMIGOS PARA SIEMPRE.