Pepe Salcedo

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JOSÉ ANTONIO MELGARES GUERRERO/CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA

En el transcurso del Pleno Municipal celebrado por el Ayuntamiento de Caravaca en el mes de julio pasado, se aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos municipales dar el nombre del concejal Pepe Salcedo al Centro Sociocultural de Barranda, en respuesta a un escrito avalado por 447 firmas presentado al Concejo en 2006 que así lo pedía.

José Salcedo Sánchez, concejal del grupo socialista en el Ayuntamiento presidido por Antonio García Martínez-Reina entre 1995 y 1999, nació en Barranda en septiembre de 1953, en el seno de la familia integrada por el carpintero local Cándido Salcedo y Trinidad Sánchez, quienes también trajeron al mundo, después de Pepe, a Manolo y Margarita. Aprendió las primeras letras de la mano del maestro Antonio García Álvarez (a quien siempre admiró y respetó), e hizo el bachiller, como alumno interno, en el Colegio Cervantes de Caravaca, su colegio, al que siempre deseó volver como profesor, como así fue pasado el tiempo.

Tras cursar el «Preu» de entonces en el citado colegio, hizo Magisterio en Murcia, concluyendo la carrera en 1974, y obtuvo su primer destino, como maestro interino, en el Centro de Educación de Adultos de Cehegín. Aprobó las oposiciones al año siguiente y fue destinado a Cieza, desde donde hubo de incorporarse al Servicio Militar tras varias prórrogas por motivos de estudios.

Hizo «la mili» primero en Cáceres y luego en Vicálvaro (Madrid), a cuya conclusión fue destinado como profesor de EGB al colegio «Cervantes» (ya entonces de primaria), cumpliendo así su ilusión profesional desde que ocupara aquellas aulas siendo estudiante. Allí coincidió con colegas como Amador López, José Antonio Martínez Meca, José Antonio Moreno, Mari Sol San Martín, Antonio García Martínez-Reina, Juan Fernández Robles, Cruz García y otros muchos, ocupándose de la jefatura de estudios durante el mandato de Amador como director del centro, a quien sucedió en el cargo.

En 1980 contrajo matrimonio con Juana María Martínez López (a quien conoció en unas fiestas de Barranda cuatro años antes), estableciendo el domicilio familiar en la C. «Dos de Mayo» de Caravaca, frente al horno del Susi, donde vinieron al mundo sus dos hijos: José Alberto y Mario.

Como tantos otros jóvenes de la época, tras la muerte del general Franco en 1975, se sintió atraído por la participación política y, tras algún tiempo sin adscripción alguna, acabó inclinándose hacia la ideología socialista en la que militó como afiliado de base y sin ambición alguna, colaborando en el equipo liderado por Antonio García Martínez Reina, Juan Montiel Vila y otros. Finalmente y, por compromiso personal con aquel, fue incluido en la lista al Ayuntamiento que ganó las elecciones municipales de 1995, ocupándose en delante de la concejalía de Pedanías, ocupación en la que dio lo mejor de sí mismo, realizando, entre otras cosas, un plan integral director de todas las pedanías del municipio, elogiado no sólo por sus compañeros del grupo municipal, sino por la oposición. No se contentó con ello, sino que colaboró en los inicios de la construcción de los colegios de primaria de Navares y Los Royos. Fue uno de los impulsores del instituto de Archivel y, en colaboración con la concejala de Cultura Adela Jiménez, apoyó incondicionalmente y publicitó dentro y fuera de la Región la Fiesta de las Cuadrillas de Barranda. Así mismo propició la decoración interior de la iglesia parroquial de la localidad.

Amigo de sus amigos, entre los que hay que mencionar a Pablo Celdrán, Toni Torrecilla, Sebastián López, Pepe Gutiérrez y Pepe Reina entre otros, Pepe Salcedo fue hombre emocionalmente muy estable, que aceptó siempre a las personas tal como eran sin intentar cambiarlas, a quien nunca se le vio enfadado, conforme con lo que tenía y muy ocurrente. Aparentemente tímido, gustaba del trabajo en equipo y siempre en su entorno social, profesional y político reinó la paz. Ávido de noticias gustaba de estar informado de la actualidad tanto cercana como lejana, por lo que era compañero inseparable de la radio, en cuya compañía se acostaba cada noche y se levantaba cada mañana. Interesado por todo y en todo, gustaba de compartir su tiempo y sus conocimientos de todo tipo con colegas y amigos, siendo siempre muy participativo en las actividades a las que se entregaba, aunque gustaba pasar inadvertido en todas ellas.

Aficionado al fútbol y seguidor incondicional del Real Madrid, también dedicaba tiempo al cine, a la lectura y al ciclismo deportivo, no habiendo abandonado nuca del todo el trabajo en la carpintería paterna, en donde ayudaba cuando se le requería por acumulación de tareas.

Un estúpido accidente acabó con su vida el 8 de septiembre de 2001 mientras recolectaba almendra en una parcela agrícola de su propiedad en Barranda, junto a su amigo Pepe Reina, cuando, lleno de ilusiones, se disponía a comenzar su primer curso como director del colegio Cervantes de la carretera de Moratalla.

Su familia, sus compañeros y amigos, cuando se vislumbra cercano en el tiempo el acto de dedicación del Centro Sociocultural de Barranda, que ostentará su nombre en señal de recuerdo, amistad y respeto a partir del mes de noviembre próximo, se movilizan estos días para que los 447 firmantes del escrito que en su día así lo pidió al Ayuntamiento, puedan estar presentes en dicho acto, como signo de gratitud no sólo al hombre, sino al maestro y al político que partió cuando tanto tenía aún por hacer.

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