PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

FOTOGRAFÍAS: R. MELLADO

“Jazz San Javier” vuelve a elevar el telón un año más, pero debemos matizar que se trata de un telón que luce terciopelo, atesora brillo y deslumbra con el lujo de un cartel elaborado, plagado de grandes estrellas y tan completo como suele ser habitual en este certamen, pero, sin duda, con ese “pasito más” que le identifica como referente en los festivales del género. Nada más caer la luz de la tarde y tal como estaba anunciado, aparece en el escenario su director, Alberto Nieto Meca, para dar las gracias por la asistencia, ofrecer su cariñosa y grata bienvenida y reconocer que son muchas las caras conocidas convertidas en “familia” del certamen marmenorense que inicia otro maratón de consagrados talentos de la música. Hizo referencia al libro de carteles de todas las ediciones del festival que se comercializó el pasado año, agradeciendo a sus autores, Pilar Escanero de Miguel y Julián Díaz Sánchez, tan brillante idea.

Concierto de Pepe Bao Group el 30 de junio en el XXI Festival de Jazz de San Javier

Concierto de Pepe Bao Group el 30 de junio en el XXI Festival de Jazz de San Javier

Un bajo que habla.- La formación que presentaba Pepe Bao, el bajista ferrolano, enraizado en Andalucía, que hace hablar al tosco instrumento que maneja, pero que, en sus manos, parece acariciar los sentidos, incluía, a la vista del programa, a Jorge Vera, el chileno pianista que brindó al gallego todo el triunfo, haciendo de sus teclados magia, dinamismo y gloria. Jaco Abel, con su prodigiosa y muy “charlatana” guitarra eléctrica, produciendo virtuosismo constante; Joselín Vargas, en el cajón, cantando y aplicando duende en sus intervenciones. Y el hombre que se hinchó a trabajar para seguirle las improvisaciones al bajista, el baterista Miguel Lamas, un músico de gran dimensión y excelente destreza.

Múltiples invitados.- Pero no conforme, Bao, con esa ejemplar formación, la noche anterior, según parece, tuvo a bien invitar al murciano Santiago Campillo, a la guitarra, al que el ferrolano llama “la alegría de la huerta”, cuya entrada en escena introduce el inevitable ritmo rockero, primero, y blusero, después. La joven y barcelonesa Alba Marbà, con 28 años llenos de sabiduría, simpatía y elegancia en el escenario, lo que cobra máxima dimensión al conocer que se estrenaba en San Javier encaramándose a una plataforma escénica con espectadores masivos, papeleta que resolvió con clase, apuntando muy buenas maneras, limpia voz y buen juego de unas cuerdas vocales bien trabajadas y extraordinariamente cuidadas para un salto espectacular, a no mucho tardar.

Magia cambiante de los ritmos.- Y, finalmente, Guillermo Cides manejando el electrónico “stick”, como si fuera un instrumento “de toda la vida”. Unos y otros, alternándose en el espacio escénico, protagonizaron melodías enrabietadas de ritmo, sin olvidarse de otros temas más sosegados que no perdían fuerza, pero sí eran un tanto más melódicos y cadenciosos. “Hotel California”, de “The Eagles”, interpretada por bulerías, con Cides como invitado y en homenaje al fallecido y joven baterista que tocó con ellos y con otros grandes artistas, razón esencial por la que Bao citó a Cides en San Javier la noche anterior. Joselín Vargas, mirando al cielo, dedica la siguiente canción al compositor de la misma y “amigo mío”, dijo, palabras en las que se percibía hondo sentimiento como demostró en la interpretación de “Alegría de vivir”, de Ray Heredia, quien perdiera la vida lleno de gloria, pero con unos jovencísimos 28 años. Vargas, mientras cataba, pidió intensificar el ritmo a sus compañeros, con los que bromeaba, una actitud que entusiasmó al público por la diversión adicional que aportaba la fuerza de las notas y que hizo entregarse a los asistentes. Un espectáculo diferente, auténtico, vivo, intenso, vistoso y lleno de misterio, singularidad y diversión. ¡¡¡Sensacional!!!.

Vonda Shepard, la maestra.- Y llegó la diva, la señora, la voz, la americana, la auténtica, la que no puso guitarra, que maneja con inusitada soltura, pero sí piano, voz y esas preciosas canciones, muchas de su propia composición, que embelesaron a la audiencia que ya conoce a esta artista que ha estado en San Javier, municipio al que tiene, probablemente, entre uno de los lugares de más numerosas intervenciones artísticas, pues incluso llegó a grabar, en el ciclo “Músicas del alma”, su insuperable “Vonda Shepard Live in San Javier”, que, seguro, podremos escuchar muchas veces, pero nunca cansarnos de su magistral interpretación. Aparece alegre, decidida, sonriente y cercana. Al acabar la primera interpretación recuerda que lo suyo supone “vuelta”, por las ocasiones precedentes en las que compareció en San Javier. Dice gustarle mucho España y, a su banda, también. Y lo hace en un castellano con ciertas dificultades, pero logrando comunicar con claridad. Pide aplauso para la maestría de Pepe Bao que le había precedido en el escenario. Elegancia máxima de la americana.

Manejo de todos los estilos.- Hace un notable recorrido por la balada, blues, jazz y una diversidad de géneros y estilos que maneja de maravilla y que cobran especial fuerza y sensibilidad en esa prodigiosa y angelical voz que atesora la estadounidense. Siendo excelentes todos los músicos que le acompañan, resultan más destacadas sus notas de piano, sus propios acompañamientos y los “solos” que practica con el instrumento de cola. Y, tal como se veía venir, por su demostrado esfuerzo para practicar nuestro idioma, acabó cantando en español. Abandona el piano y con un ritmo rockero y desmelenándose interpreta “Tell him”, la canción de “The Exciters”, compuesta por Linda Thompson, de la que grabaron versiones Karina, Billy Davis, José Guardiola, Claude François y otros, aunque bien es cierto que, en España, la adaptación más popular fue la de Luis Aguilé, bajo el título traducido de “Dile”. Y sigue Vonda Shepard con “Ahora te puedes marchar”, cuya versión original protagonizó Dusty Springfield con el título “Now you can leave”, tema que también se extendió a infinidad de idiomas y países.

A las puertas de los 55.- Vuelve al piano y arrastra al público de sus asientos para abarrotar la pista de baile con una concurrencia complacida, moviéndose al ritmo de melodías legendarias y de “discos de oro”, lo que le agradecen a la artista, muy complacidamente, ya en periodo de “bises” y con el acompañamiento de James Ralston (guitarras), Jim Hanson (bajo) y Christopher Hafer (batería). Pero, ella misma, que cumple 55 años el próximo sábado, día 7 de Julio, propone “una más” y propicia el encendido de mecheros y pantallas de teléfonos móviles para seguirle en su ritmo cadencioso y melódico, con el protagonismo esencial del piano y su voz, en un “Parque Almansa” convertido en templo de la gloria y escenario del edén. ¡¡¡Magistral!!!. Buenos días.