DAVID LÓPEZ MARTÍNEZ

El plato de esta semana, ya aviso nada más empezar, que es para personas que realmente amen el género en cuestión. Sin medias tintas ni titubeos. Sin ascos y sin ponerse las manos en la cara.  Gente con ganas de ver y disfrutar de un thriller cargado de venganza y sangre. Una película que va directa al grano en su hora y media de duración. Un film realmente entretenido, bien dirigido y con momentos muy muy mágicos.

En primer lugar, decir que esta vez nos vamos hasta Amazon Prime Video y con apenas unos segundos en esta plataforma, Revenge(2017), la recomendación en concreto, se cruzará por delante de nuestros ojos. Un trabajo dirigido por Coralie Fargeat e interpretado por Matilda Anna Ingrid Lutz, Kevin Janssens, Vincent Colombe, Guillaume Bouchède y Jean-Louis Tribes. Y así, con este pequeño reparto, y un guión, que tampoco es que sea para tirar cohetes, pero sí súper efectivo, nos encontramos, al menos para el que escribe, con un producto bastante recomendable. También he de decir, que se acerca mucho a mis gustos y ya son puntos ganados a su favor.

La historia, escrita también por su directora, nos cuenta como tres hombres casados, y bien de pasta, se reúnen para su juego de caza anual en el desierto. Un lugar alejado de todo y una casa como base de operaciones con la que dar rienda suelta a uno y mil sueños. Sueños que pueden torcerse, y se tuercen, cuando uno de estos amigos, aparece con su amante y ésta despierta el interés del resto. Interés que pasa a problema, cuando tras un desafortunado suceso, el compañero de la chica decide tomar equis decisión para dejar todo atado y resuelto, pero… Llegado a este momento de la trama, es cuando comienza la verdadera caza, pero no de presas animales, sino humana, pues es cuando la directora decide poner sobre el maletero del Land Rover todo su armamento para dar rienda suelta a una venganza sudorosa, alucinógena y sangrienta con la que no parpadear ni un solo instante.

Todo lo que viene a ser búsqueda y persecución en esta trama, está perfectamente hilada y resuelta. No sobra nada, no falta nada. Es dejarse llevar para flotar sobre litros y litros de hemoglobina, encogerse ante tantas fracturas de hueso, y quedarse sin uñas expectante de un resultado final, que es todo un festín de tensión, carne y un color rojo omnipresente.

O tú o ellos.