ANA GAMA

Pelayo Marín Herrera, hijo del pintor Juan Antonio Marín, nació en 2010 en Murcia. El joven artista a sus diez años de edad nos muestra un despertar cubista en una obra de una madurez que no deja indiferente.

Parte de la obra de Pelayo Marín Herrera expuesta en Cehegín

Su relación con la plástica contemporánea está libre de ataduras y de conceptos, destaca su lenguaje plástico vivo y armónico. En sus últimas creaciones se aprecia la unión de textos que interviene con diferentes técnicas pictóricas y una visión personal de inspiración cubista.

El pasado viernes tuvo lugar la inauguración de la exposición “Retratos neurolingüísticos II” en Espacio Interior, gestionado por el pintor Nicolás de Maya. Cehegín y su alcalde Don Jerónimo Moya se honraron de poder contar con la muestra del que debe ser el artista más joven que haya expuesto en el municipio.

¿Cuándo surge en ti el interés hacia el arte y la pintura?

P (Pelayo Marín): He pintado desde siempre, desde que aprendí a coger un lápiz.

J (Juan A. Marín): En casa tenemos mucha afiliación al arte, a Pelayo le gusta mucho trastear conmigo. No es interés en sí mismo, es que siempre estamos con cosas de arte. Tiene a mano todo mi material y mis libros. Intento que les eche un vistazo. Sus hermanos estudian comunicación audiovisual y está todo el día con ellos, tiene mucha influencia.

¿Con qué materiales trabajas para la creación de tus obras?

P: Primero cojo un bolígrafo para dibujar y después rotuladores a base de alcohol que con agua se diluyen, generando efectos. Comienzo haciendo la forma, a mano alzada, sin hacer correcciones. Luego uso una segunda capa de rotuladores, los mojo y cuando están húmedos dibujo con un poco de blanco encima. Para terminar pinto los fondos.

¿Cómo se te ocurrió utilizar rotuladores en húmedo, técnica que ahora no dejas de explorar?

P: La técnica la descubrí experimentando con rotuladores. Un día cayó una tormenta, normalmente pintamos en familia en la terraza, entonces un dibujo mío se empapó.

J: Cuando observamos las texturas que se generaban al mojar los rotuladores nos encantó y le dije a Pelayo que tenía que continuar con ello. La tinta diluida dejaba unos efectos muy interesantes.

En tus obras destaca la unión de textos que se intervienen con dibujos y pinturas, ¿qué tipo de soportes empleas?

P: El soporte que utilizo para las obras de esta exposición es un diccionario antiguo en inglés, que mi padre trajo de Irlanda. Ya casi he acabado con todas las hojas del diccionario.

J: Yo colecciono libros antiguos, el óxido de las hojas les da ese color amarillo especial. Ahora he conseguido libros en griego antiguo y una colección de Homero, para que Pelayo continúe experimentando y trabajando sobre soportes únicos.

¿De dónde surgen esas representaciones cubistas que se observan en todos tus dibujos?

P: Me basé en mi padre cuando estaba interpretando a Picasso. Vi el estilo, unas cuatro o cinco obras de Picasso, y después comencé a dibujar de cabeza. De manera intuitiva iba dibujando y generando obras. Cuando Nicolás de Maya me ofreció ser el siguiente autor en exponer en Espacio Interior, por supuesto le contesté que sí, tengo mucha obra.

J: La evolución en los niños va a una rapidez vertiginosa, evolucionan tan rápido que en dos semanas pintan de otra manera. Aunque Pelayo haga retratos de estilo cubista no para de pegar giros. Es muy rápido aprendiendo.

¿Cuál sería el siguiente paso en la obra de Pelayo?

P: Mi padre me ha conseguido periódicos viejos en alemán para hacer trabajos más grandes. El siguiente paso es dar el salto hacia formatos de mayor tamaño.

J: Pelayo quiere experimentar y seguir trabajando con su frescura innata. El color también lo domina y trabaja con acrílico en tamaños de hasta A2.

¿En qué te basas para realizar tus obras, te inspiras en algo o utilizas referencias?

P: Yo no me inspiro en nada ni pienso en nada, empecé a hacerlo porque me gustaba. Me gusta pintar cuando trabaja mi padre y quitarle el trabajo. Juego a imitar el trazo de mi padre. A veces lo hago rápido y otras con más delicadeza, pero lo que hago lo saco de mi cabeza.

J: Pelayo elije la composición, la proporción y el cromatismo, él solo. No tiene nada delante cuando trabaja, todo sale de su mente de manera intuitiva.

En un futuro, ¿tienes pensado continuar dedicándote al mundo del arte?

P: No tengo ningún destino pensado, solamente pienso que si esto va bien seguiré con el arte. Lo hago por gusto. El estilo al que quiero llegar es al hiperrealismo como Nicolás de Maya, pero no tengo un rumbo fijo. A mí realmente lo que le flipa es el nivel de Nicolás, quiero ser como él.

¿En qué otra exposición habías participado anteriormente?

P: Mi primera exposición fue en el restaurante La Almazara en Torre Pacheco. El dueño vio mi obra y quiso promocionarme. Fue un éxito, se vendieron casi todas las obras menos dos trípticos que podrán verse en Espacio Interior hasta el mes de septiembre.

¿Qué os han parecido los nuevos espacios expositivos que se han abierto este año en Cehegín?

P: Me ha gustado mucho, cuando terminé la colocación de las obras me sentí muy satisfecho. Nicolás me dejó aportar en la colocación de la obra. Ya se han vendido dos obras de la exposición, estoy muy agradecido, de verdad.

J: A mí me encantan. Yo me he pateado muchos lugares, y es sorprendente la densidad de personas que hay con talento en Cehegín. Tengo la percepción de que en Cehegín se está apostando por el arte tanto el incipiente, como el consagrado.

Lo que más me ha impresionado es la humanidad y el calor de la gente de allí. Tanto el alcalde como Nicolás se encargaron de que Pelayo estuviera cómodo ante el miedo escénico. Fue muy emotivo y entrañable.