MICAELA FERNÁNDEZ

Pedro Noguera inicia una nueva andadura como presidente del Consejo Rector de la Cooperativa La Vega de Pliego. Con un proyecto claro quiere acercar las nuevas innovaciones al agricultor y potenciar la confianza perdida entre los agricultores plegueros. Noguera apuesta con seguir consolidando las producción existente y abrir nuevos caminos en beneficio de los agricultores.

.- ¿Cuál es el proyecto inicial que tienen para la Cooperativa?

Yo creo que el proyecto inicial y el principal es que la gente que se ha ido vuelva a la Cooperativa. Los socios deben tener confianza en su cooperativa y, a lo mejor es mucho decir, pero creo que se ha perdido un poco la confianza en esta cooperativa. Hemos pasado de mil socios trayendo fruta a no llegar a 600. Sí es cierto que muchos socios se han dado de baja por la edad, pero hay otros que tienen producción de fruta y que se han ido aburridos de que su producto no valiera el reconocimiento que tiene que tener el trabajo en la agricultura. Queremos que esos agricultores vuelvan, que vuelvan a ganar dinero y eso es en parte lo que pretendemos.

.- ¿Cómo se vuelve a ganar esa confianza?

Creo que es difícil, pero, yo creo que al final si, por ejemplo, uno de los aspectos baluarte de la empresa de la cooperativa es su tienda y su ferretería, lo que hemos hecho es intentar que los socios puedan ver el beneficio de hacer uso de ellos desde el primero momento. Estamos buscando los mejores precios y ya estamos aplicando en la factura de compra un descuento del dos por cierto que, antes se aplicaba a través de un rappel a final de año y ahora se aplica a través de la misma compra

.- ¿Cómo está la situación de la agricultura pleguera?

La agricultura en Pliego es complicada. Son pequeños minifundios, la agricultura no cuenta con grandes productores, pero sí que son muy trabajadores y las tierras de pliego, históricamente han generado una gran producción. Sí que ahora mismo tenemos agua, pero lo que nos falta es ese proyecto de ese cultivo que pueda llevarnos a que las tierras sean rentables, nuestro principal problema radica en que nuestras tierras hoy por hoy no son rentables.

Conseguir eso es otro de nuestros objetivos. Tenemos que conseguir de alguna forma darle la confianza al agricultor para que plante cultivos nuevos o tradicionales que sean rentables, rentabilizar esas pequeñas explotaciones y que vuelvan a producir.

.- ¿Habéis podido hablar con la Comunidad para ver qué tipo de cultivos serían los más rentables?

Nuestra prioridad está en saber qué hay en la cooperativa. Saber los números que hay para saber a qué nos enfrentamos y realmente qué hay. Acabamos de entrar y con la Comunidad Autónoma y cualquier otro organismo es muy complicado hablar en el mes de agosto, pero iniciar esto es una de nuestras prioridades, intentar trabajar con la Comunidad Autónoma. Ahora mismo sólo hemos hablado con Facundo Pérez, una persona cercana, socio de la cooperativa y persona de confianza en la Comunidad que siempre va a estar con nosotros. A través suyo sí vamos a iniciar a trabajar estas relaciones a partir de septiembre.

.- ¿Cuál es la producción principal de la cooperativa?

La cooperativa surgió por el albaricoque, en este producto estaba centrada la producción. Después se creó la parte destinada a la almendra y terminamos con la oliva. Lo más importante ahora mismo es la almendra, con la que el año pasado conseguimos casi cuatro millones de kilos. La oliva también es importante con una producción de tres millones y medio de kilos de oliva.

El albaricoque sigue siendo quien dirige la cooperativa, pero no podemos desprestigiar otros cultivos. También trabajamos el limón y la naranja y estamos intentando abrir contactos con exportadores para que ese limón y esa naranja que han estado muy discriminados en el pueblo puedan contar con una buena oferta. De momento hemos estado hablando con compradores alemanes para poder vender toda la producción allí.

.- ¿Cómo está la agricultura en Pliego?

La agricultura en Pliego está muy envejecida y lo peor de todo es que no hay relevo generacional. Antiguamente la cultura de Pliego estaba centrada en esa pequeña explotación agrícola a la que se iba todos los fines de semana a trabajar, porque no son explotaciones para vivir de ella, y la sociedad de pliego estaba muy ligada a la agricultura

La confianza que tiene la gente con la agricultura se ha perdido y realmente las explotaciones pequeñas no son rentables, no han sido rentables de aquí para atrás. Y para eso se crean las cooperativas para que un socio pequeño con uno grande hagan fuerza y sean solo uno y ese es nuestro objetivo que esa parte sea fuerte, que la cooperativa sea fuerte y que los agricultores vuelvan a cultivar su tierra.

.- ¿Qué otras actuaciones a corto plazo?

Al final son muchos palos los que hay que tocar, no sólo es el beneficio agrícola. La formación es imprescindible, porque si queremos incluso saber cultivar, nos creemos que sabemos pero no es así, todos los días hay una serie de novedades que escapan a nuestro alcance y eso es lo que tenemos que poner de manos del agricultor, esas novedades que pueden hacer que una explotación o una gran explotación produzca más y sea rentable.

.- ¿El agricultor acepta este tipo de cuestiones?

El agricultor, en su sangre tiene el pensamiento de que lo van a engañar, y eso está muy extendido. Es difícil darles esa formación pero, con el apoyo de la administración yo creo que sí que se puede dar y que el agricultor sepa por lo menos de lo que estamos hablando.

.- ¿El modelo es apostar por otro tipo de agricultura?

El problema es que cuando hay un producto que funciona, si hay un comprador que paga el precio que hay que pagar al final bajan los precios. En cuanto salgas de esta zona vemos que lo que antes eran viñas o cereales ahora son almendros y cuando éstos estén funcionando a pleno rendimiento el precio va a bajar. Si entre todos, unidos la administración, lográramos que la producción fuera rentable y que caminase siempre con un sentido, que tengamos un objetivo y una producción máxima y mínima para que los estándares de producción no se vean alterados. Sé que es complicado pero el agricultor, cuando se empezó a traer albaricoque hace unos años a la cooperativa, resulta que había 18 variedades distintas de albaricoque, 50.000 kilos en 18 variedades y eso es muy problemático, lo importante era que se redujeran las variedades.

El agricultor pleguero había vuelto a apostar por el albaricoque y es una pena que albaricoqueros que tienen pocos años están arrancándose otra vez, lo que cuesta poner en producción una finca y ahora se están arrancando y la producción que iba a ser una panacea resulta que no ha podido ser y ahora ya no vale. ¿Dónde está el fallo? No sabemos si el problema es la cooperativa, que no ha sabido buscar los mercados adecuados, o realmente ese albaricoque que se ha puesto y sobre el que nos prometieron algo no se cumplió

.- Háblanos de ese mercado alemán…

Es el comienzo, ha sido un primer contacto. Ahora hay que hacer estudios. La idea de la cooperativa es que tenemos que tener un vendedor allí en Alemania, una persona que este que sepa, que vea nuestros intereses. Muchas veces la producción se lleva y estamos vendidos porque si ponen cualquier pretexto no te los pagan, tenemos que buscar a alguien que tengamos allí y que sea nuestras manos nuestros ojos y defienda nuestro producto. Hay veces que se pueden cometer errores, pero somos estándares por encima de calidad de los que nos piden y cuando llegan allí por cualquier pretexto lo pueden echar para atrás porque el tema de la fruta, deshacerse de ella allí es muy complicado. Queremos empezar a trabajar, ver cómo funciona y empezar a probar dentro de un par de meses con el limón.

.- ¿Cuántas personas trabajan actualmente en la cooperativa?

Podemos rondar una media de 25 personas, en campaña puede ser el doble, y con este proyecto podemos intentar que sean otras 25 personas fijas durante el resto del año, pero es muy pronto todavía para poder decir esto

.- ¿Se mantendrán los proyectos que se venían realizando?

La marca de calidad de la Vega de Pliego tiene que estar por encima de muchas cosas. La apuesta que hizo el anterior consejo rector nos parece en el tema del aceite, que mantener esa calidad creo que es muy acercado y creo que vamos a seguir por ese camino, lo que pasa es que queremos dar un paso más, ahora mismo hay una producción de aceituna y aceite normal y queremos abrirlo a la cultura ecológica.

Agronatura, incluida en la Mancomunidad de Sierra Espuña puede ser un núcleo importante y creo que vamos a estar en esa línea, con la Marca Sierra Espuña y algo que es lo mejor tenemos que apreciarlo nosotros para dárselo a los demás. Buscar nuevas rutas como puede ser esa Marca Sierra Espuña junto con la Vega de Pliego y podamos llegar a más sitios o más estándares de calidad.

.- ¿Por qué decidieron presentarse?

Primero fue un grupo de agricultores que nos convencieron de que podíamos llegar y que la cooperativa necesitaba aires nuevos y podíamos hacer algo más, siempre agradeciendo el trabajo que se ha venido haciendo por el otro consejo rector que lleva muchos años en la cooperativa y empezamos por ahí. Nos juntamos y convencimos al agricultor de que se podía cambiar. Esperamos poder mantener esa confianza. Ahora mismo estamos viendo lo que tenemos, está la campaña de la almendra, ya estamos trabajando en ella, aunque este año va a haber menos cantidad, pero desde luego queremos que sea más rentable y que toda la potencia de la cooperativa llegue a ellos y a partir de septiembre no parar, ver, buscar, que el agricultor pueda tener un punto de partida.

.- ¿Animarías a los jóvenes a trabajar la tierra?

Es una responsabilidad muy grande. Somos agrícolas, lo llevamos en la sangre y más en Pliego, es raro la persona que no tenía y tiene una parcela de tierra. Hay que convencer trabajando si podemos llegar a unos precios buenos, la agricultura va en el ADN y cuando empecemos a tener ese potencial, cuando se vea que la gente gana, la gente se anima. Lo importante es que el agricultor lo vea y se va a convencer solo.