FRANCISCO CASSINELLO

Sr. Director:
Soy asiduo lector de «El Noroeste», ya que de siempre me han interesado las noticias sobre «mi pueblo, Calasparra» y sobre «mi comarca, el Noroeste murciano». Pero si, en general, disfruto leyendo dicho periódico, especialmente lo hago con el suPedro Antonio Martínez Roblesplemento cultural «Deitania» y, de manera muy particular, con los análisis y comentarios destinados a la actividad literaria.
Aprendo con los análisis que Rubén Castillo hace sobre diversas publicaciones, gozo con los escritos de Pascual García sobre recuerdos, anécdotas y vivencias,. Me entretienen las glosas e interpretaciones de Jaime Parra o María Ángeles Moragues. Creo que es un buen suplemento cultural y que nos da una visión, aunque sea somera, de la opinión de algunos críticos culturales amenos y precisos.
Por eso no dejó de extrañarme el artículo que Antonio F. Jiménez hace en el número 593 «2014: un año esperanzador para la cultura murciana», donde presenta un repaso, es cierto que muy breve, de algunos de los eventos más destacado y destacables de la cultura en española y murciana.
Y, por supuesto que estoy de acuerdo con los comentarios literarios sobre la excelencia de autores como Javier Marías, Cercas, Muñoz Molina o Juan Manuel de Prada a nivel nacional, o Manuel Moyano, Rubén Soler Castillo, Paco López Mengual o Pascual García a escala regional. Y, indudablemente con los valores literarios y poéticos de Cristina Morano, Ángel Manuel Gómez Espada, Alberto Caride y José Cantabella junto a nuestro «paisano» Manuel Pujante.
Pero, con admitir y valorar todo eso, tengo, creo, un importante «pero». Considero casi inexplicable que no se valores, se cite o se mencione a uno de los poetas que, este año 2014, ha concretado un talento poético extraordinario, confirmando una larga trayectoria dedicada a la poesía: Pedro Antonio Martínez Robles, nuestro «paisano» de Calasparra que con su obra «El ámbito de la luz» ha obtenido el «Premio Internacional de Poesía José Zorrilla», uno de los más importantes de España en esta disciplina, y que viene a sumarse a una larga lista de reconocimientos a la obra de este autor calasparreño.
Pedro Antonio ha demostrado con ésta última obra que es un poeta completo, profundo, con un dominio del lenguaje y de la estética poética extraordinario. Un «versador» hábil, de hondísimo sentimiento, cuyas imágenes rotundas y precisas provocan en el lector sentidas emociones y reflexivas sensibilidades.
Por eso creo que su no mención en el citado artículo ha sido un olvido que es preciso rescatar. Porque Pedro Antonio ha sido, en este ya pasado 2014, uno de los exponentes fundamentales de la poética, no sólo del Noroeste Murciana, sino también de España.