ANA MARÍA VACAS

Dentro del mundo artístico existe una enorme diversidad que nos proporciona enriquecimiento, es lo que puedo confirmar al realizar esta serie de entrevistas a noveles talentos, cada uno de los cuales nos muestra una personalidad diferente incluso compartiendo casi los mismos valores. Es una experiencia muy reconfortante además de instructiva, ya que están influenciando tanto mis criterios como mi propia formación, gesto que valoro enormemente.

Viejo y vieja

Viejo y vieja

La entrevista a Pedro Abellán Abril ha sido una grata y refrescante sorpresa, pues aún sin conocerlo he sentido una enorme cercanía, que ni por edad, ni por circunstancias correspondía.
Dedicó su infancia a absorber toda la información que podía recibir, observando a su padre pintor realista en el proceso creativo de sus acuarelas, del que suponemos ha heredado su interés por el acabado perfecto y una precisión inigualable en sus obras, quizás recreando lo que siempre había sido lo correcto en su propio ámbito. Pero esto no fue siempre así, en sus años de colegio las obras se le resistían, nunca le apetecía realizar el dibujo obligado, siempre sus pupilas deseaban plasmar lo diferente, lo no impuesto, donde se encontraba cómodo y se sentía estimulado.
Su gran formación en Historia del Arte, incluso en el análisis conceptual de la obra, son dos de sus prioridades, saliendo a relucir como en otras entrevistas el magnífico profesor que esta generación ha tenido en bachillerato, en la asignatura de Historia del Arte, Orencio Caparrós Bravo; su influencia, la profundidad en el estudio de la obra son características comunes dentro de sus alumnos. Decide en 2017 trasladarse a Madrid, a realizar Bellas Artes en la Universidad Complutense, con la convicción de que necesita la dualidad de estar cerca de los museos más importantes, para poder aprender visualizando obras maestras que vayan moldeando su concepción artística; como perderse en la gran ciudad, donde sólo con un paseo por la Gran Vía, consigue disfrutar de multitud de caracteres que rediman su necesidad de rostros, paisajes urbanos o pequeños detalles que le ayuden a desarrollar sus bocetos, y hagan posible que estas ideas terminen siendo una realidad visible.
Su razonamiento del análisis artístico evoca una evolución de entendimiento, que se refleja en discernir como escalones dentro de la percepción visual de cada obra; primera impresión, segundos personajes, perspectiva, etc. Ampliando el enriquecimiento del observador cuando más se sumerge en la ella. Sus ejemplos, como Meninas (Velázquez), Guernica (Picasso), o la Familia de Carlos IV (Goya), obras de una genialidad indiscutible permiten esta consideración. Piensa que el talento está presente en la sociedad, pero también cree que con la disciplina puedes desarrollar un nivel de perfeccionamiento muy elevado.
Entiende que los cambios dentro del arte van marcados por el ritmo de la sociedad, influenciando a los mismos artistas, que como en un bucle tienen que reinventarse para prosperar, aumentando su creatividad como ocurre con las crisis sociales. Prioriza dentro de los conceptos básicos del arte, la ilustración y la abstracción; considera que en los inicios del arte contemporáneo, había una subjetividad excesiva acompañada de los pocos recursos que se proporcionaba al espectador para el entendimiento de la obra. Al no comprenderla, (alejada de sus cánones establecidos y conocidos), prefiere modelos realistas más fáciles de comparar con su realidad y que no suponen esfuerzo.
Su valoración del arte actual hace que estudie los trabajos de Antonio López, entiende sus obras como trabajos no sólo artísticamente realistas, sino con una proyección interna estudiada al detalle e inspirada en el valor de la sociedad real; o la extrema fuerza expresiva de Barceló realizada con sencillos recursos, pero siempre bien utilizados.
Además de su formación exquisita, donde todo lo que razona o plantea, reconozco y comparto, su trabajo impresiona abrumadoramente, sólo necesite ver un dibujo suyo, para valorar su enorme proyección en un futuro no muy lejano. La finura de su trazo ya sea a grafito o bolígrafo, la enorme seguridad en sus ideas, el concepto de mensaje en el cual trabaja para emocionar y transmitir al espectador, su enorme ambición por superarse a sí mismo, y su sabiduría con tan corta edad de situarse en los escenarios necesarios para su divulgación, son todo enormes cualidades que nos muestran a una persona de mirada tímida, pero a su vez desafiante, Pedro Abellán Abril bienvenido, del que tendremos constancia a partir de ahora, en el mundo del Arte.