Diego Marín Ruiz de Assín
Si en algún aspecto se mostraba plenamente la Pasión por Caravaca de Gregorio Sánchez Romero, este fue, indudablemente, en el de las fiestas. 138 fueron los artículos publicados sobre fiestas o en revistas relacionadas con las fiestas de la Vera Cruz (revista de Fiestas de la Vera Cruz, Almena, El Halcón, Halcones Negros, Serfesteros, El CaballistaGregorio Sánchez Romero, etc.) y de todos ellos cerca de cincuenta trataron algún tema relacionado específicamente con las Fiestas de la Vera Cruz.
Desde luego que él tenía sus preferencias, como todo el mundo las tiene, sin embargo eso no fue nunca traba para manifestar su faceta más destacable: su generosidad. Allí desde dónde se le pedía colaboración siempre se podía estar seguro de contar con ella. Siempre demostró su valía en este sentido. No tuvo inconveniente alguno, no ya en escribir sobre Caballos del Vino, a él se debe el primer intento de desentrañar su historia, sino que incluso cuando se le pidió que presentara a las Amazonas actuales ahí estuvo él como mantenedor de su presentación. Como todos los caravaqueños llevaba los Caballos del Vino muy dentro. Pero no solo los Caballos del Vino su primer artículo localizado, de 1976, trataba sobre las Órdenes Militares y fue publicado en la revista Templario, en la que se le nombraba como Gregorio Ibn Sancho Ben Rosmarino.
Escribió, con detalle, sobre las fiestas en general y sobre muchos temas muy concretos de ellas, también fue él quien desentrañó el «misterio» del origen de la Bandeja de Flores, por ejemplo.
Sin embargo es indudable que hubo dos aspectos que Gregorio sentía desde lo más profundo: sus Halcones y sus Armaos, e incido en el posesivo sus porque, por muchas razones estas dos instituciones fueronn parte de su vida y Gregorio una persona imborrable para las dos.
Respecto a los Halcones Negros escribió de todo. Sobre su historia, sobre sus «raíces», bandera, componentes. Él llevó la batuta en aquella revista El Halcón, de la que se publicó un único número, como también lo hizo en Halcones Negros, 35 años y, por supuesto, cuando yo ocupaba la presidencia de la cábila, conté con la máxima ayuda del que fue mi amigo. Gregorio fue el principal colaborador en la publicación que conmemoraba nuestro 50 aniversario: Halcones Negros, 50 años.
Se han recogido, creemos que todos, los artículos firmados por él sobre esta su cábila, pero quedan otros muchos que nunca firmó, como el que escribió en la revista de 1995 en memoria de mi padre y del que me confesó su autoría. Siempre se echarán de menos sus palabras en Halcones Negros.
En cuanto a sus Armaos se podría decir que, desde el primer momerto, sus artículos fueron premonitorios. Tal vez iniciado todo en sus estudios sobre la Capilla del Baño, Gregorio se fue percatando de la importancia histórica de los Armaos en la fiesta y de su nada halagüeña situación en aquellas fechas. En 1983, quince años antes de la renovación de la Compañía, ya se esbozaba todo en un artículo publicado en Almena y titulado «Los Armaos, una tarea de todos». Vinieron después una decena de artículos sobre ellos. Desde ese 1983 hasta sus últimos escritos llevó a gala su pertenencia a este cuerpo que tanto quiso y por el que sintió, siempre, la máxima vocación. No en vano él fue casi quien lo engendró y, estoy seguro, los Armaos, hoy se sienten algo huérfanos.
La fiesta, en general, ha perdido, no lo dudemos, a uno de sus mayores protagonistas y ahí esta su obra para demostrarlo.