PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA
La primera oficina de espectáculos de la Región de Murcia fue creada por nuestro invitado de hoy, José Parra Molina, un legendario de la música, el espectáculo y el conocido show, además de funcionario y, esencialmente, buena persona y hombre honrado donde los haya. Nació en Abarán, el 12 de Mayo de 1935, localidad de la que se siente en cuerpo y alma, pese a vivir en Murcia, y en la que guarda muy buenos amigos que le conocen cariñosamente como «Pepín». El año pasado le nombraron pregonero de sus fiestas patronales en honor a los santos médicos, San Cosme y San Damián, cuya actuación en tal sentido, en el incomparable marco del Teatro Cervantes de la localidad abaranera, resultó impecable porque, además de los contenidos leídos y sentidos, existieron canciones, unas creadas y otras arregladas para la ocasión por el propio protagonista con la ayuda de su hijo Salvador, un músico de muchos quilates, con lo que Parra Molina ofreció un pregón por el que, como dice el propio alcalde de la localidad exportadora, hubo un «antes» y un «después» de la intervención de Pepín, algo que apostillamos nosotros al haber tenido la oportunidad de presenciarlo y disfrutar de su insuperable puesta en escena. Grabó un disco con tal motivo que tituló «Canciones de un pregón», en el que incluyó un verdadero himno a Abarán y cuatro conocidos temas latinos más. La velada podemos calificarla de irrepetible y memorable, pues nunca habíamos visto un pregón en el que se intercalaran los textos con las canciones y, encima, resultara divertido, serio, bien medido e irrepetible.
Maestro de la contratación artística
«Espectáculos Parra Molina» fue su empresa dedica al mundo de la contratación de actuaciones musicales en directo de grandes estrellas, pero también teatrales, infantiles y de todo tipo y género. A los 16 años se traslada a vivir a Murcia, al ser contratado en el Teatro Romea, en plantilla, para tocar la batería, instrumento que manejaba conParra Molina gran destreza, con el fin de musicalizar, junto con otros compañeros del gremio, los espectáculos de las compañías de ballet, variedades, comedias musicales y revistas que actuaban en el legendario coliseo murciano. Estudió solfeo, desde muy niño, en una academia de Abarán y, luego, pasó su reválida en el Conservatorio Superior de Música de Murcia, logrando, con ello, el entonces codiciado carnet nacional de Músico Profesional, documento que, en la época, era una auténtica joya, incluso necesaria para poder actuar fuera de España, valor documental que no poseían muchos músicos de bandas y orquestas que figuraban como aficionados, algunos de ellos documentados con el extinto carnet regional que no les permitía legalidad absoluta en desplazamientos artísticos fuera de las fronteras murcianas, porque, en aquellos momentos, el sindicato de músicos ejercía a rajatabla tales labores de vigilancia y control.
Fichado por la madrileña compañía Colsada
Se despidió del Romea por un contrato que le ofreció la prestigiosa y muy relevante compañía de revistas Colsada, de Madrid, a cuyos dirigentes encandiló en el recinto teatral murciano. Durante dos años formó parte de la mencionada compañía que ofrecía espectáculos con 32 chicas que rondaban, todas ellas, los 18 años de edad, amén del elenco de músicos en el que se integró y que llenaban el foso de los teatros de verdadero lujo musical e impecable sonido. Como consecuencia de su periplo «revistil», le esperan en Murcia prestigiosos músicos para formar y fundar la «Orquesta Azul», cuya creación tuvo lugar en 1956 y en la que permaneció 10 años. Entonces, contrajo matrimonio, a los 26 años, con Pepita Illán Barceló, la mujer de su vida y quien mejor le comprendió en sus intempestivas horas de trabajo, su nunca calculado regreso a casa y su profesión extraña y compleja para compatibilizar con las obligaciones familiares. Le perdió hace 4 años por su, todavía, no asimilado fallecimiento, pero le dejó tres hijos extraordinarios, proclama con satisfacción: Marisol (ama de casa), José Luis (delineante) y Salvador (músico por sentimiento y diseñador gráfico por subsistencia), siendo el gran pianista que arregla las composiciones de su padre. En el año 1960 fue animado, primero, y fichado, después, por el ayuntamiento de Murcia para que le organizase los espectáculos musicales de las fiestas septembrinas. A tal fin y para no prescindir de sus atinados y diligentes servicios, resultó contratado como empleado municipal hasta que se convocó la plaza de administrativo a la que compareció a través del correspondiente examen y ganó tal plaza de manera definitiva. Su ingreso inicial como interino, da la casualidad de que se produjo a los dos días de su boda, celebrada el día 11 de Diciembre de 1960, por lo que su viaje de novios se resumió en una breve escapada, de fin de semana, a Benidorm, ciudad costera a la que tantas veces volvería como empresario de espectáculos. Su boda estuvo repleta de locutores de radio, periodistas y todo tipo de medios de comunicación, debido al gran predicamento y prestigio de la imprescindible «Orquesta Azul». Luego, pasó a formar parte de «Los cinco Ibéricos», con los que, durante tres años que se mantuvo en su seno, recorrió la más diversa geografía, una banda de la que tuvo que despedirse en Barcelona, tras una actuación, porque le comunicaron que expiraba su excedencia sin sueldo en el ayuntamiento de Murcia, razón por la que, posteriormente, se integró en «Los Flamingos» con el compromiso irrenunciable de no salir de las fronteras murcianas o localidades de extrema cercanía para poderlo compatibilizar con su trabajo en la casa consistorial murciana. Fue en la década de los ’60 y hasta el inicio de la de los ’70, permaneciendo durante unos siete años en tal formación musical. Sus actuaciones murcianas, con esas bandas, se produjeron en salas de tal prestigio como el conocido Nairobi, Club Remo, Casino de Murcia, Teatro Romea, Murcia Parque, así como en las fiestas patronales de los municipios más relevantes de la región murciana, con el Noroeste incluído, por supuesto, donde también ejerció como empresario de espectáculos, así como fuera de nuestras fronteras murcianas, porque también estuvo en Lisboa (Portugal), Laredo (Santander), Gijón (Asturias), Salamanca, Madrid, Barcelona y un largo etcétera geográfico. Y como colaboraba con distintas salas y empresarios de espectáculos para conseguir figuras de la canción, lo que hacía de forma altruísta, llegó a darse cuenta de que, ese, podía ser su mundo. Y fue cuando creó «Espectáculos Parra Molina» que operaba en Murcia, esencialmente, pero, además, en las provincias limítrofes de Alicante, Almería, Albacete y Alicante. Tuvo exclusivas importantísimas, como esa Raffaella Carrá que le facilitó el mánager de la artista e inmejorable amigo suyo, Toni Caravaca. Pero, además, nos proporcionó actuaciones en vivo de los italianos Al Bano, Patty Pravo y Nicola di Bari, así como Nino Bravo, Demis Roussos, Albert Hammond, Raphael, Julio Iglesias y un gran cúmulo de artistas internacionales, además de otras grandes atracciones en clave nacional interna, tanto solistas como grupos y bandas de todo tipo, destacando actuaciones estelares en salas del prestigio de la Discoteca Tito’s, La Carroza, Barbus, La Dama de Oro o Bahía Park, además de haber organizado en diversas ocasiones grandes festivales, como era, entonces, el prestigioso Mazarrock, con la participación de Miguel Ríos, Leño, Barón Rojo, Topo, Companyia Elèctrica Dharma y un etcétera interminable.
La hora de la jubilación
Se jubiló en el año 2000 del ayuntamiento de Murcia, al cumplir 65 de los 79 años que ahora luce con indescriptible juventud. También lo hizo, simultáneamente, como empresario de espectáculos. Pero, como el gusanillo va por dentro, no ha dejado de rendir tributo a la música con sus composiciones como la ya relatada y, ahora, el pasodoble murciano titulado «Romeros de la Fuensanta», que ofreció el periódico de mayor tirada regional el pasado día 6 de Septiembre, entregando varios miles de unidades de su CD, en el municipio de Murcia, con el patrocinio de CAJAMURCIA-BMN, Cafés Jamaica y el Ayuntamiento capitalino, una obra musical perfecta, de la tierra y de las que ponen el vello de punta y la carne de gallina, así como su aparición, como artista, en diversos medios, incluso el programa televisivo de nuestro caravaqueño paisano, Alfonso de la Cruz, titulado «De la tierra al mar», emitido por «la 7RM», en una entrañable y muy sensible entrevista. Parra Molina, un hombre con edad y experiencia, pero «muy joven y dinámico», además de amigo de toda la vida que llevó nuestro nombre, como presentador, en su catálogo empresarial y al que le debemos, como mínimo, respeto y gratitud, además de amistad noble, sincera e inquebrantable. Buenos días.
Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano