POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Visitar estos días el museo del «Centro de Arte «Palacio Almudí», en Murcia, puede hacernos sentir trasladados a alguna de las mejores pinacotecas o museos de todo el mundo, pues hasta podríamos considerarnos como en el mExposición en homenaje a Antonio Campilloadrileño «El Prado», «El Hermitage», de San Petersburgo o el mismísimo y parisino «Louvre», ya que el pasado viernes, día 24 del actual mes de Enero, quedó inaugurada la exposición titulada «París, Madrid, Murcia. Arte de una época», una exposición que viene a representar la primera de las cinco grandes actividades culturales que van a tener lugar, durante este recién estrenado 2014, con motivo de cumplirse el primer lustro del fallecimiento del inolvidable y, por su obra, «siempre vivo» escultor murciano Antonio Campillo Párraga (29-06-1926, El Badel-Murcia/16-05-2009, Murcia).
Y es que en los soportes centrales del museo se han colocado 19 antológicas esculturas de artistas internacionales de incuestionable relieve, como Manolo Hugué, en representación de la Escuela de París, así como Venancia Blanco, García Donaire, Sebastián Miranda y Cristino Mallo, como claros exponentes de la Escuela de Madrid, dejando hueco, igualmente, para los murcianos José Planes, Juan González Moreno, Paco Toledo y Antonio Campillo, el fallecido y homenajeado artista que nos ilusiona traer a las páginas de «El Noroeste», cada vez que la ocasión lo aconseja, porque el «Monumento al Peregrino», que silentemente nos recibe a la salida del Castillo de Caravaca de la Cruz, es la última escultura del artista, su obra inacabada que, por ello, cobra mayor importancia artística al ser con la que le sorprendió la muerte de forma tan repentina como inesperada aquel 16 de Mayo de 2009.

81 obras que llenan de lustre y prestigio el recinto cultural
Pero también cuelgan de las paredes de «El Almudí», en esta magna exposición que ocupa las dos importantes y amplias plantas del centro museístico, 62 cuadros que, sumados a lo anterior, arrojan un total de 81 obras que llenan de lustre y prestigio el recinto cultural citado. Y tenemos obras de pintores que desarrollaron su actividad en París, aunque no pertenecieran a aquella Escuela, como es el caso de Joaquín Sunyer, artista de marcada actividad junto a Matisse, Gauguin y Monet. Al lado de estos dos últimos artistas ofrece una brillante exposición en el malagueño Museo Thyssen, donde, igualmente, figuran obras de Celso Lagar, destacado pintor representado, también, en la exposición murciana que comentamos. No en vano, Tanto Sunyer como Lagar tienen obras colgadas en las más destacadas pinacotecas europeas. Sin olvidarnos de Francisco Pompey, quien ofreciera varias exposiciones en las parisinas Tullerías.
Y como representantes auténticos de la Escuela de París figuran en el Almudí obras del citado Celso Lagar, quien también perteneció a la conocida Escuela de Honfleur (alta Normandía), Pedro Flores (murciano afincado en París) y Antoni Clavé.

Grandes entre los grandes
Hallamos, igualmente, obras de Benjamín Palencia, fundador de la Escuela de Vallecas, junto a Alberto Sánchez, Maruja Mallo y Díaz Caneja, plataforma artística que, luego, sería el germen de la Escuela de Madrid, de la que contamos con obras de Eduardo Vicente, Vela Zanetti, Francisco Arias, Agustín Redondela, Álvaro Delgado, Cirilo Martínez Novillo, Pedro Bueno, María Antonia Dans, Gregorio del Olmo, Menchu Gal, Juan Antonio Morales, Juan Barjola, Mingorance Acién, Reyes Torrent, María Victoria de la Fuente, Tino Grandío, Andrés Conejo e Isidro Antequera.
Y no faltan pintores murcianos de la talla de Ramón Gaya, Gómez Cano, Mariano Ballester, Molina Sánchez, Aurelio y Hernández Carpe, todos ellos muy bien relacionados, siempre, con el humilde, el cercano, el incomparable, inimitable y siempre sencillo Antonio Campillo.

Obras de lujo
Más de 50 autores firman 81 obras entre las que destacan, por señalar solamente alguna, «El entierro de Modigliani», de Celso Lagar, amigo personal del mismísimo Modigliani; «El desnudo», de Joaquín Sunyer; «Pueblo de Cataluña», de Menchu Gal o «El río Sena y Notre-Dame», de Gómez Cano, cuadros que recomendamos no perderse a quienes visiten la exposición, porque cada obra de las citadas es un espectáculo en sí mismo y cada espacio de la exposición es un deleite para los sentidos, tanto en su forma, concepción y movimiento, en lo que a las esculturas se refiere, como a su policromía, valores artísticos y emociones que genera cada cuadro de los existentes en el conjunto pictórico.
Se ha editado un catálogo de 96 páginas en el que figuran todas las obras expuestas y que está a la venta en el propio centro de exposiciones a un precio muy módico.
La exposición, en definitiva, se completa con catálogos de muestras anteriores de Antonio Campillo y otras vitrinas con libros de las Escuelas de París y Madrid.
Su duración se extiende en el calendario desde el 24 de Enero al 30 de Marzo y, de verdad y muy sinceramente, es para no perdérsela. Quien esto escribe la disfrutó el día de la inauguración, pero les asegura que volverá con detenimiento y mayor recreo a gozar de ese importante conjunto de obras que, sin duda, te trasladan a un universo artístico muy difícil de saborear en Murcia, razón por la que podemos y debemos sentirnos privilegiados por disponer de una oportunidad artística tan memorable como irrepetible en nuestra tierra.

Autoridades y demás personalidades
La inauguración corrió a cargo del alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara Botía, a quien acompañaron en su recorrido José Antonio Cobacho Gómez, rector magnífico de la Universidad de Murcia; Antonio Gómez Fayrén, presidente del Museo Salzillo; Clemente García García, presidente de la Fundación Antonio Campillo; Adela Martínez Cacha, concejal de medio ambiente del ayuntamiento de Murcia; Luis Abril Pérez, nuevo patrón de la Fundación Antonio Campillo, consejero de Telefónica Europa y ex-secretario general técnico de la presidencia de Telefónica; Andrés Pacheco Guevara, presidente de la Audiencia Provincial de Murcia; Eduardo Alonso Conesa, ex-director de Telefónica Media y patrono de la Fundación Antonio Campillo; José María Esteban Ibáñez, periodista y ex-director del Diario La Verdad; Martín Páez Burruezo, comisario de la exposición y, por último, nuestro colaborador, amigo y facilitador de cuantos datos hemos necesitado, Juan Pérez Ferra, vicepresidente de la Fundación Antonio Campillo y legatario del incomparable escultor murciano.
Tomarse interés en visitar la exposición, sin duda, es mucho mejor que lamentarlo luego, porque el tiempo transcurre inexorablemente y, sin darnos cuenta, dentro de unos dos meses, ya no será posible admirar lo que, ahora, es fácil, sencillo y gratificante. Buenos días.