BASILIO PUJANTE CASCALES

Existe un tipo de lectores para los que la lectura de un libro no es suficiente y se interesan por volúmenes que comentan, con mayor o menor profundidad, obras literarias. Para estos lectores deseosos de conocer mejor el perfil de autores importantes de las letras españolas de las últimas décadas está pensado Palabras y café con escritores, el último libro de Pascual García.

 El autor de Moratalla, poeta, narrador y profesor de Literatura, ofrece a esos “letraheridos” que gustan de indagar en la vida y en la forma de entender sus libros de sus autores preferidos una serie de entrevistas en las que se repasan aspectos esenciales de sus trayectorias vitales y librescas. Se trata de conversaciones cercanas en las que García mezcla con agilidad las reflexiones propias sobre las principales obras del autor entrevistado con las propias palabras del escritor. El libro se lee así con gusto, ya que esquiva tanto la reflexión demasiado profunda y morosa como el mero intercambio superficial de palabras.
Aunque entre la veintena de autores entrevistados hallamos algunos nombres de otras partes de nuestro país, como Luis Alberto de Cuenca, Antonio Soler o Blanca Andreu, el libro se configura como un panorama de las últimas décadas de la literatura murciana. Como todo canon, el de Pascual García es personal y subjetivo, pero en él hallamos algunos de los nombres más importantes de las letras de esta región nacidos antes de 1966. La cercanía con la que trata a la mayoría de los entrevistados nos muestra el deseo del autor de centrarse en aquellos escritores que han sido importantes en su carrera literaria e investigadora por ser sus maestros o sus compañeros de generación.
Entre las conversaciones más destacadas del libro podemos citar la del poeta Ángel Paniagua, una de las de mayor profundidad, ya que nos habla de sus inquietudes, sus inseguridades y sus remordimientos. La de Soren Peñalver es, por su parte, un tanto deshilachada, ya que refleja el carácter un tanto excéntrico de este poeta murciano. Algunos de los interlocutores son amigos íntimos de Pascual García, lo que se nota en la fluidez de la conversación; es lo que ocurre con Rubén Castillo, que cuenta su obsesión por la Literatura y como la escritura es para él un destino, o José Cantabella, de vocación más tardía que la mayoría de los autores.
También destacan, aunque por razones opuestas, las conversaciones con García Montalvo y con Luis Alberto de Cuenta; mientras que la primera es la más larga y detallada del libro, la del poeta madrileño se encuentra entre las prescindibles por la desgana que muestra el entrevistado.
En otras charlas García demuestra su agudeza en el análisis de la obra de los autores, de Eloy Sánchez Rosillo dice que es el poeta de la sencillez, o de sus caracteres, define a Manuel Moyano por su flema norteña. También encontramos en el libro el reconocimiento, que se filtra a través de preguntas llenas de respeto y admiración, a algunos de sus maestros: José María Álvarez, Francisco Sánchez Bautista o Dionisia García, tres de los poetas más veteranos y respetados de la Región de Murcia.
Otro acierto del libro es no centrarse únicamente en literatos e incluir entrevistas a figuras importantes del panorama literario murciano que han destacado por su labor docente, Díez de Revenga o José Belmonte, sus artículos periodísticos, Antonio Parra, o por sus entrevistas, Antonio Arco.