JOSÉ ANTONIO MELGARES/CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA

En 1910 entró en servicio la línea férrea Trasandina, de 1423 Km. Que une Buenos Aires (Argentina) con Valparaíso (Chile). Entre la multitud de operarios, técnicos y peones que allí trabajaron fue requerida la presencia de un experto herrero caravaqueño: Francisco Sánchez, quien marchó a América con su esposa Dolores Ruiz Ortega. Francisco falleció en tierras americanas y su esposa regresó a España acompañada de sus hijos Manuel y Antonio, estableciéndose en EspinPaco Pim, con el cronista José Antonio Melgaresardo con el capital de 50.000 duros que trajo de allende los mares. Antonio falleció pronto y Manuel contrajo matrimonio con Presentación Martínez Martínez (hija de Diego el Carbonero), fruto del cual nacieron sus cinco hijos: Paco, Diego, Antonio, Lola y Manuel, con quienes se vinieron a Caravaca en 1931 ya que, ni el clima ni las aguas de Espinardo sentaban bien a Presentación, y Manolo había sido requerido por Enrique López Bustamante para trabajar, por noventa duros mensuales de sueldo, como jefe de oficina en la Fábrica del Chocolate Supremo de su propiedad.

Francisco Sánchez Martínez (nuestro Paco Pim), el primero de los hijos de aquel matrimonio, nació en Espinardo en enero de 1924, aprendiendo las primeras letras en aquella pedanía murciana con D. José Baños. En octubre de 1931, con siete años de edad y los muebles cargados en el camión del Volteao, él y el resto de la familia se trasladaron a Caravaca, instalando el domicilio familiar en la C. Canalejas, esquina a Vidriera. Prosiguió su formación primaria en el colegio El Salvador que entonces compartía espacio, en el Puente Uribe, con La Santa Cruz, siendo sus maestros primero D. Francisco García Cánovas y después D. Basilio Sáez Toral, coincidiendo con el desdoblamiento, en 1923, de ambas escuelas (yendo a parar la primera a la C. del Poeta Ibáñez y la segunda a la actual de D. Alfonso Zamora, entonces de la República).

Cuando Paco concluyó su formación primaria se trasladó al Instituto (entonces en Los Andenes) del que era director D. Paulino Virgilio Montes y Cano, profesor de Geografía e Historia, aún recordado por sus alumnos. Simultaneando los estudios en el Instituto aprendió contabilidad con el profesor mercantil Prudencio León Villanos de Aragón y, a los 17 años obtuvo su primer trabajo como contable de Ángel Soler Sánchez, fabricante de alpargatas, con fábrica en la C. Ballesta, tras la Botica de las Columnas.

El entonces obligatorio servicio militar lo prestó en el Regimiento de Caballería de Bétera, donde fue bizarro Cabo de Caballería empleado en la plana mayor del mismo.

En septiembre de 1947 comenzó a trabajar en el Garaje Ford como jefe de recambios y de administración, permaneciendo veintiocho años con Juan López Guerrero (Juan Ford) con quien le unieron no sólo lazos profesionales sino también de entrañable amistad.

En marzo de 1952 contrajo matrimonio con Carmen Catalina Carreño Iborra, estableciendo el domicilio familiar en el número quince de la Cuesta de Don Álvaro que pocos años después trasladó a la calle de Mairena donde nacieron sus cuatro hijas: Presen, Leonor, Carmen y Loli, vivienda en la que comenzó pagando 300 pts. mensuales de alquiler y terminó haciéndolo con 900 en 1970, fecha en que la familia se trasladó a su actual ubicación en la prolongación de la Gran Vía.

Naturalmente predispuesto a la ayuda y a la solidaridad social, simultaneó el trabajo en el citado Garaje Ford con estudios de Graduado Social que concluyó en 1984, aunque desde los 51 años ya se ocupaba de la gestión de los seguros sociales, primero de los empleados del garaje y, posteriormente de otras empresas locales como la de distribución de bebidas de Pepe Carrasco, Nestor, José María Corbalán y otros muchos, pudiendo afirmarse que Paco Pim conoció las tripas de la mayor parte de las empresas locales durante la segunda mitad del S. XX en un tiempo en que sólo él y Antonio el Ceheginero se dedicaron profesionalmente a ello.

Sin embargo Paco Pim (cuyo cariñoso sobrenombre ahora explicaré), se inició en la gestión de los seguros sociales en 1961 cuando el entonces Delegado Local de Sindicatos Juan Antonio Ruiz Piñero y el Alcalde Amancio Marsilla Marín le confiaron este trabajo para atender a los albañiles caravaqueños, abriendo oficina para ello (que él llamaba la Fragua) en la calle del Pilar, gestión que más tarde llevó a cabo desde su propia casa en la C. de Mairena y luego en la Gran Vía 37, bis.

El sobrenombre con el que popular y cariñosamente es conocido fue tomado, en 1941 del periódico deportivo GOL, por sus amigos Blas Vera, Pedro Campos, Antonio Robles, Jesús Martínez Romero y Ginés García Andréu, refiriéndose a él como hombre gordo y deportista, y aunque el perfil físico no respondía a la realidad del personaje ficticio de la publicación deportiva, ellos comenzaron a llamarlo así sin que a él le importara en lo más mínimo, hasta el punto de que la denominación de la razón social de su empresa es precisamente esa, y así figura incluso en la guía e teléfonos.

La asidua dedicación de Paco Pim a la sociedad caravaqueña y a sus gentes en particular, le ha llevado a desempeñar, de manera altruista, múltiples actividades en instituciones locales, siempre en actitud de servicio. El Círculo Mercantil, Ascruz, Apcom y el Club de Fútbol son buenas muestras de su eficaz y desinteresda gestión. Fundador, junto a otros, en 1959, e la cábila festera de Los Reales Halcones Negros del Desierto en la que se ha ocupado de diferentes menesteres. Miembro de la Junta Representativa de la Cofradía de la Vera Cruz y de su Comisión de Festejos en diversos períodos. Teniente de Hermano Mayor con Andrés López Augüy y Hermano Mayor entre 1994 y 1997. Propulsor del Año Santo de 1996 y conseguidor de la institucionalización del mismo por el papa Juan pablo II en 1998, fecha en que la Sta. Sede lo concedió in perpetuum. Durante su mandato al frente de la citada Cofradía se consiguió la Casa de la Cruz en la C. de Las Monjas y se instaló la Sda. Reliquia en su actual capilla privada, dentro del recinto de la Real Basílica a Ella dedicada. En 1998 pregonó la Semana Santa local y en 2004 las Fiestas de la Vera Cruz. Ha sido Moro del año (2002), Cofrade de Honor (2003) y Moro de más edad en activo 2003), galardón que concede el Bando Moro festero. En la actualidad preside la Fundación Pía de la Vra Cruz, cargo en el que sustituyó al malogrado exalcalde Pedro García-Esteller Guerrero tras su fallecimiento, y cada año acude a su puesto en los desfiles de mayo, con su cábila mora, fiel a la cita en el cortejo de la Cruz.

Instalado en la terraza de la vida, con la serenidad que aporta la experiencia de los años, Paco Pim sigue siendo un incansable trabajador, siempre con el horizonte lleno de actividad. Conserva una privilegiada memoria que le permite actualizar en el espacio y en el tiempo sucesos y situaciones por lejanas que permanezcan en el recuerdo de los demás. En su mente se acumulan proyectos y en su corazón cantidades inconmensurables de ternura, que derrocha a raudales entre los suyos, alcanzando en buena parte a loa amigos e incluso a los sólo conocidos. Por todo ello, y por tantas otras cosas cuya relación no cabe en un texto de extensión limitada como este, Paco Pim también figura en el cuadro de honor donde nuestra generación sitúa a los caravaqueños que han hecho posible la configuración de la Caravaca actual.