GLORIA LÓPEZ CORBALÁN

Dicen que estamos hechos de historias y quien no se lo crea que vaya a un encuentro literario con Paco López Mengual. Alto, delgado, con ese pelo rizado y frondoso que llama la atención, apenas blanco para sus 56 otoños, y una sonrisa franca y abierta que le da un aire bohemio de todo menos de escritor tardío que recoge anécdotas de otras vidas mientras despacha botones en una mercería propiedad de su familia en Molina del Segura.

Tiene el don de venderte las historias que conforman su vida con la soltura que solo puede darte muchos años detrás de un mostrador y la tranquilidad de quien escribe por placer y no por obligación.

Está acostumbrado a tratar con mujeres y se nota. Ayer presentaba su novela ante un público mayoritariamente femenino (menos el bibliotecario y otro lector valiente), pero si hubiese presentado un sujetador con aros como el más novedoso acto de revolución femenina en el siglo XXI igual se lo hubiésemos comprado. Fue tal el hilo que fue tejiendo sobre nosotras durante las casi tres horas de encuentro, encadenando historias con leyendas, meteoritos con escritores  y sonrisas con nostalgias de otros tiempos; que salí de allí pensando en comprarle todas sus novelas incluido el libro en braille que la ONCE ha editado del que ayer presentaba.

Porque la excusa era la cita a los encuentros con autor que la Concejalía de Cultura está realizando a través de la Biblioteca Municipal con distintos escritores. Pero la causa era la tertulia anterior que los dos clubs de lectura que tenemos en Caravaca, Rosas Negras y La Candela habían organizado para preguntarle a Paco Mengual de dónde había sacado los personajes de un libro que tanto nos había gustado. Y como no, con un fino humor que me mantuvo enganchada todo el rato, nos fue contando de dónde habían ido salido esas historias de la historia, la que se escribe en minúscula que diría Almudena Grandes, y que persisten en la memorias de barro de quienes nos narran sus vivencias y dejan semillas en quienes las escucha. Semillas que crecen a su libre albedrío y que vienen a florecer cuando menos te lo esperas, convirtiendo a un bandolero murciano llamado Hilarito en protagonista de una canción de rock 200 años después de su muerte. 

Si la excusa fue el encuentro con autores, y la causa nuestras charlas de lectura, la finalidad era presentar su última novela: Ejecutar a Otto Maier. Un libro que se lee de un tirón y que retrata, a través de una trama novelesca la sociedad murciana y su juventud durante los últimos años de la dictadura y los peligros de los fanatismos.

Es una novela publicada por La Fea Burguesía Ediciones, que mira tú por donde es una editorial formada por tres amigos donde ninguno es lo que parece, incluido el mercero escritor. Y entonces es donde te das cuenta cual es el aire que tiene Mengual. Es el de ese ilustrado de épocas pasadas que tiene por vocación una pasión, la de contar historias que a él le contaron, y alza su voz (y su tiempo) para llevarlas allí donde no llegan. Las escribe, las cuenta, las vive, las comparte, las enseña en sitios tan raros como cárceles de mujeres donde cambian páginas por vis a vis, institutos que dibujan al Cid en grafitis o en visitas guiadas a los escenarios donde discurrieron.

Mengual, como Eloy Moreno, pertenece a esa nueva generación de escritores que recuperan la antigua tradición de trovadores y difunden sus historias con todos los medios que encuentran a su alcance.

Abriremos pues, las ventanas al trovador que canta al pie del muro de una mercería…