JAIME PARRA

El artista ceheginero Paco Fernández expone su obra ‘Encuentros’ en el Centro Párraga en la ciudad de Murcia, nueve retratos hiperrealistas en los que destacan el detalle y el carácter psicológico del retratado.

Podrá visitarse hasta el 20 de mayo, de lunes a viernes, en horario de 9:00 a 21:00 horas.

Paco Fernández con una representación del Ayuntamiento de Cehegín que acudió a la inauguración

Creo que tu vocación artística fue tardía, ¿no tienes recuerdos de niño con un pincel o lápices de colores?

Efectivamente, mi vocación empezó bastante tarde, cuando estaba en la Universidad. De pequeño, aunque no tuviera un interés tan grande por la Historia del Arte, sí que me gustaba ojear enciclopedias que teníamos en casa y también, sobre todo, me gustaba pasar mi tiempo libre dibujando, pero dibujando como planos para luego recortar esas figuras y luego montarlas.

Eran sobre todo dibujos que veía en la televisión o en las revistas. En ese momento empezaba quizá mi vocación más creativa o relacionada con el mundo de la plástica.

¿Cómo surge tu interés en el arte?

Fue surgiendo poco a poco. Cuando empecé la carrera sí tenía interés pero no muchos conocimientos porque en el Instituto hice el Bachillerato de Ciencias Sociales y no dí Historia del Arte, así que mi conocimiento en cuanto a arte era bastante escueto.

Sí conocía los clásicos, pero nada en profundidad. Fue en primero o segundo cuando me empezó a despertar el interés, pero sí que me faltaba algo, porque la carrera está muy enfocada al arte conceptual y yo necesitaba un poco más de conexión con el mundo plástico que es lo que me gusta.

En tercero, a partir de un profesor, Francisco Guillén, me pasó una paleta de colores y me dio muy buenas directrices para iniciarme en esto de la pintura pero con una base sólida. También Victoria Sánchez Giner, fue mi profesora de paisaje y actual directora de la Tesis, también me dio una base y unos conocimientos técnicos y teóricos bastante importantes para afrontar esta profesión.

Se asocia al artista a la inspiración, ¿cuánto hay de inspiración y cuánto de trabajo en tu obra?

Esto de la inspiración es bastante interesante. Los antiguos hablaban de las musas, ahora hablamos también de la inspiración y, a fin de cuentas, esto va mucho más allá de la realidad.

Cuando te colocas delante de un lienzo en blanco la inspiración se podría definir como esto, colocarte delante de un lienzo en blanco, encontrarte ante la nada, y anda que no se han escrito cosas sobre el lienzo en blanco, un pentagrama en música, un folio para un cuento o hacer poesía, entonces ese papel va a recoger una única idea de las infinitas que se pueden plasmar en ese papel, porque cuando tu empiezas un cuadro hay infinitas posibilidades de lo que puede ser y al final acaba siendo uno.

Como si hubiera una nube gigante y tu te descargas esa idea, hay gente que lo entiende de esa manera. A fin de cuentas, al estar determinando una parte del conocimiento tan concreta las ideas se van descargando solas como si hubiera una nube gigante.

En mi trabajo yo veo mucho arte a lo largo del día y yo creo que en mi subconsciente se van quedando cosas, esa cantidad de imágenes que veo, cuando veo a un individuo a lo mejor se me ocurre cómo podría funcionar esa persona dentro del cuadro… qué luz le quedaría bien… y yo creo que eso me lo da ese subconsciente, que mi cabeza relaciona la fisionomía de una persona a un determinado periodo y me da esa imagen de cómo hay que pintarlo.

El trabajo es lo más importante, se te pueden ocurrir muchas ideas, pero si no tienes dominada la mano y si no trabaja la conexión mente-mano no va a salir. Echarle las horas y formarse es lo más importante.

También existe mucha literatura sobre el artista autodidacta, ¿en tu caso qué te ha aportado Bellas Artes?

Yo no creo que el autodidacta como tal exista. De donde no hay nada, nada sale. Una persona se va formando a lo largo de su vida viendo, estudiando y es así. En la carrera te dan formación que de manera autónoma te va a costar llegar más, te adelantan unos pasos y de esa información tu tienes que saber dónde quieres ir, cuáles son tus metas y quedarte con unas cosas y otras no.

Lo que te da la Facultad es actitud de miras y conocimiento amplio de la Historia del Arte y sobre todo Contemporánea. Te ayuda a comprender lo que se está haciendo en el siglo XX y eso es lo que a mi más me ha aportado la Facultad. También sentido crítico a la hora de ver el arte y de comprender ciertas teorías, pero el autodidacta como tal y no creo en él.

Nunca me ha terminado de convencer el término autodidacta, cuando tu ves algo, esa persona te está enseñando algo.

En la exposición tus obras son pinturas al óleo, ¿trabajas alguna otra técnica?

Esta exposición. ‘Encuentros’ sí que son todo pinturas realizadas al óleo. En una de ella meto un poco de acrílico, pero, sobre todo por lo tiempos de secado y para hacer el fondo un poco más abstracto.

Utilizo el óleo porque es el material que mejor que se adapta a mi modo de trabajar y a la obra que quiero realizar. La pintura que hago, quizá con otro material sería muy difícil de hacer. Así que el óleo es lo que mejor se adapta, también utilizo para otras obras el carbón o el lápiz.

Esas tres técnicas son las que más utilizo, aunque también he hecho grabados inspirándome en los grabados de Goya o Rembrandt y Van Dyck y la verdad es que el grabado me gustaría retomarlo, te rebaja tanto las prisas, te modera el carácter, me gusta la magia que tiene el grabado.

¿Qué tiene que tener una persona para que te interese dibujarla?

Yo creo que se puede sacar una buena obra de cualquier persona. Es simplemente saber en qué condiciones lumínicas exponerla o qué escenografía, detalles más sutiles, pero cualquier persona funciona dentro de la pintura.

Yo para pintarla tiene que ser algo que me llame atención de su fisonomía, vero cómo se puede desplazar la luz por la cara de esa persona y cómo se prestan las sombras de la nariz sobre el pómulo y las cuencas oculares. Sobre todo cómo se desplaza la luz por la tez de esa persona.

A cada persona que veo le voy asignando qué artista podría haberla pintado, Leonardo, Rembrandt…

¿Por qué personas y no bodegones, por ejemplo?

Por la diferencia que hay de unas personas a otras.

Sí que ahora estoy un poco cansado de pintar personas porque he llevado un año sólo pintando eso, pero también he pintado algunos bodegones y paisajes, tengo ganas de retomar un poco el paisaje que hace tiempo que no lo pinto.

Me gusta plasmar esa parte del sujeto que no se ve a simple vista y también por la belleza que coge el propio cuerpo humano y soy un apasionado del arte del cuerpo clásico.

¿Qué importancia le das a la colocación de tu obra al espacio donde expones?

Es una suerte participar en este programa de artistas emergentes del Centro Párraga. Me gusta porque la sala es un espacio enorme y es prácticamente como un cubo blanco y en arte contemporáneo es un espacio aséptico que no tiene nada que ver y que puede hacer que funcione cualquier obra.

El hecho de poder exponer en esa súper sala para mi es un placer.

Como mi obra es de corte bastante tradicional o academicista, contrastar ese espacio tan blanco con mi obra que en algunas partes tiene muchos detalles pues me resulta muy interesante el discurso expositivo que se establece.

Por mi parte estoy encantado de poder exponer en este espacio.