JAIME PARRA/Fotografía: Rubén Martínez Romera y José Francisco Martínez Romera

Las costumbres judías, a través de un cuento, la música asociada a cada ima y una imagen que ilustra el cuento a la misma vez que se alimenta de la música.

Una frase con la que los componentes de MezclArte tratan de defnir Ozna y la música judía, el proyecto que este verano trajeron al Museo de la Soledad de Caravaca. 

Pero las palabras no bastan para explicar lo que los caravaqueños vivieron como si fuera el sueño de una de las últimas noches de este verano.

 

JAIME PARRA/Fotografía: Rubén Martínez Romera y José Francisco Martínez Romera

Las costumbres judías, a través de un cuento, la música asociada a cada ima y una imagen que ilustra el cuento a la misma vez que se alimenta de la música.

Una frase con la que los componentes de MezclArte tratan de defnir Ozna y la música judía, el proyecto que este verano trajeron al Museo de la Soledad de Caravaca. 

Pero las palabras no bastan para explicar lo que los caravaqueños vivieron como si fuera el sueño de una de las últimas noches de este verano.mbres judías, a través de un cuento, la música asociada a cada ima y una imagen que ilustra el cuento a la misma vez que se alimenta de la música.

– ¿Cuándo y cómo surge el grupo MezclArte?

Surge en diciembre de 2015, aunque empieza a gestarse mucho antes. Somos amigos y un grupo de personas a las que nos une una gran inquietud artística y la ilusión por llevar a cabo proyectos nuevos. Así fue emergiendo poco a poco, de forma natural tras mantener muchas conversaciones acerca de lo mal que está la situación artística y cultural en este país por culpa de la política (realmente tenemos unos políticos muy poco sensibles…) y la crisis (no hay dinero para invertir en mejorar la calidad y la educación de las enseñanzas artísticas y por tanto se pegan tijeretazos por doquier en un sector tan importante como lo es el de las Artes). Necesitamos sobrevivir de algún modo y el arte para nosotros es muy importante. Es una necesidad. Y nosotros necesitábamos poner en marcha nuestras ideas.

– ¿Quiénes lo forman?

Lo forman dos músicos, Carlota Ruiz (piano), María Albaladejo (clarinete), dos literatos/escritores Víctor Valero y María Rubio, y una artista plástica, Miriam Tudela.

– ¿Cómo ha sido su acercamiento a la cultura judía?

De forma casual. Surgió a partir de un concierto propuesto para un ciclo de músicas del mundo, dentro del proyecto “Los Martes Música” que lleva Emanuel Menta y Alicia Rico desde hace unos tres-cuatro años en el Centro Cultural de Santiago y Zaraiche en Murcia. Esta iniciativa nos permitió investigar y ahondar en la cultura judía elaborando, al mismo tiempo, un proyecto artístico en el que pretendemos mostrar lo más característico de dicha cultura: sus costumbres a través de un cuento, la música asociada a cada una y una imagen que ilustra el cuento a la misma vez que se alimenta de la música.

– ¿Qué es lo que más les ha llamado la atención?

Las similitudes que tiene con nuestra cultura. Al fin y al cabo, se trata de comunicar y expresar emociones, vivencias, conocimientos, y eso es común a todos los seres humanos.
También la función socio-cultural de la música, presente en cada uno de los momentos de la vida: el nacimiento, la oración, la infancia, la felicidad, el descanso, el casamiento, etc. Es algo que se hereda y va tomando forma de tradición que sigue transmitiéndose oralmente. Adaptándose de un modo u otro a cada contexto social, político, religioso, cultural y artístico.

– ¿Creen en la capacidad del arte para acercar personas y culturas?

Por supuesto. Es un elemento de unión con posibilidades infinitas. Un lenguaje que se manifiesta de diversas maneras. En palabras del clarinetista de música judía Giora Feidman: “En nuestra vida diaria oímos hablar muchos idiomas, nos confundimos por la cantidad de naciones, razas y religiones. La música disuelve todas las fronteras. La música es entendida en todo el mundo por todo ser humano, sin importar la religión, la nacionalidad, el idioma o color de la piel”. Aunque Giora nos hable de música, sus palabras pueden trasladarse perfectamente al resto de artes. A lo largo de la historia ha habido múltiples intercambios culturales y artísticos y esto es lo que ha hecho que una cultura se nutra. Se nos viene a la cabeza el momento en el que en España habitaron los judíos conviviendo con musulmanes y cristianos. Hemos heredado mucho de ellos. Por poner un ejemplo: Toledo es una muestra de esa herencia. E incluso hoy día sigue habiendo comunidades judías que tienen periódicos en español.
El arte, además, es una herramienta de aprendizaje muy potente. Nosotros mismos nos hemos ido retroalimentando, y lo seguimos haciendo, de las diferentes formas de expresión artística gracias al vínculo que hemos establecido entre las diferentes artes. Nuestra finalidad no sólo es artística sino también pedagógica y con Ozna, nuestro objetivo es mostrar parte de la cultura judía que aún a des algo desconocida para algunos y algunas.
Queríamos resaltar que este proyecto tiene el objetivo de ser artístico, cultural y educativo. Con Ozna queremos acercar a la gente a la cultura y el arte judío situándolos donde se merecen al margen de la religión y de la política.

– ¿Cómo nace Ozna?

Ozna es un personaje que nace con el objetivo de contar una historia. Es la protagonista. Pero no entendida como un personaje principal típico de un cuento. Se va haciendo a medida que éste es narrado, musicalizado y pintado. Por ello en cada actuación Ozna es distinta. Porque la imagen de ella vive gracias al momento en el que se entrelaza literatura, música y pintura. A los trazos del dibujo movidos por el recital de palabras y notas.
Son los ojos desde los que se muestra cómo es la cultura judía…Y no hay ojos mejores para ello que los de una niña atenta a las historias que le cuentan sus abuelos que son los propios narradores.
Ozna, nombre hebreo, significa “la que escucha”. Ozna es también el público.

– ¿Alguno de ustedes ha tenido la oportunidad de asistir a una boda judía?

Desafortunadamente no. Nos hemos documentado bien y hemos visto cómo son. ¡Pero vivirlo debe de ser toda una experiencia!

– ¿Qué les ha parecido el escenario donde ha tenido lugar el concierto?

Fantástico. Fue una noche mágica para todos nosotros. El público, el ambiente, el entorno… ¡Fue muy especial!
Llevar espectáculos de este tipo, en pequeño formato, a entornos del casco antiguo nos parece una idea estupenda porque potencia los lugares que pertenecen al patrimonio de Caravaca y en extensión, al de la Región de Murcia. Creemos que de este modo se revalorizan. La explanada del Museo de la Soledad es un lugar lleno de historia. De hecho es, ni más ni menos, que ¡el Museo Arqueológico de la ciudad!

– ¿Dónde podremos ver Ozna próximamente?

El 8 de octubre a las 11:30, posiblemente en la residencia de San Basilio, en un acto para la celebración del Día de los Cuidados Paliativos. Nos hace mucha ilusión actuar para gente de la tercera edad.

– ¿Qué otros proyectos tienen en mente?

Tenemos varios abiertos: un proyecto sobre cultura japonesa, un proyecto que trate la igualdad de género, otro sobre García Lorca… Estamos trabajando en ello pero pronto volveremos a la carga. Podéis seguir nuestra andadura en Facebook poniendo en el buscador MezclArte.
Aprovechamos para dar las gracias al periódico El Noroeste, especialmente a Jaime, por la entrevista.