LETICIA RABADÁN/DAMA DE SAN JORGE

Otro año sin preparativos, otro año sin sacar el traje del armario, otro año sin poder desfilar, otro año sin los nervios previos al bajar el día 3 la cuesta de la Cruz… Otro año más sin nuestras fiestas en honor a la Santísima y Vera Cruz.

Es difícil explicar con palabras lo que cualquier caravaqueño festero vive los días previos a las fiestas de mayo, la ilusión te invade por dentro y empiezan un cumulo de emociones que nos hacen vivir unos días maravillosos. Y lo dice una dama de San Jorge de Alfama, siendo cristiana desde hace más de 15 años y que ha tenido que llegar una pandemia para que haya un parón en mi recorrido cristiano.

Y es que son tantos los momentos vividos, los recuerdos grabados y las risas compartidas que vivimos… Que nos cuesta pensar que todavía tenemos que esperar otro año más para poder volver a unir nuestras espadas cristianas y disfrutar de nuestra cristiandad.

El año pasado fue más complejo, llegó la pandemia de repente y no nos dio tiempo a asimilar que no íbamos a poder desfilar… Ya estaba todo preparado, muchas cuotas pagadas, trajes nuevos en la modista a la espera de los últimos retoques y otro año más esas ganas inmensas de vivir unos días mágicos. Este año sin embargo, hemos sido conscientes desde el principio que no iba a haber fiestas y si, por desgracia ya lo hemos asimilado.

Hemos asimilado que otro años más, no habrá fiestas. Pero no pasa nada, cada preparativo, cada emoción y cada sentimiento lo guardaremos otro año más, para que cuando todo esto pase podamos disfrutarlo lo mejor posible y que a la cita no falte nadie, que la fila cristiana siga unida y esta vez con más fuerza e ilusión si cabe.

Otro año más, esperaremos para después resurgir. Y cuando todo vuelva a la normalidad, más que nunca, diremos: ¡Caballero, soy de San Jorge!