Nunca olvidaremos al “gran maestro” Tom Petty

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PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

¡¡¡Menuda papeleta!!!. Es extraordinariamente difícil hablar de Tom Petty, con motivo de su fallecimiento, sin disponer de una edición completa de nuestro semanario, porque hay que detenerse en su música, en su trayectoria, en infinidad de detalles, creaciones y anécdotas, musicales y de diversa naturaleza, protagonizadas por el artista, pero, esencialmente, hay que hablar de una banda mítica e inolvidable, que no todo el mundo conoce y que fue impulsada por el finado con una gloria esplendorosa: “The Traveling Wilburys”. Lo intentamos y aplicamos términos telegráficos para abarcar lo máximo.

Cantante, músico, productor, compositor y multiinstrumentista norteamericano que brilló, sobre todo, por sus muchos años al frente de la banda “Tom Petty and the Heartbreakers”, amén de erigirse en cofundador del magnífico y emblemático proyecto “The Traveling Wilburys”, idea que surgió, creció y se materializó coincidiendo con los últimos compases de la década de los ‘80, banda en la que se integró camuflado como Charlie T. Wilbury, Jr. y Muddy Wilbury. Pero, al final, fue su carrera en solitario la que más encumbró a Thomas Earl Petty (20-10-1950, Gainesville-Florida-Estados Unidos/02-10-2017, Santa Mónica-California-Estados Unidos). Discos de larga duración, sencillos y toda una carrera plagada de éxitos, hicieron de sus canciones esa “materia prima” imprescindible en las emisoras de radio y la reserva, casi obligada y permanente, de un espacio en las listas de superventas de todo el mundo, de tal manera que superó con creces los 80 millones de discos vendidos y ha fallecido a punto de encaramarse a la mítica cifra de los 100 millones de copias que, seguro, superará de sobra, porque es de los artistas que seguirán vendiendo, pese a su inexistencia. En 2002 tuvo cabida en el “Salón de la Fama del Rock and Roll” y goza de una siempre deseada estrella en el “Paseo de la Fama de Hollywood”, entre otras muchas distinciones desde que comenzara su carrera artística, en 1976, fecha de la que destaca “Breakdown”, una exquisita composición que coincidió con el extraordinario recibimiento que, a él y a su banda, se les dispensó en tierras británicas. También participó en la “Super Bowl” de 2008.
Influenciado por “The Beatles” y Elvis Presley
Este artista comprendió que quería vivir de la música desde el mismo momento en que conoció a “The Beatles” y, por añadidura, cuando Elvis Presley visitó su ciudad natal. Se integró en diversas bandas de renombre internacional, con tal suerte que pudo permitirse el lujo de ir eligiendo a quienes, luego, serían sus acompañantes, “The Heartbreakers”, seleccionando nombres tan codiciados como Benmont Tench o Mike Campbell.
El lujo de componentes de “The Traveling Willburys”
En cuanto a “The Traveling Willburys”, ¡¡¡menudo entretenimiento!!!. Nada más y nada menos que una formación compuesta por el propio Tom Petty al lado de Roy Orbison, Jeff Lynne, Bob Dylan y el ex-Beatle fallecido, George Harrison, quienes hicieron paraíso sonoro con sus instrumentos, tierra bendita con sus canciones y memoria histórica con sus grabaciones impecables, inimitables e inolvidables. La calidad que ofrecieron era de una pulcritud santificada y la diversión que nos proporcionaron podemos calificarla de eterna, porque ahí están sus discos para seguirlos disfrutando.
A pesar de esas importantes reuniones, parece que, al día de hoy, nadie ha sabido penetrar en esa fórmula musical, tan suya, tan peculiar, tan brillante y tan extraordinaria que siempre nos ofreció Petty y que nadie ha sido capaz de asumir, clonar o practicar con la soltura, maestría y ejemplaridad que nos demostró en sus discos y, sobre todo, en sus actuaciones en directo que es, realmente, donde se tiene que demostrar lo que uno lleva dentro. Y, lo de él, eran toneladas y quintales de magisterio musical, creatividad y lujo escénico.
Un virtuoso de la música contemporánea
Comentar sus discos es un prolijo trabajo que se haría interminable. Recomendar alguno de ellos, bastante difícil, ya que goza de auténticas joyas musicales. Y es que ha fallecido un auténtico maestro, un músico de muchísimos quilates, un hombre de los que han hecho escuela y una gran persona que dedicó su vida al arte del pentagrama en el apartado pop, rock, blues, balada y todo lo que huele y suena a moderno o contemporáneo y, ¡¡¡lo importante!!!, elaborado con calidad y buen gusto.
Un infarto de miocardio acabó con su vida de forma repentina, fulminante e inesperada, cuando solamente contaba con 66 años de edad, aunque, este mismo mes de Octubre, habría cumplido los 67, pero, en todo caso, una edad que no es para morirse, sino para haberle seguido disfrutando y gozando de su música y de su genialidad, condiciones basadas en su buen hacer a lo largo y ancho de tantos y tantos años.
Estudioso de la música, de los efectos especiales, de la creatividad constante, no podemos detenernos, como ya hemos comentado, en uno de sus discos, sino recomendar, no solamente su colección discográfica completa, amplia y muy rica en contenidos, sino, igualmente, todo lo que hizo con “The Traveling Willburys” que brilló con valores propios e imaginación especial como la que siempre aplicó el fallecido. Descanse en paz quien nunca olvidaremos. Buenos días.
Pedro Antonio Hurtado García

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