ENRIQUE SOLER

La profesora y el profesor acaban de llegar de un viaje a la Luna y se preparan para contar esta increíble experiencia a sus alumnos. Pero la charla se interrumpe cuando los dos se dan cuenta de que un armario ropero está ocupando el centro de la escena.

Está vacío, pero esconde un secreto: es un armario viajero. Entrando en él se puede ir a cualquier lugar del mundo deseado. Gracias a ese mueble, los profesores empiezan un viaje, acompañados por los niños, que los llevará a recorrer los sitios más característicos de nuestro planeta: El espectáculo infantil ‘Atlas, El mundo en un armario’, llega hasta el auditorio municipal de Calasparra, el próximo domingo 4 de noviembre a las 12:30 horas en el Auditorio. Su director es Fabrizio Azara.

En primer lugar qué nos vamos a encontrar el próximo domingo en Calasparra.

Se trata de un espectáculo que llevamos haciendo bastantes años, pero que es inagotable. Narra la historia de una viaje alrededor del mundo. Aquí empieza lo que nosotros llamamos una baile visual, se trata de un viaje por muchos lugares del mundo.

Una obra enfocada al público infantil, pero dónde acaban disfrutando grandes y pequeños.

En este caso, más que en otras ocasiones, es una obra de teatro para todos los públicos. Es para niños evidentemente, pero cuando nos encontramos con un público familiar también disfrutan de la función, esto es debido a que nosotros solemos trabajar para todos los públicos, nuestros espectáculos son infantiles, pero no infantilizados, es decir se trata de hacer espectáculos para toda la familia, y éste en concreto pide la participación de grandes y pequeños.

¿Cómo es el proceso creativo a la hora de poner en marcha un espectáculo para niños?

Este proyecto nació para campañas escolares. Tras la función guarda un nivel pedagógico y didáctico muy alto. Nació cocinándolo poco a poco, hablándolo entre nosotros.

Todo ha sido producción nuestra, es cuestión de tiempo e ir probando hasta que ves que encuentras la clave, en nuestro caso fue encontrar el armario, que nos encontramos por ahí hecho polvo y viejo, fue a partir de este elemento cuando se desarrolló el resto. Esta obra tuvo una génesis muy buena.

Fabrizio, ¿con qué público te quedas grandes o pequeños?

Yo me quedo con el pequeño, porque es nuestro público. Los adultos, cuando se dejan sus cosas a un lado, descubren que el espectáculo no es solo para niños, sino para ellos también. Digamos que partimos de los niños y llegamos a los adultos.

¿Por qué momento pasa el teatro familiar?

Cuando empezó la crisis en este tipo de proyectos, sí que se notó bastante. Pasamos de una época muy buenas a otras en las que apenas había presupuestos y era muy complicado trabajar. Creo que se está recuperando, pero al mismo tiempo en este tipo de teatro debemos de explicar cuáles son nuestros principios y nuestra manera de trabajar. Detrás de cada función hay una preparación y una carga didáctica y pedagógica muy importante. El teatro para niños detrás tiene un trabajo muy grande. Esto debemos de valorarlo.

Y ya por último, ¿proyectos en cartera?

Ahora hemos presentado un nuevo espectáculo que se llama ‘para primera infancia’, y es para niños de tres a cinco años. Además más adelante queremos presentar otro trabajo nuevo.