Pedro Antonio Hurtado García

Es posible que muchos aficionados desconozcan el dato de que “The Doors”, la banda liderada por el desaparecido Jim Morrison (08-12-1943, Melbourne-Florida-Estados Unidos/03-07-1971, París-Francia), cuyos éxitos más sonados se registraron al final de la década de los ’60 y a lo largo de los ’70, nunca gozó de lo que podríamos llamar un bajista oficial o a tiempo completo, ya que solamente utilizaban esa demarcación instrumental en los momentos en los que se encerraban en el estudio de grabación para inmortalizar sus canciones a través de los “plásticos”. Y era, entonces, cuando intervenía el muy reputado músico de sesión, Doug Lubahn, quien, ahora, a los 71 años, abandona su existencia.

Jim Morrison.- Se comentaba, y es muy cierto, que Jim Morrison no tenía ni idea de música, pero supo buscarse la vida, hacerse imprescindible, convertirse en carismático, lograr vivir de la música y no solamente eso, sino que se presentaba, porque así lo ejercía, como cantante, compositor, poeta, músico, cineasta y actor, lo que ya le hacía llamativo y líder consolidado, pero falleció con 27 años y, aunque su certificado de defunción informaba sobre un paro cardiaco, como causa de la muerte, fue Pamela Courson, su compañera con la que compartía piso en el parisino barrio de Le Marais, donde vivían, quien lo encontró sin vida en la bañera, existiendo versiones de suicido y hasta de asesinato, porque Morrison fue controvertido, polémico y carismático siempre, lo que también le acompañó a la hora de su muerte.

Con las mejores bandas.- Douglas Lubahn (20-12-1947/20-11-2019), bajista estadounidense inmerso en géneros musicales como el jazz rock o el rock psicodélico, tocó para grandes e importantes bandas de renombre internacional, siendo artísticamente conocido como Doug Lubahn. Sus principales y más distinguidos trabajos se dejaron sentir en tres importantes álbumes que grabó con los celebérrimos “The Doors”. Corría el año 1965 cuando el bajista prestaba servicio, en Aspen-Colorado, como instructor de esquí, en una estación de ese lugar estadounidense. Allí, conoció, casualmente, a Cass Elliot, integrante, entonces, de un grupo denominado “Candy Store”, pero tenemos que señalar que, posteriormente, fue, además, componente de “The Mamas & The Papas”, logrando una brillante carrera como solista tras la disolución del cuarteto contemporáneo en éxitos con “The Beach Boys” y “The Byrds”. Cuando Elliot y Lubahn se conocieron, fue ella la que animó al bajista a viajar a Los Ángeles-California, con el ánimo de encontrar, allí, una formación adecuada para él, ya que la vocalista sabía que, en aquellos momentos, existían, en Los Ángeles, numerosas bandas necesitadas de buenos bajistas. Ya en la ciudad del icónico cartel de Hollywood, en 1966, Lubahn se convirtió en miembro fundador de la banda “Clear Light”, cuyo único álbum creado por la formación, antes de separarse, llevaba el mismo nombre del grupo. El tema principal del disco, titulado “Mr. Blue”, tuvo la consideración de largo y exagerado, pero todos coincidían en concederle el valor de gozar de un extraño atractivo al combinar folk, rock, psicodelia y, como colofón, un toque clásico en sus sonidos, pero concluían que el resultado final, no obstante, era un poco pesado y pretencioso, aunque “extrañamente escuchable”, matizaban los aficionados.

Codiciado por todos.- Llegó, entonces, el momento en el que el productor de “Clear Light”, Paul Rothchild, le sugirió a Lubahn que trabajara en sesiones para incorporarse al segundo álbum de “The Doors”, que carecía de bajista. Los miembros de “The Doors” animaron a Lubahn a que formara parte de ellos como miembro, a tiempo completo, durante las sesiones de “Strange Days”, para lo que “utilizaron” a Rothchild como mensajero en la negociación. En cualquier caso, Lubahn rechazó la oferta por múltiples razones, incluída su negativa a abandonar “Clear Light”. No obstante, participó en todos los temas menos en dos de ellos: “Waiting for the sun” (1968) y “The soft parade” (1969). Posteriormente, Doug Lubahn, junto a Jeff Kent, creó la que sería afamada banda de jazz-rock “Dreams”. La formación evolucionó, desde un trío, a una banda más completa con amplio soporte de trompetas. Más tarde, se unieron al grupo prestigiosos músicos como el pianista Don Grolnick; Will Lee, bajista; el guitarrista Bob Mann o el cantante principal Eddie Vernon. “Dreams” se mantuvo como formación, solamente, durante un año, breve periodo que le resultó suficiente para lanzar dos álbumes de marcada categoría musical: “Dreams” (1969), cuya producción corrió a cargo del compositor, ingeniero de sonido y productor, Fred Weinberg, así como “Imagine my surprise” (1970).

Numerosos álbumes.- También fue Lubahn bajista y co-vocalista de la banda “Pierce Arrow”, grupo que publicó dos álbumes con el sello “Columbia Records”: “Pierce Arrow” (1977) y “Pity the rich” (1978). La formación también contó con Werner Fritzsching como guitarrista, con quien disfrutó en diversas colaboraciones y momentos de exhibición, pero, igualmente, en la banda “Riff Raff”, así como el baterista Bobby Chouinard, elemento que se ocuparía, más adelante, de instalar a Lubahn en el grupo “Billy Squier”. Lubahn, como decíamos, fue bajista, además, así como vocalista principal, del británico grupo de rock progresivo “Riff Raff”, quienes despacharon un único álbum, bajo el título de “Vinyl futures”, lanzado por “Atco Records” (1981), con una canción escrita por el propio Lubahn, “Treat me right”, convertida en imparable éxito en el “Billboard top 20”, lo que contribuyó muy favorablemente en el impulso de su álbum “Crimes of Passion” (1980), con el que multiplicó por cuatro las ventas de platino en los Estados Unidos. Incorporado a “Billy Squier”, también fue protagonista de dos álbumes de estudio: “Emotions in motion” (1982) y el que todavía trepó más en su éxito, “Signs of life” (1984), álbumes que pusieron a sus pies la oportunidad de participar con la banda en gigantescas giras mundiales. Como era muy trabajador y, además, el éxito no cesaba de sonreírle, también se atrevió a tocar para el álbum “Penetrator” (1984), de Ted Nugent, plástico que contó, igualmente, con la participación del que, entonces, no era más que el futuro vocalista de la superbanda británica “Bad CompanyBrian Howe”. Durante ese mismo año, “Talk to me”, una de las canciones triunfadoras de Lubahn, apareció publicada en “Warrior”, el álbum de platino que le sirvió como debut a la banda neoyorquina “Scandal”.

Descanse en paz un hombre que hizo del bajo estandarte, de la creatividad gloria y de la relación musical con otros colegas una auténtica bendición que tiene al mundo entero como su más directo beneficiario. Buenos días.