PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Doble obituario en fechas navideñas, nunca “apropiadas” para fallecer, aunque la muerte nunca es oportuna. Dos grandes músicos y, ambos, maestros de ese instrumento de seis cuerdas que llamamos guitarra y que tanto ha influído en el rock de nuestro tiempo y otros muchos géneros que han engrandecido las últimas décadas.


De una parte, Gregory Stuart Lake, miembro fundador de King Crimson, primero, y de Emerson, Lake & Palmer, posteriormente, formaciones en las que fue guitarrista, bajista, cantante, compositor y productor, conocido en los ambientes musicales como Greg Lake (10-11-1947, Poole-Bournemouth-Dorset-Inglaterra-Reino Unido/07-12-2016, Londres-Reino Unido), cuya causa ha sido esa terrible enfermedad que pocas veces perdona y que se conoce con el nombre de cáncer, cobrándose esta víctima de 69 años de edad.
El otro desaparecido es Rick Parfitt, miembro vital de “Status Quo” (12-10-1948, Woking-Surrey-Reino Unido/24-12-2016, Marbella-Andalucía-España), quien se nos ha ido en Nochebuena, debido a la intensidad de una infección aguda que se le complicó intensamente, infección provocada por una lesión en su hombro, a la edad de 68 años.
La vida de ambos ha dado para derramar mucha tinta, porque los dos han pertenecido a bandas importantísimas que han generado una discografía amplia, con rock de culto e interpretaciones magníficas a través de giras mundiales de enorme repercusión, aunque no siempre con el acierto habitual, como trataremos de comentar, posteriormente, en base a una experiencia personal.
Consideradísimo Greg Lake
Greg Lake era conocido como “la voz cálida del rock progresivo”. Las dos bandas en cuya fundación participó han sido de lo más respetado, querido, admirado y valorado del panorama musical más internacional. Lo de “King Crimson” nunca fue fácil de imitar y sí tremendamente creativo, profundo, esencial y enormemente considerado. Con “Emerson, Lake & Palmer” nació una formación de alquimistas de los instrumentos que se denominaba así por el apellido de sus tres fundadores. Ellos eran, además del fallecido, el teclista Keith Emerson (músico que venía de formar parte de “The Nice”) y el excelente baterista Carl Palmer. Por cierto, ese gran músico inglés citado que dominaba varios teclados simultáneamente y que verle actuar era un privilegio para los sentidos, se quitó la vida, propinándose un disparo en la cabeza, el pasado día 10 de Marzo de 2016, en Santa Mónica-California-Estados Unidos, a los 72 años de edad.
Era Greg Lake hombre de voz cálida que supo convencernos a todos con la magia y calidad de un rock progresivo bien interpretado, magníficamente concebido y extraordinariamente promocionado por él y “sus hombres”, como propulsores, pioneros e impulsores del género que luchó frente al pop para hacerse un hueco que, luego, ha perdurado a perpetuidad, introduciendo las composiciones amplias en su duración y tan ambiciosas que se codeaban, a veces, con ciertas partituras clásicas que no les hacían sombra. Con la formación de “King Crimson”, pudimos disfrutar de álbumes descaradamente sinfónicos en su trayectoria, como “In the court of Crimson King”, de 1969, o, un año después, “In the wake of poseidon”. No obstante, existen muchas más “joyas” que no relacionamos porque, esta semana, tenemos un “dos en uno” que merma el espacio de nuestra página.
Virtuoso y creativo
Imperó siempre, en él, su virtuosismo instrumental, la manera de prodigarse en “solos” interminables y el dominio que siempre exhibió, como “sus compañeros de viaje”, en el manejo instrumentístico. Junto a Emerson y Palmer, realzaron su rock progresivo con la preciosa melodía “Lucky man”, que parió el propio Lake, así como esas piezas acústicas y bellísimas tituladas “C’est la vie”, “From the beginning” o “I believe in father Christmas”, amén del lírico y barroco álbum “Tarkus” (1971). Concluyendo la década de los ’70 se separaron, regresaron al final del siglo XX, se volvieron a separar y, finalmente, en 2010 lo intentaron de nuevo, pero las relaciones de sus componentes, deterioradas y tensas, impidieron la continuidad de una formación que, sin duda alguna, pasará a la historia del pentagrama por su creatividad, buen hacer y excelente música, tan diferente como magistralmente interpretada y claramente envidiada por numerosos colegas.
Rick Parfitt vivía en Andalucía
Por su parte, Rick Parfitt, pieza esencial en los legendarios “Status Quo”, había anunciado que abandonaría la prestigiosa banda, debido al ataque al corazón que le dejó bastante debilitado hace unos meses, en pleno verano. Su salud era precaria tras someterse a un cuádruple “bypass” que le fue practicado en 1997. No obstante, en sus planes entraba el lanzar un disco en solitario y todos esos proyectos que cualquier músico de tal altura siempre quiere llevar a cabo, como, por ejemplo, escribir y publicar su propia biografía. Desde hace algunas décadas, vivía “a caballo” entre Alhaurín el Grande y Marbella. En ese ambiente de grandes negocios y debido a su irrefrenable inquietud, creó una empresa dedicada a la venta de inmuebles en la Costa del Sol, al lado de su esposa, accionista y socio-copropietaria en tal actividad, Julian Hall, algo que, seguramente, tampoco le vendría muy bien a su debilitado corazón que, finalmente, no ha podido aguantar esa complicación clínica que comentábamos al inicio de nuestras referencias al artista.
Apodado “Salvaje del rock”
Además de la guitarra, se erigió en cantante y teclista de la banda, así como uno de los principales compositores del grupo que, unido a Francis Rossi, fundador de “Status Quo”, se convirtió, igualmente, en uno de los miembros que tomó parte en todas las grabaciones de estudio de la formación hasta su fallecimiento, por lo que sus propios compañeros le apodaron “el salvaje viejo del rock and roll”. Tanto él como el citado Rossi, recibieron la distinción de “Oficiales de la Orden del Imperio Británico”, en base a “sus valiosos servicios a la música y a la caridad”, pues no en vano lanzaron temas tan importantes como “Roll over Beethoven”, “Rockin’ all over the world”, “Old time rock and roll” o “Wanderer”, aunque, quizás, la canción más popular y la más querida por el gran público sea “Whatever you want”.
Rockero “multipresidente”
Queremos significar, al hilo de la experiencia personal anunciada, que un 14 de Agosto vimos a “Status Quo” en el campo de fútbol de Los Alcázares, en una velada múltiple, ya que, luego, llegamos a tiempo de presenciar, en Ceutí, en plenas fiestas patronales, la magnífica actuación, a dúo, que ofrecieron la incombustible María Dolores Pradera y el tristemente desparecido Carlos Cano. Pero, volviendo a los británicos, tenemos que señalar que tuvimos le enorme suerte de coincidir, sin esperárnoslo, con nuestro buen amigo y gran amante de la música, Juan Antonio Pedreño Frutos, presidente de “Ucomur” y de “Ucoerm”, acompañado de María Teresa, su esposa, quienes pueden dar fe de que la actuación fue magnífica, sensacional o cualquier calificativo superlativo que queramos aplicar merecidamente, aunque, lamentablemente, no nos congregamos allí ni 300 personas, algo que nos posibilitó ver el concierto en primera línea, con todo lujo de detalles y disfrutando de la profesionalidad de estos “maestros” que brindaron una actuación como si hubieran tenido delante a 50.000 espectadores. No sabemos si falló la publicidad, si afloró la desidia o si llega un momento en el que “pasamos” de todo y no valoramos el esfuerzo que algunos empresarios del mundo del espectáculo realizan para ofrecernos estos acontecimientos. Una pena con la costa murciana repleta de visitantes. Nunca supimos entenderlo. Pero, como decía el gran comunicador Ernesto Sáenz de Buruaga, “así son las cosas, y así se las hemos contado”. Buenos días.