PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Se colocó, con su sólida maestría e incuestionables conocimientos musicales, frente a los extraordinarios maestros de las filarmónicas de Berlín o Viena y la “Sinfónica de Londres”, entre otras muchas e importantes formaciones. También fue el primer director de orquesta español que se encaramó a la tarima del “Metropolitan Ópera de New York”, “Scala de Milán”, “Covent Garden de Londres” u “Ópera de París”.

A este diplomado en el “Conservatorio de Viena”, además, se le considera como la batuta española más internacional. Jesús López Cobos (25-02-1940, Toro-Zamora-España/02-03-2018, Berlín-Alemania) ha sido uno de los directores orquestales más relevantes y experimentados del panorama musical español, que percibió cómo se apagaba la llama de su vida, con 78 años, víctima de un cáncer, en su residencia berlinesa. Fue en el “Conservatorio de Málaga” donde cursó sus primeros estudios en la disciplina musical para continuar, luego, en el Real Conservatorio de Madrid. Por añadidura, estudió Filosofía y Letras, materia que acabó en 1964, en la Universidad Complutense de Madrid. Dos años después, se diplomó en Composición, produciéndose, entonces, el inicio de su responsabilidad frente a los coros de la universidad, lo que le valió numerosos y muy considerados premios como fundador, primero, y director, después, de la “Coral Universitaria de Madrid”. Pero sus estudios como director de orquesta los acabó en el país en el que ha fallecido, Alemania, aunque los inició en la “Gran Manzana” neoyorkina.
Reposa en su pueblo natal.- Su cuerpo sin vida recibió sepultura en la misma localidad que le vio nacer, Toro, donde el ayuntamiento decretó tres días de luto por la irrecuperable pérdida de “uno de los hijos más insignes del municipio” castellano leonés, señalaba el consistorio local en su nota.
Enormes responsabilidades.- El fallecido fue, además, director musical del “Teatro Real de Madrid”, durante siete años, y director de la “Orquesta Nacional de España”, a lo largo de otros cuatro. Director general de música de la “Ópera de Berlín” y director de la “Orquesta Sinfónica de Cincinnati”. Director principal, igualmente, de la “Orquesta de Cámara de Lausana”, mientas que también ocupó el puesto de director principal invitado de la “Orquesta Sinfónica de Galicia”. Las numerosas grabaciones que ha realizado a lo largo de su dilatada y brillante carrera han quedado registradas en discográficas de incuestionable prestigio internacional como “Decca”, “Denon”, “Philips”, “Virgin” y otras muchas, destacando las gloriosas maquetas sonoras que inmortalizó, en exclusiva, con la “Orquesta de Cincinnati”, para el sello estadounidense “Telarc”, donde eran protagonistas obras de Ravel, Bizet, Falla, Mahler, Villa-Lobos, Franck, Shostakóvich o Respighi.
Afán por lo bien hecho.- Su seriedad, rigor y profundo nivel de perfeccionismo, le hicieron complicado residir en España, porque prefería hallarse asistido por formas y maneras de concebir la música menos complacientes y más brillantes, que exigieran más y concedieran menos. Y es que su carácter de hombre riguroso fue siempre una de sus principales y más destacadas cualidades, algo que, por otro lado, la música, no solamente lo precisa, sino que, además, lo agradece.
Reacciones.- “España pierde a uno de los grandes del mundo de la música”, dijo, por su parte, el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. “Era uno de los más prestigiosos e importantes directores de orquesta españoles de la actualidad”, sentenció el mandatario. El valorado músico, en su condición de director de orquesta, nos ha dejado una amplísima colección discográfica, de la que sobresalen las obras de Manuel de Falla, Gustav Mahler, Maurice Ravel y Georges Bizet. Era, también, un distinguido y muy estrecho colaborador de la “Orquesta Sinfónica de Galicia”, desde el año 2000. Mantuvo, igualmente, su siempre inquieta actividad hasta sus últimos días, cuando dirigió en Estados Unidos, Japón o China. Sus colaboradores más cercanos han recordado que su auténtica pasión estaba inclinada hacia la ópera, matizando que su preferida era “Cosi fan tutte”, de Wolfgang Amadeus Mozart. Los mismos colaboradores han concluído que “amaba su trabajo por encima de todo y sabía que el cincuenta por ciento de su quehacer, sobre el podio, consistía en explicar a los músicos su visión de cada obra, sin querer imponer que la suya fuera la única posible”.
Reconocimientos.- Galardonado con numerosas distinciones como el “Premio Príncipe de Asturias de las Artes en España”, reconocimiento que fue el primer director de orquesta en recibirlo, en 1981; “Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes” (2001); “Premio de las Artes de Castilla y León” (2012); “Cruz al Mérito de Primera Clase de la República Federal de Alemania”, “por sus servicios a la cultura de nuestro país”, proclamaron las autoridades germánicas; nombramiento como director emérito de la “Orquesta Sinfónica de Castilla y León”; título oficial de la “Orden de las Artes y las Letras de Francia”, entre multitud de reconocimientos, premios y galardones diferentes.
Equipo de lujo.- También, en el “Teatro Real”, se incorporó al equipo que formaban Inés Argüelles, como directora general; Emilio Sagi, en las funciones de responsable artístico, así como el propio López Cobos, para afrontar todo el correcto funcionamiento musical, un equipo directivo que era el tercero, en solamente tres años, desde que se reabriera el coliseo, en 1997. Y, con esos antecedentes, nada podía hacer albergar confianza para augurarle un largo plazo de vida al nuevo equipo. Sin embargo, se mantuvo operativo constantemente hasta sumar siete temporadas en el cargo, entre 2003 y 2010. Pero, eso, no fue obstáculo para romper su relación de forma nada amistosa con la institución, tras la llegada de Gerard Mortier. En su cuenta de “twitter”, el “Real” mostró su consternación ante el fallecimiento de “una de las grandes figuras del panorama musical internacional”. Descanse en paz el maestro, el músico, el creador, el experto y el mito. Buenos días.
Pedro Antonio Hurtado García